24 Abril 2003 Seguir en 
Buenos Aires.- "Es terrible el panorama: chicos y mujeres amputados, gente quemada, los muertos puestos en camiones porque no hay congeladoras; faltan muchos medicamentos y elementos para trabajar". Fue la primera visión de la tragedia de la guerra de Alberto Cormillot. El médico comenzó a trabajar como voluntario en Bagdad, junto con un grupo que busca limitar el efecto de las minas antipersonales diseminadas por la región.
"Trataré de trabajar a nivel médico con organizaciones no gubernamentales (ONG)", explicó Cormillot desde Bagdad en diálogo telefónico con Télam. Su ingreso a Irak se produjo desde Jordania, en un convoy de Fox TV que entró con los blindados de la coalición. Ya en Bagdad, Cormillot ofreció sus servicios en un hospital.
Operativo destrucción
Cormillot dijo no haber visto hospitales afectados por bombardeos, pero sí otros edificios civiles, como supermercados, sedes ministeriales y lugares públicos. Excepto el del Ministerio de Petróleo, todos los edificios del gobierno fueron bombardeados, saqueados y luego incendiados. "Uno de los rumores es que los saqueos y la destrucción fueron promovidos por empresas contratistas que se beneficiarán con la construcción", dijo.
El médico confesó que vive su experiencia con un sentimiento ambivalente. "Por un lado, el ataque ha sido realmente desastroso; pero también se ve en la población el odio a la dictadura que ejerció Saddam durante 25 años", dijo. "Hay mucha gente pobre, y si bien está muy enojada con los norteamericanos, encuentro mucho odio también contra el gobierno que construyó palacios en los que la quinta de Olivos sería una dependencia de servicios", comparó. (Télam)
"Trataré de trabajar a nivel médico con organizaciones no gubernamentales (ONG)", explicó Cormillot desde Bagdad en diálogo telefónico con Télam. Su ingreso a Irak se produjo desde Jordania, en un convoy de Fox TV que entró con los blindados de la coalición. Ya en Bagdad, Cormillot ofreció sus servicios en un hospital.
Operativo destrucción
Cormillot dijo no haber visto hospitales afectados por bombardeos, pero sí otros edificios civiles, como supermercados, sedes ministeriales y lugares públicos. Excepto el del Ministerio de Petróleo, todos los edificios del gobierno fueron bombardeados, saqueados y luego incendiados. "Uno de los rumores es que los saqueos y la destrucción fueron promovidos por empresas contratistas que se beneficiarán con la construcción", dijo.
El médico confesó que vive su experiencia con un sentimiento ambivalente. "Por un lado, el ataque ha sido realmente desastroso; pero también se ve en la población el odio a la dictadura que ejerció Saddam durante 25 años", dijo. "Hay mucha gente pobre, y si bien está muy enojada con los norteamericanos, encuentro mucho odio también contra el gobierno que construyó palacios en los que la quinta de Olivos sería una dependencia de servicios", comparó. (Télam)







