La Caja Popular

Una medida que realza la exquisita y limpia arquitectura de su edificio.

23 Abril 2003
Del frente del edificio de la Caja Popular de Ahorros han sido retirados aquellos aditamentos metálicos que se le colocaron años atrás. Se trata de una medida francamente acertada. Cabal testimonio de toda una época del diseño nacional, la sede de la Caja integra el escaso patrimonio de arquitectura valiosa que en nuestra ciudad ha sobrevivido al desenfreno de la piqueta. Por tanto, merece conservarse tal como se lo erigió, sin añadiduras que lo desnaturalicen.
Restituirlo a su estado original contribuye también a acentuar el valor urbanístico de esa cuadra de la plaza Independencia, cuyos inmuebles forman un conjunto notablemente armonioso, a pesar de su diferencia de estilos.
Los agregados, hoy felizmente eliminados, recibieron en su momento la crítica severa de los especialistas, empezando por el Colegio de Arquitectos. Colocarlos demandó una ingente suma de dinero, y sin duda su retiro ha resultado también costoso. El caso debiera servir para que, en el futuro, se medite sobre la conveniencia de ciertos gastos efectuados apresuradamente y que, según luego se comprueba, no constituían un acierto.

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