Socios impensadosSocios impensados

La preocupación por Jerez unió a Miranda y a Bussi.

23 Abril 2003
Por Juan Manuel Asis

A estas horas, Julio Miranda y Antonio Bussi son socios políticos, por lo menos en el temor. Son las rarezas que tiene la política, que provoca hechos impensados y que hace que lo inconcebible no tenga cabida. El gobernador justicialista y su antecesor republicano comparten una sensación de inquietud a partir de la candidatura de Esteban Jerez. Les preocupa la aparición del ex fiscal en la arena política, al primero porque le aparece un contrincante que puede ser de fuste al binomio oficial, y al segundo porque le sale un competidor a su hijo, que disputará los votos en la misma franja electoral.
Sus bendecidos, José Alperovich y Ricardo Bussi, observan atentamente los movimientos del hombre salido de la Justicia y, especialmente, los de sus potenciales aliados. Es que de la forma en que se integre ese posible frente opositor dependerá que unos respiren aliviados y otros transpiren un poco más. Esta posible tercera alternativa en ciernes amenaza con modificar el tablero de los últimos tiempos, donde peronistas y bussistas se alternaron en el poder. El riesgo, hoy por hoy, es que ambos puedan perder el 29 de junio.
Pero esa alianza opositora, con Jerez a la cabeza, está en estado embrionario. Es peligrosa para el PJ y para FR si nace, se consolida y crece; si suma a Olijela Rivas, al radicalismo, a independientes y a algunos otros referentes antimirandistas. Mal que les pese a los que se jugaban por las convicciones que exponía Jerez como fiscal, en adelante deberán resignarse a soportar el pragmatismo que impone la política a la hora de buscar socios para pelear efectivamente por el poder.
Esta actividad está devaluada porque los valores no se imponen, porque las convicciones han dado lugar a las conveniencias personales y de sector y porque el bienestar general quedó relegado de la mesa de negociaciones. En ese "hay que llegar como sea" pierden los principios morales.
Los que tienen años en la política saben que al enemigo y al posible adversario no hay que dejarlo crecer, que hay que secarlo de raíz para evitar que haga sombra y que se ramifique a expensas de las estructuras existentes. Así, no pueden extrañar los ataques a Jerez, directos o indirectos, tanto de los bussistas como de los peronistas oficialistas. Hay que cerrarle los eventuales caminos al potencial contrincante.

Campaña sucia
La campaña para elegir a las nuevas autoridades provinciales, por lo que se puede ganar y perder, no va a ser limpia. Seguramente, una vez que el escenario nacional se aclare, por aquí van a escucharse las denuncias sobre posibles fraudes -algo común-, sobre la compra de voluntades, sobre aprietes del oficialismo a funcionarios que respondan a otra fuerza política y sobre la entrega de bolsones y dádivas para comprar votos. Lo de siempre, lo de nunca acabar.
El panorama, en cuanto a las ofertas electorales, se transparentará un poco más el lunes, cuando venza el plazo para la presentación de alianzas. Allí se sabrá quién es quien y quiénes sus socios. El resultado del domingo tal vez no influya demasiado en el armado de los frentes. La incidencia se notará en el estado de ánimo de los peronistas, hoy fracturados en tres líneas, aunque en Tucumán parece que la disputa se reducirá sólo al enfrentamiento entre menemistas y kirchneristas.
Esa pelea se repite en el oficialismo, dividido entre simpatizantes de Carlos Menem y de Néstor Kirchner. Tanto es así que llegó al plano institucional, aunque no lo quieran admitir. El hecho de que la Legislatura no trate el rescate de los bonos propuesto por la Nación debe analizarse desde la interna justicialista nacional. Los legisladores menemistas del oficialismo, que son mayoría, reniegan del canje propuesto por el gobierno nacional, aliado de Kirchner. Una visión de la política llevada a sus límites. Ya se dijo, son incorregibles.

Tamaño texto
Comentarios