11 Mayo 2010 Seguir en 
"¡Corran que se viene la ola!", gritó Héctor Lazarte a sus siete hijos y a su esposa cuando, tras escuchar el fuerte ruido "como un terremoto", vio que la nube de agua, lodo y polvo avanzaba hacia su vivienda. Eran las 15 en ese momento, y lo que el vecino narraba era un fenómeno natural pocas veces registrado en la provincia. Se desmoronó gran parte de la Barranca colorada, a orillas del Río Loro, en El Cadillal, y literalmente "tapó" el cauce, destruyó una casilla del camping "Yucumán" (a 200 metros del puente) y mantuvo en vilo a esa comunidad hasta la noche, cuando se supo que el cuidador no estaba debajo de los escombros, como se temía al principio.
"El ruido era muy fuerte. Salí de mi casa (ubicada al frente del camping, cruzando la calle) y vi que se venía la ola que tenía unos cinco metros", relató Lazarte a LA GACETA, aún angustiado por lo que le tocó vivir. "Agarré a los chicos y corrí hacia al fondo. Al rato casi no se veía nada por la cantidad de polvo que había en el ambiente. Incluso un obrero de EDET, que estaba en el lugar, dejó todo para guarecerse", agregó.
Angustia
Lazarte contó que hace un mes, hubo otro desmoronamiento de la Barranca Colorada. Fue mínimo a la comparación de lo que ocurrió ayer: una considerable parte de la ladera que tiene como 100 metros de alto, se soltó y fue arrastrando material como un alud. Las toneladas que llegaron hasta el río (en esa zona es muy profundo y el ancho del cauce llega a unos 60 metros) produjeron la inmensa ola hacia la orilla, que llegó hasta la calle colindante al camping.
En esa franja quedaron diseminados el lodo junto con las piedras de todos tamaños, los restos de la casilla y con la vegetación de color terroso por la nube de polvo.
Cuando llegaron los Bomberos de la Policía de Tucumán y los efectivos de la sección Lacustre, Lazarte les advirtió angustiado que no sabía si el cuidador del lugar, Enrique Moyano, un jornalero de 57 años, se encontraba adentro de la casilla. Inmediatamente, junto con los Bomberos Voluntarios de Tafí Viejo, que se habían sumado, comenzó la dura tarea de remoción de los escombros, en medio del barro y de las piedras.
Mientras tanto, los comisarios Néstor Osores (jefe de Bomberos) y Jorge Bustamante (jefe de la comisaría de El Cadillal) trataban de localizar a "Enrique, el cuidador" a través del dueño del camping, ya que hasta las 20 nadie conocía su apellido.
"Lo vimos esta mañana en la casilla, pero no que haya salido a hacer sus changuitas", comentó Lazarte, el único amigo que tiene en la zona, según comentó a nuestro diario.
Dramatismo
Esta situación le puso dramatismo a la tarea de los rescatistas que, aprovisionados con distintos elementos manuales y eléctricos, trataban de despejar el lugar donde estaba ubicada la cama de Moyano antes del desastre, que era una montaña de barro, escombros y piedras. A esa altura de la tarde, casi cayendo el sol, se había sumado una ambulancia del Siprosa con una dotación de socorristas.
Si bien la puerta estaba con candado y esto hacía presumir que Moyano no estaba en el interior, cuando se encontró un celular dentro de lo que era la habitación las dudas volvieron a apoderarse de todos y se redoblaron los esfuerzos.
A las 19 Moyano no había podido ser localizado por su patrón, y las fuerzas de seguridad aún no llegaban hasta el sitio donde estaba la cama para despejar las dudas. En el camino se habían topado con un mueble con ropa, un freezer que prácticamente fue desarmado para poder sacarlo, y algunas piedras de más de 50 cm de diámetro.
Con la luz artificial, los bomberos recobraron aire y avanzaron con la última etapa. Alrededor del camping, parte del total de 30 efectivos afectados al operativo controlaban que los vecinos y curiosos no avanzaran hacia el lugar. Sin embargo, las siluetas de algunos curiosos aparecieron en la cima del barranco, lo que hizo temer a la Policía por sus vidas e inmediatamente se ordenó despejar ese lugar.
A las 19.10, aparecieron entre los escombros las colchas y el colchón, y luego el elástico de la cama. Nada más. Pasadas las 20, llegó al lugar la señora de Moyano, quien confirmó a la Policía que a las 18 había estado con su marido en la ciudad, y que este se había demorado en el centro haciendo trámites y por eso no regresó temprano a cuidar el camping. Esta circunstancia le salvó la vida, pero él se enteró del milagro casi al final de la jornada de ayer.
Hoy, personal de Vialidad drenará el cauce del Río Loro.
"El ruido era muy fuerte. Salí de mi casa (ubicada al frente del camping, cruzando la calle) y vi que se venía la ola que tenía unos cinco metros", relató Lazarte a LA GACETA, aún angustiado por lo que le tocó vivir. "Agarré a los chicos y corrí hacia al fondo. Al rato casi no se veía nada por la cantidad de polvo que había en el ambiente. Incluso un obrero de EDET, que estaba en el lugar, dejó todo para guarecerse", agregó.
Angustia
Lazarte contó que hace un mes, hubo otro desmoronamiento de la Barranca Colorada. Fue mínimo a la comparación de lo que ocurrió ayer: una considerable parte de la ladera que tiene como 100 metros de alto, se soltó y fue arrastrando material como un alud. Las toneladas que llegaron hasta el río (en esa zona es muy profundo y el ancho del cauce llega a unos 60 metros) produjeron la inmensa ola hacia la orilla, que llegó hasta la calle colindante al camping.
En esa franja quedaron diseminados el lodo junto con las piedras de todos tamaños, los restos de la casilla y con la vegetación de color terroso por la nube de polvo.
Cuando llegaron los Bomberos de la Policía de Tucumán y los efectivos de la sección Lacustre, Lazarte les advirtió angustiado que no sabía si el cuidador del lugar, Enrique Moyano, un jornalero de 57 años, se encontraba adentro de la casilla. Inmediatamente, junto con los Bomberos Voluntarios de Tafí Viejo, que se habían sumado, comenzó la dura tarea de remoción de los escombros, en medio del barro y de las piedras.
Mientras tanto, los comisarios Néstor Osores (jefe de Bomberos) y Jorge Bustamante (jefe de la comisaría de El Cadillal) trataban de localizar a "Enrique, el cuidador" a través del dueño del camping, ya que hasta las 20 nadie conocía su apellido.
"Lo vimos esta mañana en la casilla, pero no que haya salido a hacer sus changuitas", comentó Lazarte, el único amigo que tiene en la zona, según comentó a nuestro diario.
Dramatismo
Esta situación le puso dramatismo a la tarea de los rescatistas que, aprovisionados con distintos elementos manuales y eléctricos, trataban de despejar el lugar donde estaba ubicada la cama de Moyano antes del desastre, que era una montaña de barro, escombros y piedras. A esa altura de la tarde, casi cayendo el sol, se había sumado una ambulancia del Siprosa con una dotación de socorristas.
Si bien la puerta estaba con candado y esto hacía presumir que Moyano no estaba en el interior, cuando se encontró un celular dentro de lo que era la habitación las dudas volvieron a apoderarse de todos y se redoblaron los esfuerzos.
A las 19 Moyano no había podido ser localizado por su patrón, y las fuerzas de seguridad aún no llegaban hasta el sitio donde estaba la cama para despejar las dudas. En el camino se habían topado con un mueble con ropa, un freezer que prácticamente fue desarmado para poder sacarlo, y algunas piedras de más de 50 cm de diámetro.
Con la luz artificial, los bomberos recobraron aire y avanzaron con la última etapa. Alrededor del camping, parte del total de 30 efectivos afectados al operativo controlaban que los vecinos y curiosos no avanzaran hacia el lugar. Sin embargo, las siluetas de algunos curiosos aparecieron en la cima del barranco, lo que hizo temer a la Policía por sus vidas e inmediatamente se ordenó despejar ese lugar.
A las 19.10, aparecieron entre los escombros las colchas y el colchón, y luego el elástico de la cama. Nada más. Pasadas las 20, llegó al lugar la señora de Moyano, quien confirmó a la Policía que a las 18 había estado con su marido en la ciudad, y que este se había demorado en el centro haciendo trámites y por eso no regresó temprano a cuidar el camping. Esta circunstancia le salvó la vida, pero él se enteró del milagro casi al final de la jornada de ayer.
Hoy, personal de Vialidad drenará el cauce del Río Loro.
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