En el país de la incertidumbre todo se hace sospechoso.Votar en estas condiciones es un acto de fe y de esperanza en la capacidad de renovación del sistema político. Los candidatos presidenciales van y vienen por Tucumán sin que se haya roto el clima de apatía ciudadana.
La última semana registró los pasos de la ex radical Elisa Carrió -ahora candidata por Alternativa para una República de Iguales- y de Néstor Kirchner, del Frente para la Victoria). Para el tramo final de la campaña se espera al ex radical Ricardo López Murphy, postulante del Movimiento Federal Recrear. Este estrenará el martes al ex bussista Pablo Walter como el principal tejedor de las fuerzas afines, partidarias y empresarias.
Carrió permaneció pocas horas en Tucumán y atacó a las tres vertientes del peronismo y a López Murphy. Acudió a la experiencia de Charles de Gaulle -quien en Francia echó a pique la IV República y fundó la V República- para justificar su propuesta de reconstrucción de las instituciones republicanas.
La imagen austera y honesta de la candidata del ARI choca, sin embargo, con la modestia de su estructura y la carencia de recursos para financiar una campaña costosa. Esa desigualdad de medios atentará contra sus posibilidades de control del acto electoral del domingo, en un contexto conflictivo.
Durante su también fugaz pasaje por Tucumán, Kirchner removió las aguas de la ya agitada pelea interna del peronismo provinciano. El candidato oficial del duhaldismo llega complicado por el aparente ascenso de Carlos Menem (Frente por la Lealtad) en los sondeos nacionales de reciente data.En la noche del Jueves Santo, Kirchner desafió al menemismo en uno de sus reductos -Tafí Viejo- y fustigó al riojano. "Los sectores concentrados de la economía le pagan la campaña a Menem", acusó desde la tribuna.
Los embates contra la vida privada de Menem indignaron a más de un encumbrado jerarca del Frente por la Lealtad. En sus rezongos se acordaron de las visicitudes íntimas de más de uno de los sostenes tucumanos de Kirchner. Los golpes bajos abundan.
El menemismo razona que la protección del azúcar contra Brasil tendrá una vida precaria si Roberto Lavagna sigue en el Ministerio de Economía, en un hipotético mandato de Kirchner. Ese funcionario fracasó hace algunos meses cuando trató de trabar la ley que resguarda la actividad azucarera. Menem, no obstante, también vetó una norma similar durante su segunda presidencia.
El Congreso, por el acuerdo de diputados y senadores de las regiones productoras, les torció el brazo a Menem y a Duhalde, en distintos años. La historia, por ende, mostró que ambos son sensibles a la embestida de Brasil. El interrogante subsiste para el futuro.
Maniobras y contragolpes
Después del acto de Tafí Viejo, José Alperovich unió estrechamente su destino político al de Kirchner. Este le levantó la mano al candidato del Frente Fundacional, al mismo tiempo que prometió ayudarlo para reconstruir la provincia.
Ninguno de los pesos pesados del mirandismo se exhibió en el escenario, por lo cual Alperovich quedó en soledad. El candidato del Frente Fundacional, en razón de su ligazón con Kirchner y con Duhalde, quedará expuesto a los avatares de la política nacional.
Si Menem gana en la primera vuelta o se coloca en situación ventajosa para el ballottage y Kirchner es relegado de la competencia final sería difícil de evitar que, como efecto de la elección presidencial, se desate una conspiración en contra de Alperovich. A esa presunción se contrapone la que hace pie en el pragmatismo político de Menem.
Según ese modo de ver las cosas, el riojano respetaría las situaciones creadas porque estaría en condiciones de imponer las reglas políticas a los gobernadores si se instala finalmente en la Casa Rosada.
De todos modos, el clima conspirativo se mantendrá firme hasta el 9 de mayo, con una escala decisiva en los resultados del domingo.
La formación del frente antimirandista Unión por Tucumán no es una cuestión sencilla, por la heterogeneidad de los proyectos.
Esteban Jerez está en el centro del tironeo de visiones opuestas acerca del perfil de alianza a oponer al proyecto continuista del mirandismo. Así fue que se desdijo de sus reproches iniciales a Olijela Rivas, lo que derivó en reproches de ARI (el partido de José Vitar) y del senador Pablo Walter.
Algunos explican que es falsa la antinomia entre la vieja y la nueva política, que encarnarían Recrear y Ciudadanos Independientes. Jerez debería -según ese pensamiento- mezclar lo mejor de ambas formas de hacer política. El ex fiscal condujo personalmente las últimas negociaciones con dirigentes de distinto rango. Las posiciones de los actores podrían esquematizarse así:
a.- los promotores del acuerdo amplio se proponen desalojar del poder a Miranda y al binomio oficialista Alperovich-Fernando Juri, con la participación de la corriente peronista de Olijela Rivas. El bussismo permanecería excluido del pacto.
b.- los impulsores del acuerdo restrictivo consideran que los votos que se ganarían con la inclusión de Rivas se perderían con creces en otras franjas de la sociedad.
Ambos planteos tienen puntos débiles y esgrimen argumentos válidos. La definición del nombre del vicegobernador es una materia pendiente de resolución para después de los comicios presidenciales.
El oficialismo aprovecha ese estado de deliberación para maniobrar en el terreno enemigo. Algunos observan con suspicacia las maniobras principistas de Gumersindo Parajón (Pueblo Unido) porque suponen que busca obstruir la consolidación de un pacto antimirandista.
En el radicalismo, por su parte, se desató otra tormenta. Nora Vázquez de Argiró y Pedro Nuova -miembros de la conducción- informaron a la Junta Electoral que afiliados que patrocinan la fórmula Namur-Gelsi en la elección interna son autoridades del Partido de los Trabajadores. Este -bajo el influjo de Alfredo Neme Scheij- apoyaría a Alperovich.







