Sin anestesia, el programa de Reunificación Monetaria para rescatar los Bocade y otros bonos provinciales anticipa que los tucumanos van a perder, por lo menos, el 10% de su valor. "No hay alternativa, nos guste o no", dijo el candidato oficialista, José Alperovich, en consonancia con el discurso del ministro de Economía, José Alberto Cúneo Vergés, y de todos los funcionarios del Gobierno provincial, que plantean el caso como una exigencia ineludible de la Nación. A la vez, dicen que no aumentará el desagio, mientras la realidad va indicando lo contrario: en estos días trepó del 8,5% al 12% el interés que se cobra a los que necesitan cambiar los bonos.
El plan nacional sorprendió a los tucumanos. Por un lado, parece una bendición porque implicará salir del circuito infernal de tener que cambiar el "cuasidinero", a veces con desesperación, y a veces en condiciones sumamente indignas. Los bonos han significado un descenso brutal en la escala ética, porque permitieron que los que más tienen se aprovechen ferozmente de los que menos tienen; y que hagan negocios fabulosos quienes pusieron las dichosas "cuevas" para lucrar con la necesidad de la gente.Todo eso va a desaparecer con el rescate de los bonos. Pero esta ventaja viene con varias injusticias iniciales. La primera es que la Nación hace para ello un gran chantaje al tenedor, exigiéndole entregar, por ejemplo, 100, y recibir 90, o menos. La misma actitud poco ética de las "cuevas", la misma indignidad de favorecer que el que tiene más someta al que tiene menos. La segunda injusticia es que a los tucumanos se les hace el desagio, pero a los habitantes de Buenos Aires no: a ellos les cambiarán 1 a 1 los bonos.
Establecida esta gran incongruencia, quedan varias cuestiones que no están claras. Una es saber si este programa es o no legal, ya que se pretende que una ley anule lo establecido por la ley de los Bocade (que dice que el canje será uno a uno). El legislador José Ascárate advirtió que podría haber una catarata de juicios contra el Estado y el ministro Cúneo Vergés le dio la razón, al decir que se hará firmar a los tenedores una renuncia a los planteos judiciales, lo cual es directamente un chantaje al necesitado.
Otro tema es establecer quiénes se benefician con este programa. Por un lado, las "cuevas", ya bendecidas por el Gobierno provincial cuando dejó caer la operatoria FET y obligó a los tucumanos a cambiar, sin anestesia, sus bonos en esos negocios que florecieron como hongos en esta administración. Muchos de ellos fueron investigados por pertenecer a amigos del Gobierno, y uno de los sometidos a causa judicial, Pascual Iriarte, fue empleado del mismo Cúneo Vergés.
Se benefician los que hacen canje de dinero. Y también se beneficiarán los que imprimieron bonos mellizos en emisiones paralelas (cuyo monto no se ha podido establecer, motivo por el cual los empresarios temen que haya muchos millones más en bonos por encima de los $ 169 reconocidos). Cúneo Vergés acaba de negar que existan bonos mellizos y que estos hayan sido puestos en circulación por el Estado; pero lo cierto es que la investigación judicial se hizo sólo sobre una franja numeraria de bonos en la que se hallaron bonos mellizos, pese a que se encontraron billetes truchos en otras franjas. Cúneo Vergés no puede probar lo que dice.
No sorprende que después de todos los desaguisados con operatorias paralelas y emisiones sospechosas aparezca esta nueva zancadilla al bolsillo de la gente. Lo que resulta llamativo es que haya tanta impunidad para hacerlo, y que después Cúneo Vergés hable de pedir ética a los empresarios a quienes obligará a someterse a este canje. Etica es lo que menos tiene este programa de ayuda con chantaje que le cae encima a la gente.
19 Abril 2003 Seguir en 
Por Roberto Delgado







