BUENOS AIRES.- La rebelión de Marcelo Tinelli en Telefé no sólo envalentonó a otras estrellas del canal, como Guillermo Francella, sino que motivó el regreso de otras que se habían sublevado.
Tal es el caso de Susana Giménez, que desde la intimidad de sus hogar, siguió con regocijo el escarmiento que Tinelli le propinó a su amigo y gerente de programación de Telefé, Claudio Villarruel.
Es que la diva jamás terminó de digerir el dinero que el canal le debe del año pasado, que nadie la fuera a recibir a su regreso de Miami donde pasó unas largas vacaciones, que no la saludaran el día de su cumpleaños, ni que ningún directivo del canal intentara de convencerla de que deje de lado la endeble idea de abandonar la televisión por este año. Pero, después del escándalo de Tinelli, la estrella retomó las conversaciones con Telefé y volvería a la pantalla chica con un programa diario. Eso sí, sería después del mundial de fútbol.
Los detalles del nuevo ciclo aún no han sido arreglados. Pero lo que sí es cierto es que Susana no se quedará con los brazos cruzados. Nadie se cree que una trabajadora compulsiva como ella, persona incuestionable de televisión, haya decidido simpáticamente quedarse fuera del aire.
Claro, ella reclama un presupuesto ambicioso, premios atractivos para la gente, una producción digna y, sobre todo mimos. Todo lo que una estrella de su categoría se merece. De hecho, después de la rebelión de Tinelli, los directivos del canal le ordenaron a Villarruel ser más considerado y cariñoso con las estrellas del canal. Y Susana es una ellas, al igual que Tinelli. Por eso, el regreso de la diva estaría bastante acelerado e incluso se habla de que los productores del programa están concretando juegos novedosos para poner en el aire apenas culmine el mundial.
Nadie habla de Susana como "la salvadora". Pero su regreso tiene un aire de revancha evidente. Habrá que ver si se sostiene en el tiempo, con la crisis económica que afecta al canal. El tiempo dirá. (Especial)
Tal es el caso de Susana Giménez, que desde la intimidad de sus hogar, siguió con regocijo el escarmiento que Tinelli le propinó a su amigo y gerente de programación de Telefé, Claudio Villarruel.
Es que la diva jamás terminó de digerir el dinero que el canal le debe del año pasado, que nadie la fuera a recibir a su regreso de Miami donde pasó unas largas vacaciones, que no la saludaran el día de su cumpleaños, ni que ningún directivo del canal intentara de convencerla de que deje de lado la endeble idea de abandonar la televisión por este año. Pero, después del escándalo de Tinelli, la estrella retomó las conversaciones con Telefé y volvería a la pantalla chica con un programa diario. Eso sí, sería después del mundial de fútbol.
Los detalles del nuevo ciclo aún no han sido arreglados. Pero lo que sí es cierto es que Susana no se quedará con los brazos cruzados. Nadie se cree que una trabajadora compulsiva como ella, persona incuestionable de televisión, haya decidido simpáticamente quedarse fuera del aire.
Claro, ella reclama un presupuesto ambicioso, premios atractivos para la gente, una producción digna y, sobre todo mimos. Todo lo que una estrella de su categoría se merece. De hecho, después de la rebelión de Tinelli, los directivos del canal le ordenaron a Villarruel ser más considerado y cariñoso con las estrellas del canal. Y Susana es una ellas, al igual que Tinelli. Por eso, el regreso de la diva estaría bastante acelerado e incluso se habla de que los productores del programa están concretando juegos novedosos para poner en el aire apenas culmine el mundial.
Nadie habla de Susana como "la salvadora". Pero su regreso tiene un aire de revancha evidente. Habrá que ver si se sostiene en el tiempo, con la crisis económica que afecta al canal. El tiempo dirá. (Especial)







