15 Abril 2003 Seguir en 
Los principales testigos de un crimen pasional que conmovió a Barrio Norte el 14 de junio de 2000 declararán hoy. El juicio en contra de una mujer, acusada de haber matado a la esposa de su ex amante, comenzó ayer con la declaración del oficial de Policía Fernando Carrizo, esposo de la víctima, quien afirmó que la acusada Roxana Juárez era una mujer agresiva que amenazó a su esposa y a su familia varias veces.
Carrizo dijo que mantuvo una relación con la acusada entre 1993 y fines de 1999, cuando Juárez y Silvia Beatriz Heredia se tomaron a golpes, y la ahora acusada resultó con un corte en una ceja, producido por el golpe con una baldosa.
Carrizo señaló que en tres oportunidades (una en 1998 y dos en 1999) convivió con la acusada, aunque dijo que él no la quería y que mantenía la relación para tener adónde ir cada vez que tenía problemas en su matrimonio.
La declaración de Carrizo tuvo pasajes muy emotivos, y hasta llegó a llorar cuando habló de su esposa fallecida. La pareja tenía dos hijos pequeños.
También aseguró que Heredia, a pesar de ser esposa e hija de policías, no conocía el uso de armas y que las odiaba.
Sin embargo, señaló que su ex amante se había mostrado muy interesada en el manejo de pistolas y revólveres.
Sin identificación
El dato no es menor si se tiene en cuenta que el revólver con el que se efectuaron los dos disparos que impactaron en Heredia tenía sus números identificatorios limados, y tanto Juárez como la familia de la víctima niegan que les pertenezca.Juárez, quien ayer se abstuvo de declarar (lo hizo ante la prensa), dijo en la etapa de instrucción de la causa que Heredia tenía el arma en su cartera y que en el forcejeo logró quitársela.
El crimen se produjo en el hall de un edificio de Muñecas 502, donde Juárez trabajaba como empleada doméstica.
Carrizo dijo que su esposa había ido allí para hablar con los empleadores de la acusada sobre las supuestas amenazas que recibía por parte de esta, y para pedirles el detalle de las llamadas telefónicas que esta había hecho desde allí.Hoy declararían el portero del edificio y los ex empleadores de Juárez.
Se estima que mañana emitirían sus alegatos el defensor Roberto Flores, las querellantes Silvia Firpo Vicentín y Rosa Arizu, y la fiscal Marta Jerez de Rivadeneira.Luego, los jueces Alberto César Piedrabuena, César Adolfo Vera y Emilio Herrera Molina dictarían la sentencia.
"El siempre me prometía que iba a dejarla"
"Se dio todo así. Yo nunca pensé en hacerle nada, aun cuando tenía mucha bronca", dijo Roxana Juárez, acusada de homicidio en exceso de la legítima defensa en perjuicio de Silvia Heredia.
Juárez negó haber llamado por teléfono a la casa matrimonial de Fernando Carrizo. Dijo que no amenazaba a la esposa de este y que también recibía llamadas de la víctima y de su familia. "Yo estaba enamorada de él; sí... El me prometía siempre que iba a dejarla para irse conmigo porque no la aguantaba más", agregó la mujer, que aún no declaró ante el tribunal.La mujer comentó también que en varias oportunidades su amante le habría dicho que Heredia lo amenazaba con quemarlo con agua hirviente mientras dormía, y con otras cosas, si no abandonaba a Juárez.
Juárez afirmó no recordar demasiado sobre el momento del hecho. "Ella me estaba esperando porque no me creía que ya se había terminado todo con su marido. Entonces le dije que fuéramos a la Escuela de Policía (donde él era instructor) para que habláramos los tres. Cuando me acerqué al portero para avisarles a mis patrones, vi que ella sacó un arma de su bolso. Escuché un disparo, forcejeamos y después hubo otro", le dijo la acusada a LA GACETA.
Luego, Roxana Juárez huyó del lugar llevándose el revólver, y lo entregó poco después, cuando llamó desde la casa de su hermana a la Policía para entregarse.
Carrizo dijo que mantuvo una relación con la acusada entre 1993 y fines de 1999, cuando Juárez y Silvia Beatriz Heredia se tomaron a golpes, y la ahora acusada resultó con un corte en una ceja, producido por el golpe con una baldosa.
Carrizo señaló que en tres oportunidades (una en 1998 y dos en 1999) convivió con la acusada, aunque dijo que él no la quería y que mantenía la relación para tener adónde ir cada vez que tenía problemas en su matrimonio.
La declaración de Carrizo tuvo pasajes muy emotivos, y hasta llegó a llorar cuando habló de su esposa fallecida. La pareja tenía dos hijos pequeños.
También aseguró que Heredia, a pesar de ser esposa e hija de policías, no conocía el uso de armas y que las odiaba.
Sin embargo, señaló que su ex amante se había mostrado muy interesada en el manejo de pistolas y revólveres.
Sin identificación
El dato no es menor si se tiene en cuenta que el revólver con el que se efectuaron los dos disparos que impactaron en Heredia tenía sus números identificatorios limados, y tanto Juárez como la familia de la víctima niegan que les pertenezca.Juárez, quien ayer se abstuvo de declarar (lo hizo ante la prensa), dijo en la etapa de instrucción de la causa que Heredia tenía el arma en su cartera y que en el forcejeo logró quitársela.
El crimen se produjo en el hall de un edificio de Muñecas 502, donde Juárez trabajaba como empleada doméstica.
Carrizo dijo que su esposa había ido allí para hablar con los empleadores de la acusada sobre las supuestas amenazas que recibía por parte de esta, y para pedirles el detalle de las llamadas telefónicas que esta había hecho desde allí.Hoy declararían el portero del edificio y los ex empleadores de Juárez.
Se estima que mañana emitirían sus alegatos el defensor Roberto Flores, las querellantes Silvia Firpo Vicentín y Rosa Arizu, y la fiscal Marta Jerez de Rivadeneira.Luego, los jueces Alberto César Piedrabuena, César Adolfo Vera y Emilio Herrera Molina dictarían la sentencia.
"El siempre me prometía que iba a dejarla"
"Se dio todo así. Yo nunca pensé en hacerle nada, aun cuando tenía mucha bronca", dijo Roxana Juárez, acusada de homicidio en exceso de la legítima defensa en perjuicio de Silvia Heredia.
Juárez negó haber llamado por teléfono a la casa matrimonial de Fernando Carrizo. Dijo que no amenazaba a la esposa de este y que también recibía llamadas de la víctima y de su familia. "Yo estaba enamorada de él; sí... El me prometía siempre que iba a dejarla para irse conmigo porque no la aguantaba más", agregó la mujer, que aún no declaró ante el tribunal.La mujer comentó también que en varias oportunidades su amante le habría dicho que Heredia lo amenazaba con quemarlo con agua hirviente mientras dormía, y con otras cosas, si no abandonaba a Juárez.
Juárez afirmó no recordar demasiado sobre el momento del hecho. "Ella me estaba esperando porque no me creía que ya se había terminado todo con su marido. Entonces le dije que fuéramos a la Escuela de Policía (donde él era instructor) para que habláramos los tres. Cuando me acerqué al portero para avisarles a mis patrones, vi que ella sacó un arma de su bolso. Escuché un disparo, forcejeamos y después hubo otro", le dijo la acusada a LA GACETA.
Luego, Roxana Juárez huyó del lugar llevándose el revólver, y lo entregó poco después, cuando llamó desde la casa de su hermana a la Policía para entregarse.
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