14 Abril 2003 Seguir en 
Dos jóvenes fueron brutalmente golpeados el domingo a la madrugada por una patota de unos 15 sujetos, entre los que habría un policía, al salir de una fiesta en el barrio Lola Mora.
Una de las víctimas, Jesús Napoleón Pérez, de 16 años, fue dejado tirado en medio del barro, aparentemente dado por muerto por los agresores. El otro joven, Mario González, de 18 años, también sufrió muchos golpes, aunque de menor gravedad. El padre de Pérez, domiciliado en Formosa al 1.400, contó que a su hijo lo patearon en el piso, después de hacerlo "bailar" disparándole a los pies con una pistola. "Cuando le pateaban la cara, el policía le tenía la cabeza mientras su hijo le cortaba el pelo y la cara con un cuchillo", relató el hombre, quien supone que el efectivo agresor se apellida Lezcano y trabajaría en la guardia del Padilla. Precisamente, los jóvenes fueron trasladados de urgencia a ese hospital, donde luego fueron retirados por González.
"Los médicos me dijeron que debo llevarlo mañana (por hoy) de nuevo porque parece que perdió la vista de un ojo y tiene deformada la cabeza", dijo González.
El muchacho más golpeado no puede hablar por los golpes que recibió en la mandíbula. Su padre dice desconocer los motivos por los que se originó la pelea. "Fueron a una fiesta cerca de la cancha de Lola Mora y al salir los atacaron", expresó González y agregó que no se animó a realizar la denuncia en la Policía, por miedo a represalias.
Una de las víctimas, Jesús Napoleón Pérez, de 16 años, fue dejado tirado en medio del barro, aparentemente dado por muerto por los agresores. El otro joven, Mario González, de 18 años, también sufrió muchos golpes, aunque de menor gravedad. El padre de Pérez, domiciliado en Formosa al 1.400, contó que a su hijo lo patearon en el piso, después de hacerlo "bailar" disparándole a los pies con una pistola. "Cuando le pateaban la cara, el policía le tenía la cabeza mientras su hijo le cortaba el pelo y la cara con un cuchillo", relató el hombre, quien supone que el efectivo agresor se apellida Lezcano y trabajaría en la guardia del Padilla. Precisamente, los jóvenes fueron trasladados de urgencia a ese hospital, donde luego fueron retirados por González.
"Los médicos me dijeron que debo llevarlo mañana (por hoy) de nuevo porque parece que perdió la vista de un ojo y tiene deformada la cabeza", dijo González.
El muchacho más golpeado no puede hablar por los golpes que recibió en la mandíbula. Su padre dice desconocer los motivos por los que se originó la pelea. "Fueron a una fiesta cerca de la cancha de Lola Mora y al salir los atacaron", expresó González y agregó que no se animó a realizar la denuncia en la Policía, por miedo a represalias.
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