"Garrón" Romero espera tras las rejas la decisión sobre la prisión preventiva

El sospechoso y su presunto cómplice, "El Negro" González, están imputados de homicidio agravado.

PRESO. Miguel Romero, custodiado por dos policías, ingresa a Tribunales antes de ser presentado ante el fiscal. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
PRESO. Miguel Romero, custodiado por dos policías, ingresa a Tribunales antes de ser presentado ante el fiscal. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
26 Marzo 2010
Miguel Sebastián "Garrón" Romero y Matías Jesús "El Negro" González permanecen en el sector de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. Allí, los imputados del crimen de Silvia Castilla de Roselló esperan conocercuál será de su futuro, aunque todo hace presumir que seguirán allí durante muchos años.

Para el primero de ellos, la próxima semana es clave, pues la jueza de Instrucción, Emma de Nucci, contestará el pedido de prisión preventiva que realizó el fiscal Carlos Albaca. Si la respuesta es afirmativa, los sospechosos permanecerán tras las rejas hasta un eventual juicio, salvo que la magistrada les conceda la exención de prisión, tal como requirieron sus defensores. "El Negro" ya está detenido desde febrero bajo ese régimen.

González (también apodado "El Gordo", de 28 años) y Romero (de 27) son los únicos sospechosos en la causa iniciada a raíz del homicidio de Castillo de Roselló. La mujer fue asesinada a balazos a la puerta de su casa de barrio Ciudad Parque, cuando llegaba junto a su familia en un Citröen ZR gris, la madrugada del 13 de diciembre.

Los homicidas realizaron al menos cinco disparos con armas calibre 9 milímetros. Luego, según testigos, escaparon en una motocicleta Honda Twister 250 cc. La investigación fue llevada a cabo por personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza.

En un primer momento, los policías no podían hallar pistas que los guiaran hacia algún sospechoso. Pero, con el correr de las horas, comenzaron a aparecer posibles evidencias.

La primera fue el llamado anónimo de una vecina de "La Bombilla", quien dijo que el asesino de Silvia vivía en su barrio.

Cuando el apodo de "Garrón" tomó estado público, la fachada de la casa de la mujer fue blanco de varios disparos. Según fuentes policiales, los peritos compararon los casquillos secuestrados en la vereda de la propiedad con los que encontraron en la escena del crimen y descubrieron que habían sido percutados por la misma arma. Esta causa, que también está a cargo de la fiscalía II, es investigada de forma paralela al homicidio. La pericia balística fue un elemento clave para que Albaca pusiera la mira sobre "Garrón", pues su vecina denunció que él había sido el autor de los tiros. A fines de diciembre, el fiscal solicitó la detención de Romero, y la jueza de Nucci le dio lugar al pedido. Cientos de policías recorrieron la provincia para atraparlo, pero en cada operativo regresaron con las manos vacías. "Se había marchado a Buenos Aires, porque no tenía las garantías para entregarse. El me dijo que es inocente", le dijo a LA GACETA Miguel Romero, padre del imputado.

Los investigadores afirman que los allanamientos les sirvieron para recolectar varias evidencias que deben ser sometidas a pericias, como vehículos, cartuchos y teléfonos celulares.

En enero
El nombre de González comenzó a sonar fuerte a comienzos de año, cuando el fiscal Carlos Sale se había hecho cargo de la feria judicial. Sobre la base de distintos testimonios y otras pruebas, el investigador solicitó la detención del "Negro", que fue concedida por el juez de Instrucción de feria, Alfonso Zottoli. Pero, al igual que "Garrón", González parecía haberse desvanecido.

Sin embargo, a mediados de enero fue arrestado por la Policía salteña, durante un intento de asalto en pleno centro de esa ciudad. Cuando declaró ante Sale, "El Negro" dijo que es inocente y que no conoce a Romero.

Su presunto cómplice fue arrestado hace 22 días, luego de un impresionante operativo en "La Bombilla". El, contrariamente a González, optó por no declarar. Aún se desconoce su versión de los hechos. Sus defensoras, Silvana Sánchez Tardán y Carolina Ballesteros, le solicitaron algunas medidas al fiscal Albaca. Entre ellas, la exención de prisión, la reconstrucción del hecho y que sean citados otra vez los testigos que ya declararon en el marco de la causa. Las dos primeras ya fueron rechazadas.

El representante de la querella, Guillermo Orso, consideró que están dadas las condiciones para que Albaca requiera la elevación a juicio. "Estamos muy conformes. El expediente tiene pruebas muy fuertes que comprometen a los sospechosos. No sólo testimoniales, sino también diversas pericias que son irrefutables y sólidas", dijo el abogado. Y agregó: "ellos (por Romero y González) van a decir que no se conocen, pero es lógico; van a recurrir a cualquier argumento. Sin embargo, hay varias personas que confirman que había un vínculo entre ambos imputados".

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