Entró como un cowboy, con dos pistolas, y asaltó un local

El delincuente redujo a un custodio, al que le quitó otra arma, y luego se apoderó de dinero de la caja registradora.

25 Marzo 2010
Parecía un cliente más, pero en realidad era un cowboy. Mientras simulaba revisar las mercaderías, miraba de reojo el movimiento en el local. Cuando encontró el momento oportuno, sacó dos pistolas, redujo al guardia de seguridad y perpetró el atraco.
El asalto de produjo el martes a la noche, en la fiambrería Big Bill, ubicada en calle Santiago del Estero 1.845. Alrededor de las 20.30, un joven entró al negocio y se dirigió a las góndolas. Por su vestimenta (short y remera) no llamó la atención de los empleados ni del policía retirado que custodia el lugar.
Mientras observa con detalle  los movimientos de los clientes y de los   empleados dentro del negocio, el delincuente sacó dos armas, presumiblemente de calibre 9mm, según el relato de testigos a la Policía, y atacó al sargento retirado Juan Carlos Pereyra, quien trabaja como custodio del local. Luego de quitarle el arma a Pereyra, apuntó a dos empleados que trabajan en la caja, y les sacó la recaudación.
Con el botín, aproximadamente unos $1.000 según informó la Policía, salió a la calle, donde lo esperaba un cómplice en una moto, y escapó raudamente.
El supermercado, propiedad de Carlos Alberto Yalis, es nuevo en el barrio y se dedica a la venta mayorista y minorista de fiambres y otros productos. "Sé que tiene otras sucursales, pero aquí está hace unos seis meses", dijo Maximiliano, un vecino. El sigilo con el que actuó el asaltante llamó la atención de los habitantes del barrio Don Bosco, ya que la mayoría de ellos se enteró horas después del robo. "¿Asaltaron e supermercado? ¿Anoche? No sabía nada", expresó un hombre que vive a dos casas del negocio.

Un barrio inseguro
"Aquí nos estamos acostumbrando a los arrebatos. Ojalá que esto sirva para que aumente la seguridad en la zona", dijo una señora que atiende una despensa en la zona, escondida detrás de las rejas del negocio justamente por temor a los robos. "Tengo que atender así todos los días. No queda otra", agregó.
Otra vecina comentó que es frecuente que los motoarrebatadores circulen por la zona. "Escucho una moto y empiezo a mirar a todos lados. La semana pasada, la chica del taller estaba en la avenida charlando con una vecina y un hombre se bajó de una moto, le apuntó con el arma a la cabeza, y le exigió que le entregue el celular", relató Lorena. "Te matan por dos mangos", agregó.
Los vecinos se quejaron del escaso control policial en la plazoleta Don Bosco, ubicada a una cuadra del negocio. "La barrita de chicos que se junta ahí a la noche hace lo que quiere. Roban las carteras y los celulares de todo el que camina por las veredas", contó una vecina.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios