Comerciantes dicen que venden entre el 40% y el 50% menos

Denuncian que la ordenanza los perjudicó.

Por Redacción Política 25 Marzo 2010
Son las 18 y las persianas de algunos negocios de la ex avenida Perón están a media altura. Inclusive, muchos empleados aprovechan para baldear las veredas, dado que los locales están vacíos. "¿Ve la hora que es y el poco movimiento que hay?", remarca José Marchiano, dueño de un autoservicio. Según puntualiza, los comerciantes de esa arteria fueron los más perjudicados, dado que en la ex avenida William Cross (la otra vía afectada) hay menos establecimientos comerciales. "Ahora vendo la mitad. Lo peor es que nadie me consultó antes del cambio. Hace 20 años que estoy aquí y nunca me fue tan mal", repudia.

Andrea Delgado confirma este panorama: tuvo que tomar medidas para no cerrar su drugstore. "Hemos reducido la cantidad de persona. Y compramos menos mercadería porque vendemos el 40% menos. Es un desastre. Esto ahora parece una autopista por la velocidad con la que circulan los autos. Después de las 22, cuando se van los varitas, la gente entra a contramano: hasta las ambulancias lo hacen" advierte.

Cristian Castillo, encargado de una fiambrería, relata que los talitenses que pasaban por su negocio antes de retornar a sus hogares, ahora deben desviarse varias cuadras: "ya no vienen. Antes, de pasada, se bajaban dos minutos y hacían las compras", afirma. Y dice que sus ventas cayeron el 50%.

Rosario de quejas
"Que se vende menos, es una realidad. Pero más me preocupa mi integridad física. Tengo que ir a tomar el colectivo a una cuadra oscura. Ni hablar de conseguir un taxi de noche", se enfurece Carolina Pérez, responsable de una pollería.

Fátima Figueredo atiende una vidriería y se lamenta: "mal que mal, nosotros mantenemos algunos clientes. Pero la situación es muy grave para los negocios que son de paso, como las repuesteras y los quioscos", grafica.

"Esto afectó mucho mi negocio. Sumado a la crisis económica, todos los comerciantes estamos muy mal", concluye Osvaldo Quiroga, quien atiende un minimercado mientras enseña el escuálido contenido de su caja registradora.

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