Las disposiciones de una ordenanza mantienen inquietos a algunos habitantes de El Colmenar, en Las Talitas. Desde el 7 de enero, la norma 224 convirtió a las avenidas Juan D. Perón y William Cross en vías de una sola mano.
Comerciantes y vecinos se quejan porque toda su vida vivieron sobre una avenida hasta que un día se despertaron en una calle. Según afirman, el movimiento de gente disminuyó, sus propiedades se devaluaron, y las ventas bajaron considerablemente. Asimismo, señalan que las calles por las que se desvió el tránsito están en mal estado y poco alumbradas, lo que generó mayor inseguridad.
Apenas la norma entró en vigencia, un grupo de propietarios de casas y de negocios que están sobre las ex avenidas conformó una comisión que gestiona una revisión ante las autoridades. "Antes teníamos dos entradas y dos salidas de El Colmenar y era más fluido el tránsito. Ahora hay que dar mil vueltas", se queja Héctor Calvente, referente de la organización. "Habría sido útil que la Municipalidad hiciera cumplir primero las ordenanzas que estaban vigentes, como la de restricción del estacionamiento o la que estipula los horarios de descarga, antes de tratar de solucionar todos los problemas con otra ordenanza", replica.
Diego García, un ingeniero civil que asesora a la comisión, tuvo acceso al expediente que dio origen a la norma y cuestiona que no se hayan efectuado estudios de impacto social ni económico antes de implementar los cambios. "El Colmenar está limitado por barreras urbanas: la avenida de circunvalación, la Estación Experimental y el canal Norte. Desde el punto de vista técnico y social, se está yendo en contra del desarrollo de la ciudad. Deberíamos hacer lo contrario: construir puentes, sendas peatonales y pasarelas para comunicarnos mejor con la Capital y con Villa Mariano Moreno", argumenta.
Los miembros de la comisión no descartan llevar adelante nuevas protestas, dado que el 27 de enero cortaron el tránsito en la ruta 305. Afirman que en esa oportunidad fueron recibidos en el Concejo Deliberante, pero que nadie les brindó una solución o alternativa.
"Más limpio y ordenado"
"Los de la comisión son cinco comerciantes que no están avalados por los vecinos y que tienen aspiraciones políticas frustradas", dispara la concejala de Las Talitas, Noelia Jorrat, impulsora de la ordenanza 224, cuya autora fue su madre, la ex concejala Teresa de Jorrat, en 2005.
"La realidad que describen no es tal: los vecinos no se quejan. La ordenanza se cumple exitosamente. Todo está más ordenado y limpio", asevera. Y puntualiza que presentó proyectos complementarios para que se acondicionen las calles aledañas y se instalen complejos semaforizados cerca de los colegios.
En cuanto a los comerciantes que denuncian que bajaron las ventas desde que rige la nueva norma, Jorrat replica con una frase: "eso es algo incierto".
Comerciantes y vecinos se quejan porque toda su vida vivieron sobre una avenida hasta que un día se despertaron en una calle. Según afirman, el movimiento de gente disminuyó, sus propiedades se devaluaron, y las ventas bajaron considerablemente. Asimismo, señalan que las calles por las que se desvió el tránsito están en mal estado y poco alumbradas, lo que generó mayor inseguridad.
Apenas la norma entró en vigencia, un grupo de propietarios de casas y de negocios que están sobre las ex avenidas conformó una comisión que gestiona una revisión ante las autoridades. "Antes teníamos dos entradas y dos salidas de El Colmenar y era más fluido el tránsito. Ahora hay que dar mil vueltas", se queja Héctor Calvente, referente de la organización. "Habría sido útil que la Municipalidad hiciera cumplir primero las ordenanzas que estaban vigentes, como la de restricción del estacionamiento o la que estipula los horarios de descarga, antes de tratar de solucionar todos los problemas con otra ordenanza", replica.
Diego García, un ingeniero civil que asesora a la comisión, tuvo acceso al expediente que dio origen a la norma y cuestiona que no se hayan efectuado estudios de impacto social ni económico antes de implementar los cambios. "El Colmenar está limitado por barreras urbanas: la avenida de circunvalación, la Estación Experimental y el canal Norte. Desde el punto de vista técnico y social, se está yendo en contra del desarrollo de la ciudad. Deberíamos hacer lo contrario: construir puentes, sendas peatonales y pasarelas para comunicarnos mejor con la Capital y con Villa Mariano Moreno", argumenta.
Los miembros de la comisión no descartan llevar adelante nuevas protestas, dado que el 27 de enero cortaron el tránsito en la ruta 305. Afirman que en esa oportunidad fueron recibidos en el Concejo Deliberante, pero que nadie les brindó una solución o alternativa.
"Más limpio y ordenado"
"Los de la comisión son cinco comerciantes que no están avalados por los vecinos y que tienen aspiraciones políticas frustradas", dispara la concejala de Las Talitas, Noelia Jorrat, impulsora de la ordenanza 224, cuya autora fue su madre, la ex concejala Teresa de Jorrat, en 2005.
"La realidad que describen no es tal: los vecinos no se quejan. La ordenanza se cumple exitosamente. Todo está más ordenado y limpio", asevera. Y puntualiza que presentó proyectos complementarios para que se acondicionen las calles aledañas y se instalen complejos semaforizados cerca de los colegios.
En cuanto a los comerciantes que denuncian que bajaron las ventas desde que rige la nueva norma, Jorrat replica con una frase: "eso es algo incierto".
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