24 Marzo 2010 Seguir en 
MONTEVIDEO.- La justicia de Uruguay notificó ayer al ex dictador Juan María Bordaberry sobre el fallo que lo condenó en octubre a 30 años de prisión por atentar contra la Constitución, delito que dio inicio en 1973 al régimen de facto que se prolongó hasta 1985, y por violaciones a los derechos humanos durante ese período.
Bordaberry, de 81 años, compareció ante la juez Mariana Motta en la sede judicial de Montevideo, adonde llegó en ambulancia junto con su hijo Pedro Bordaberry, líder del Partido Colorado y candidato presidencial en las recientes elecciones que ganó el ex guerrillero tupamaro José Mujica. Bordaberry cumple prisión domiciliaria desde febrero, y debido a su precario estado de salud descendió de la ambulancia en silla de ruedas y con asistencia respiratoria. La jueza debió bajar de su despacho, ubicado en el quinto piso, para notificarlo.
Caso excepcional
El fallo por violación a la Constitución es un caso excepcional en el país, subrayó la abogada querellante Hebe Martínez Burlé. La figura surge por el hecho de que Bordaberry era el presidente constitucional de Uruguay desde el 1 de marzo de 1972, y se mantuvo en el cargo por tres años más, en un régimen de facto que precedió al golpe de Estado de junio de 1973. Un golpe militar lo destituyó y colocó en la presidencia a los civiles Alberto Demichelli (1976) y Aparicio Méndez (1976-1981). Ese año, el entonces jefe del Ejército Gregorio Alvarez asumió el poder y lo entregó a los civiles en 1985. Alvarez está preso desde diciembre de 2007 junto con una decena de oficiales acusados de violaciones a los derechos humanos.
La condena contra Bordaberry incluye la responsabilidad en los asesinatos de los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, en 1976, en Buenos Aires, y la desaparición forzada de nueve personas.
La notificación se produce en momentos en que se debate que los presos mayores de 70 años o enfermos de gravedad puedan cumplir sus condenas en sus domicilios, iniciativa que el presidente Mujica contempla con simpatía. (Télam-DPA)
Bordaberry, de 81 años, compareció ante la juez Mariana Motta en la sede judicial de Montevideo, adonde llegó en ambulancia junto con su hijo Pedro Bordaberry, líder del Partido Colorado y candidato presidencial en las recientes elecciones que ganó el ex guerrillero tupamaro José Mujica. Bordaberry cumple prisión domiciliaria desde febrero, y debido a su precario estado de salud descendió de la ambulancia en silla de ruedas y con asistencia respiratoria. La jueza debió bajar de su despacho, ubicado en el quinto piso, para notificarlo.
Caso excepcional
El fallo por violación a la Constitución es un caso excepcional en el país, subrayó la abogada querellante Hebe Martínez Burlé. La figura surge por el hecho de que Bordaberry era el presidente constitucional de Uruguay desde el 1 de marzo de 1972, y se mantuvo en el cargo por tres años más, en un régimen de facto que precedió al golpe de Estado de junio de 1973. Un golpe militar lo destituyó y colocó en la presidencia a los civiles Alberto Demichelli (1976) y Aparicio Méndez (1976-1981). Ese año, el entonces jefe del Ejército Gregorio Alvarez asumió el poder y lo entregó a los civiles en 1985. Alvarez está preso desde diciembre de 2007 junto con una decena de oficiales acusados de violaciones a los derechos humanos.
La condena contra Bordaberry incluye la responsabilidad en los asesinatos de los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, en 1976, en Buenos Aires, y la desaparición forzada de nueve personas.
La notificación se produce en momentos en que se debate que los presos mayores de 70 años o enfermos de gravedad puedan cumplir sus condenas en sus domicilios, iniciativa que el presidente Mujica contempla con simpatía. (Télam-DPA)







