23 Marzo 2010 Seguir en 
NUREMBERG, Alemania.- Dos empleados de una funeraria fueron a prisión por haber cometido un crimen al que la propia justicia calificó de perfecto. No hay testigos, no hay cadáver, no hay rastros ni pruebas del crimen. Durante mucho tiempo se parecía a un crimen perfecto. Hasta que uno de los dos autores, abrumado por el cargo de conciencia que tenía, fue a la Policía a confesar el asesinato. Fue condenado a 13 años de prisión. Su cómplice, que sigue negando todo, puede recibir cadena perpetua.
El hecho se produjo en 2007, cuando los dos empleados mataron a palos al dueño de la empresa fúnebre, a quien le debían dinero por la adicción al juego que tenían. El cadáver fue cremado en la misma funeraria con la identidad de otro muerto, y los asesinos divulgaron la versión de que el desaparecido se había fugado al exterior, aquejado por deudas. (DPA)
El hecho se produjo en 2007, cuando los dos empleados mataron a palos al dueño de la empresa fúnebre, a quien le debían dinero por la adicción al juego que tenían. El cadáver fue cremado en la misma funeraria con la identidad de otro muerto, y los asesinos divulgaron la versión de que el desaparecido se había fugado al exterior, aquejado por deudas. (DPA)







