Más criticada que nunca, esta noche toca la banda de Axl Rose

Los conciertos de los Guns en Brasil y en Chile dejaron mucho que desear. La cita es en el estadio de Vélez.

¿COMO LE IRA? El registro vocal de Axl Rose no es el de antes. Los fans esperan que se inspire en Buenos Aires.
¿COMO LE IRA? El registro vocal de Axl Rose no es el de antes. Los fans esperan que se inspire en Buenos Aires.
22 Marzo 2010
BUENOS AIRES.- Hace 17 años, Guns N' Roses estaba en la cima del mundo y sus shows en el estadio de River provocaron un cimbronazo en el corazón de la Argentina rockera. La expectativa para el concierto de esta noche no es la misma, aunque a los fans poco les importe. Axl Rose -con más kilos y menos despligue escénico que en su época dorada- es el imán de la convocatoria. Del resto de los Guns originales nada queda.
Esta visita al país forma parte de la gira "Chinese Democracy World Tour". La banda interpreta temas del álbum lanzado en 2008, pero el show está previsiblemente basado en los incombustibles clásicos de los 80 y 90.
La actual formación de los Guns se completa con los guitarristas Richard Fortus y Daren Jay Ashba, los tecladistas Dizzy Reed y Chris Pitman, el baterista Frank Ferrer y el bajista Tommy Stinson (ex The Replacements).
Se espera que la banda suba a tocar a las 21.15. Antes pasarán por el escenario del "José Amalfitani" dos grupos soportes de primera línea: La Mancha de Rolando y Massacre (18.30).

Comidilla
Durante la gira latinoamericana el grupo sufrió diversos inconvenientes. En Brasil, Uruguay y Chile el comienzo de los conciertos se retrasó varias horas, lo que generó la bronca del público. Que no se quedó de brazos cruzados, por cierto.
En San Pablo voló hacia el escenario una botella plástica de agua con puntería envidiable: le dio de lleno a Axl. "Aparecé, cobarde, ¿querés ser el responsable de que se acabe el concierto? Para mí no es problema irme ahora", amenazó el cantante. Luego de unos minutos, Rose decidió volver a comenzar la interpretación de la canción. Los medios brasileños fueron lapidarios: "Axl Rose y su banda viven ahora momentos de decadencia", consignaron.
Y siguen los ejemplos. En Santiago de Chile, Axl demoró su arribo a la ciudad hasta las 23.20 (y eso que iba en su avión privado), por lo que el telonero Sebastian Bach debió alargar su set y sobrellevar la silbatina de los fanáticos que estaban impacientes por la tardanza.
La tónica fue clara: el público ovacionó y cantó los clásicos del conjunto y mostró ligera indiferencia ante las piezas de "Chinese democracy", según informó el diario trasandino "La Tercera". Rose se cambió siete veces de vestuario -desde la chaqueta negra hasta la camisa con cuadros y el cintillo en la frente- y mostró una voz que se ha deteriorado con los años, con más esfuerzo que talento para alcanzar el registro de sus mejores épocas. (Especial)

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