Blanco sobre negro

En la pelea por los fondos coparticipables, la representación de Tucumán apostó por la Casa Rosada. El ex ministro Martín Lousteau desnudó el favoritismo por la provincia de Kirchner. Cavilaciones de opositores

Por Abrehu Carlos 21 Marzo 2010
El partido gobernante en Tucumán tendrá otra vez a su conductor en el territorio. Se discute en forma soterrada sobre el futuro electoral del oficialismo para 2011, pero no se duda de algo: el candidato con más chance de garantizar la continuidad del actual esquema es el propio José Alperovich. El devenir de 2010 será clave, porque los planteos que cuestionan la constitucionalidad de la re-reelección se dilucidarán durante el año.

Alperovich es una marca impuesta en el mercado electoral que, sin embargo, está expuesta a los vaivenes políticos que experimente la administración kirchnerista en los próximos meses.

Por lo pronto, el gobernador se mantiene dentro del pelotón de leales a la Casa Rosada. La primera dama y vicepresidenta segunda del PJ, Beatriz Rojkés, contribuyó a que se desbaratara momentáneamente la maniobra opositora que la había dejado afuera de la comisión revisora bicameral de los decretos de necesidad y urgencia (DNU).

Dio un paso adelante en el despliegue del plan oficialista para trabar la acción de la oposición multipartidaria en el Congreso. Cuanto más se enreda esta, mejor se siente el Poder Ejecutivo. Es una prioridad ganar tiempo y evitar derrotas parlamentarias.

Al mismo tiempo, la senadora profundizó la distancia que ya había entre el vicepresidente Julio Cobos y Alperovich, desde la campaña electoral de 2007, cuando ambos coexistían bajo el paraguas de la extinta Concertación Plural. De esa manera, el gobierno de Tucumán se mantiene cerca de la Casa Rosada.

Es poco probable que el alperovichismo dé un golpe de timón que lo aleje del matrimonio presidencial. Las audacias les están prohibidas por su extrema dependencia del Tesoro nacional. Además, late la esperanza de que pueda figurar entre los integrantes de la fórmula presidencial oficialista para 2011.

Sin embargo, el jefe de gabinete Aníbal Fernández reflotó a Daniel Scioli entre los presidenciables, a la par de Néstor y Cristina Kirchner.

Sin imprudencias

La desconcentración del poder político y de la caja es una cuestión que preocupa al matrimonio presidencial. Por eso, desde Resistencia, cuando Kirchner reasumió el mando del justicialismo, llamó a los gobernadores a discutir la coparticipación de impuestos.

Se propuso contener el desbande de los caciques provinciales hacia posiciones próximas al peronismo antikirchnerista. El ex presidente sabe mejor que nadie que la repartija de los fondos federales divide aguas dentro de la legión de gobernadores de signo peronistas. Santa Cruz, como antes La Rioja, es la niña mimada de la caja nacional.

La iniciativa opositora de redistribuir el impuesto al cheque preocupó al oficialismo, que la tildó de destituyente y de desfinanciar a la Casa Rosada. La propia Presidenta convocó ayer a los legisladores nacionales leales para juramentarlos en defensa de las políticas oficiales y buscará comprometer después a los gobernadores.

Otros tiempos

Los tucumanos no imitaron el ejemplo del senador misionero peronista Luis Viana, que no fue a Olivos. Este quiere que el 60% de lo recaudado por el impuesto al cheque llegue a las provincias y el 40% a la Nación. Está más cerca de la oposición que del Frente de la Victoria en esta materia.

Durante la convención reformadora de 1994 en Santa Fe, el entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, reclamó que todos los impuestos fuesen coparticipables. Chocó, incluso, con Eduardo Duhalde, a causa del desvío de dinero hacia el Fondo del Conurbano Bonaerense. Quería protegerse de los manejos arbitrarios de recursos por el menemismo y por presidentes de otro signo.

El ex ministro de Economía, Martín Lousteau, durante su exposición del martes pasado, en el ciclo de LA GACETA, demostró acabadamente que Santa Cruz, es la provincia privilegiada por el matrimonio Kirchne.

Durante la disertación del martes pasado en el ciclo de LA GACETA, planteó que la tierra natal del ex presidente recibió siete veces más en términos de producto bruto interno que el resto de las provincias, en el lapso que va de 2003 a 2009. En ese conjunto de perdedoras está Tucumán. Discrecionalidad en política significa que se administra según criterios de puro poder y no de racionalidad. Es el sistema de disciplinamiento de los gobernadores. redondeó Lousteau. Lo que Kirchner cuestionaba en 1994, lo practica ahora con la mayor dureza posible.

Situaciones distintas

Mientras kirchneristas y antikirchneristas disputan porciones de poder y estrategias en el Congreso. en Tucumán el oficialismo controla la situación política. La debilidad de la oposición le da espacio para maniobrar con libertad. El peronismo refractario a la Casa de Gobierno está lejos de perturbar seriamente la tranquilidad del gobernador, que regresó anoche.

El radicalismo se despereza lentamente y tampoco amenaza el predominio alperovichista. La figura que más aportó a la renovación generacional de la UCR, que es el senador José Cano, se concentrará en su tarea legislativa. No se puede estar en dos terrenos a la vez, razona. Desde su papel de presidente de la comisión de Salud, supervisará legislativamente la labor del ministro Juan Manzur, con quien mantuvo agrias discusiones. Uno era legislador y otro el ministro de Salud de la provincia, entre 2003 y 2007. La senadora Rojkés votó ´por la designación de Cano para el cargo en Salud.

Por ese cúmulo de razones, la revitalización del partido recaerá entonces sobre las distintas líneas internas. Ernesto Sanz trasmitirá a sus correligionarios la necesidad de que reconstruyan el radicalismo, en sintonía con el proceso que se desarrolla a nivel nacional. En abril tendrá un mano a mano con sus dirigentes, ocasión en que el senador por Mendoza delineará la estrategia partidaria a la la luz de los últimos hechos.

Entre ojos

La oposición, en su conjunto, especulará con los síntomas de fatiga que pueda mostrar el régimen gobernante. La mirada crítica está puesta en las licitaciones de obras públicas y en las adjudicaciones. Radicales y peronistas disidentes sospechan que la cartelización de la obra pública, denunciada alguna vez por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, es más que una suposición de café. Observarán el desenlace de la licitación internacional de la repavimentación de la ruta a Tafí del Valle. Sospechan que se beneficiaría a una empresa ligada a los K.

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