Usan palos y machetes para ahuyentar asaltantes

Vecinos de los barrios 240 y 260 Viviendas, al sudoeste de la capital, reclamaron la instalación de un destacamento policial en la zona. "Nos vamos a defender a como dé lugar", expresó Sandra López. Los comerciantes del lugar aseguran que no se atreven a atender a puertas abiertas. Protesta.

COMO EN EL LEJANO OESTE. Vecinos de los barrios 240 y 260 Viviendas dicen que van a seguir con su estrategia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
"COMO EN EL LEJANO OESTE". Vecinos de los barrios 240 y 260 Viviendas dicen que van a seguir con su estrategia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
20 Marzo 2010
María Belén Posse parece estar mentalizada para ir a una guerra. Cuando escucha hablar sobre los delincuentes que asedian su barrio, la robusta joven empuña con firmeza un machete herrumbrado, frunce el ceño y promete responder cualquier ataque con todas sus fuerzas. "Hace unas semanas, mi hijito iba caminando para la escuela, y de entre unos pastizales le salió un exhibicionista. ¿Se imagina cómo quedó la criatura? Esto no va a quedar así", disparó. La rodean varios vecinos y vecinas de los barrios 240 y 260 Viviendas, situados en el extremo sudoeste de la capital. Todos tomaron la misma decisión que Posse. "Acá no hay seguridad; entonces, la vamos a conseguir armándonos con lo que tengamos a mano: pistolas, palos, machetes, cuchillos. Lo que sea. Eso decidimos entre los dos barrios. Somos muchos, y todos tenemos hijos. Nos vamos a defender a como dé lugar", aseveró preocupada, pero firme, Sandra López.
Los barrios 240 y 260 Viviendas, separados por la calle Olleros, están casi al margen del mapa de la capital, detrás del barrio Elena White. La mayoría de los habitantes se conocen, y coinciden en que la cantidad de atracos aumentó en los últimos meses. "El primer día de clases les robaron a dos sobrinas mías que iban a tomar el colectivo. Algunas personas trataron de ahuyentar a los ladrones, pero ellos empezaron a hacer tiros", contó Mónica Jerez. Agregó que esa fue la gota que rebalsó el vaso. "Ahora va a ser una y una, como en el Lejano Oeste. Pero no tenemos por qué vivir encerrados", recalcó.

Falta de presupuesto
López relató que la idea de portar armas surgió hace algunas semanas, luego de una serie de reuniones con autoridades de la seccional 8ª. "Ya enviamos notas y pedimos que instalen un destacamento, pero nos dicen que no tienen personal ni presupuesto. Ese es un problema que deben resolver ellos; nosotros no podemos seguir así", añadió. Afirmó que tiene en su casa un arma de fuego y un machete, porque hace dos semanas asaltaron su bar. "Fue terrible que le apuntaran a mi hija. Yo estoy decidida", amenazó.
Daniel González es dueño de un almacén, y casi siempre lleva un cuchillo enfundado en el cinturón, al mejor estilo gaucho. "Ya me asaltaron dos veces, y no puedo trabajar así. Antes podía tener la puerta del local abierta, pero ahora lamentablemente debo atender por una ventana. Es muy difícil convivir con esta situación", dijo. Norma Abraham y Rita residen una al lado de la otra. Y, para prevenir robos, optaron por un mecanismo singular. "Cuando una sale, le avisa a la otra para que se quede en la vereda. A veces nos cuesta mucho tiempo, pero nos ayudamos de esa forma", contó Abraham. Rita, además, guarda un machete junto a la puerta de la casa. "Si llego a ver a alguien, aunque sea voy a tratar de espantarlo. Acá los únicos que te cuidan son los perros", aseveró.

Al acecho
"Realmente hay muchos robos en el barrio -relató Tomás Mayo-. Los ladrones siempre están a la expectativa. A la noche es muy complicado, porque no tenemos dónde acudir cuando pasa algo. No hay ninguna dependencia policial cerca".
La carnicera Mercedes Cano aseguró que no puede abrir las puertas de su local por miedo. "Pago todos los impuestos, pero no puedo trabajar tranquila. A la noche, muchas veces llegan personas en motos, y yo no sé si son clientes o ladrones", dijo. López, que encabezó la mayoría de los reclamos ante la Policía, aseguró que los vecinos no van a cambiar su estrategia hasta que se implementen medidas concretas de seguridad en el barrio. "Ojalá no tengamos que lamentar una tragedia", finalizó.

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