18 Marzo 2010 Seguir en 
Los entrevistaron, los examinaron y los enviaron de vuelta al penal. Los dos presos que habían sido trasladados al Hospital Psiquiátrico Obarrio por orden de la Justicia no necesitan ser internados, según le notificaron especialistas del centro médico al camarista Carlos Francisco Ruiz Vargas. Sin embargo, los psicólogos recomendaron "entrevistas ambulatorias por consultorio externo", según el informe, al cual tuvo acceso LA GACETA. El magistrado, en ese sentido, afirmó que analizará los medios para que, cuanto antes, especialistas del Siprosa y del Obarrio comiencen a trabajar en Villa Urquiza para asistir a los reos que consumen estupefacientes. "También considero que es fundamental que comience a regir cuanto antes la ley para la prevención de adicciones, que fue sancionada recientemente", añadió el juez.
En noviembre, la sala VI de la Cámara Penal (compuesta los vocales por Marta Cavallotti, Alicia Freidenberg y Ruiz Vargas) fue notificada sobre un reo a su cargo que había sido sorprendido con oculta en su calabozo. Debido a esto, el tribunal solicitó un análisis de orina a 78 reclusos que están a su disposición.
El Cuerpo Médico Forense envió hasta ahora resultados de 24 de ellos. Según el informe oficial, 13 habían consumido marihuana, cocaína o psicofármacos.
Ruiz Vargas había ordenado el traslado de un grupo de seis presos al Obarrio para que fueran alojados y desintoxicados por especialistas del hospital. Esta decisión derivó en una negociación entre el magistrado y autoridades del área de Salud; finalmente, se acordó que los primeros casos fueron analizados en el centro médico y el resto dentro de la cárcel.
Finalmente, los psiquiatras del Obarrio determinaron que sólo uno de los pacientes sufría un grado de adicción que obligaba a su internación. Este recluso, en la actualidad, continúa en el hospital.
El resto fue llevado a la cárcel, y en la mayoría de los casos se recomendó un tratamiento ambulatorio con personal del Avellaneda.
En ese sentido, Ruiz Vargas señaló en varias ocasiones que se deben arbitrar los medios para crear un ámbito aislado dentro de Villa Urquiza para que sean alojados los reos adictos. "Eso es algo que le compete al Poder Ejecutivo, pero nosotros tratamos de velar por su salud", expresó el juez.
En noviembre, la sala VI de la Cámara Penal (compuesta los vocales por Marta Cavallotti, Alicia Freidenberg y Ruiz Vargas) fue notificada sobre un reo a su cargo que había sido sorprendido con oculta en su calabozo. Debido a esto, el tribunal solicitó un análisis de orina a 78 reclusos que están a su disposición.
El Cuerpo Médico Forense envió hasta ahora resultados de 24 de ellos. Según el informe oficial, 13 habían consumido marihuana, cocaína o psicofármacos.
Ruiz Vargas había ordenado el traslado de un grupo de seis presos al Obarrio para que fueran alojados y desintoxicados por especialistas del hospital. Esta decisión derivó en una negociación entre el magistrado y autoridades del área de Salud; finalmente, se acordó que los primeros casos fueron analizados en el centro médico y el resto dentro de la cárcel.
Finalmente, los psiquiatras del Obarrio determinaron que sólo uno de los pacientes sufría un grado de adicción que obligaba a su internación. Este recluso, en la actualidad, continúa en el hospital.
El resto fue llevado a la cárcel, y en la mayoría de los casos se recomendó un tratamiento ambulatorio con personal del Avellaneda.
En ese sentido, Ruiz Vargas señaló en varias ocasiones que se deben arbitrar los medios para crear un ámbito aislado dentro de Villa Urquiza para que sean alojados los reos adictos. "Eso es algo que le compete al Poder Ejecutivo, pero nosotros tratamos de velar por su salud", expresó el juez.







