16 Marzo 2010 Seguir en 
"Buena, buena, hijo... Vap, vap, vap". Oscar Maza le pone color a la mañana gris en el complejo de Ojo de Agua. De vez en cuando tira un chascarrillo alentador a la tropa y la motiva a exigirse un 120% El preparador físico cumple su cometido; se lo nota feliz, pues sus jugadores entregaron todo en el arranque de la semana. Ahora es el turno de Mario Gómez y de Rolando Bertolini. Se viene un 11 contra 11 táctico de mucha fibra, quite, toque y toque y definición. El DT le inyecta adrenalina a sus discípulos. Los quiere a tono para el viernes, para el duelo contra el campeón de América. Dueño de una cartera de profesionales envidiable y súper peligrosa, Estudiantes (ver "Vuelve"...), por lo pronto, vendrá a Tucumán con todo su arsenal. Por eso y ante ese panorama, el entrenador hace foco en el punto de inflexión de todo partido de fútbol: el medio, el sector donde se ganan y pierden encuentros.
En la repartija de pecheras, Damián Musto y Martín Granero copan la parada de los volantes centrales. "Ojo con el pivot, Damián... Bien, Martín, bien, presionemos siempre, no los dejemos salir", felicita al costado de la banda Bertolini a los futuros sabuesos de la frontera albiceleste. Su función no será otra que intentar cortarle el traslado del balón a Juan Sebastián Verón y a Rodrigo Braña, los cerebros platenses, o a quiénes Sabella decida ubicar en esa posición. Entre señas y alaridos cómplices, Gómez deja en claro qué es lo que quiere. Necesita que Musto y Granero anulen a los grossos a los obliguen a jugar de espaldas al arco de Lucas Ischuk.
"Adentro de la cancha somos todos iguales, 11 contra 11 mas allá de los nombres. Tenemos que creer en nuestras condiciones y no darnos por muertos", ensaya un autobombo "Vikingo", consciente de que la moral del grupo no es la mejor. "El hecho de que los resultados no nos acompañen hace que uno vaya perdiendo la confianza. A veces cuesta salir de una situación así, pero nosotros estamos confiados que podemos. Apostamos a ganarle a Estudiantes, otra no nos queda", analiza el rubio cordobés que volverá a la titularidad siempre y cuando Diego Erroz no se recupere de una fuerte contractura.
El gigante de La Plata será una piedra complicada de roer. ¿Existe una fórmula ganadora? "Mantener el orden y la concentración. Si lo logramos, podemos volver a ser el Atlético que la gente conocía", aseguró Granero.
¿Adiós a la melena?
Si bien no es un aficionado a las cábalas, Martín Granero, aunque le cueste, podría sacrificar uno de sus tesoros más preciados. Su larga cabellera rubia. "Si me asegurás que Atlético se queda en Primera, bueno, paso por el peluquero. Eso sí, antes buscaría otra manera de cerrar el trato con el Diablo. Pero si no queda otra, segura que lo hago", bromeó el volante.
En la repartija de pecheras, Damián Musto y Martín Granero copan la parada de los volantes centrales. "Ojo con el pivot, Damián... Bien, Martín, bien, presionemos siempre, no los dejemos salir", felicita al costado de la banda Bertolini a los futuros sabuesos de la frontera albiceleste. Su función no será otra que intentar cortarle el traslado del balón a Juan Sebastián Verón y a Rodrigo Braña, los cerebros platenses, o a quiénes Sabella decida ubicar en esa posición. Entre señas y alaridos cómplices, Gómez deja en claro qué es lo que quiere. Necesita que Musto y Granero anulen a los grossos a los obliguen a jugar de espaldas al arco de Lucas Ischuk.
"Adentro de la cancha somos todos iguales, 11 contra 11 mas allá de los nombres. Tenemos que creer en nuestras condiciones y no darnos por muertos", ensaya un autobombo "Vikingo", consciente de que la moral del grupo no es la mejor. "El hecho de que los resultados no nos acompañen hace que uno vaya perdiendo la confianza. A veces cuesta salir de una situación así, pero nosotros estamos confiados que podemos. Apostamos a ganarle a Estudiantes, otra no nos queda", analiza el rubio cordobés que volverá a la titularidad siempre y cuando Diego Erroz no se recupere de una fuerte contractura.
El gigante de La Plata será una piedra complicada de roer. ¿Existe una fórmula ganadora? "Mantener el orden y la concentración. Si lo logramos, podemos volver a ser el Atlético que la gente conocía", aseguró Granero.
¿Adiós a la melena?
Si bien no es un aficionado a las cábalas, Martín Granero, aunque le cueste, podría sacrificar uno de sus tesoros más preciados. Su larga cabellera rubia. "Si me asegurás que Atlético se queda en Primera, bueno, paso por el peluquero. Eso sí, antes buscaría otra manera de cerrar el trato con el Diablo. Pero si no queda otra, segura que lo hago", bromeó el volante.









