Un desajuste sistemático de las estructuras democráticas

Punto de vista. Emilio J. Cárdenas - Ex embajador argentino ante la ONU.

13 Marzo 2010
Con el autoritarismo que caracteriza a los gobiernos "bolivarianos" de la región y a los de sus mal disimulados compañeros de ruta, las restricciones a la libertad de prensa y a la libertad de opinión están a la orden del día en Latinoamérica. En algunos casos, se coarta la libertad mediante la sanción precipitada de "leyes mordazas", como sucede, por ejemplo, en nuestro país. En otros, como en Bolivia y Venezuela, simplemente mediante el uso de la violencia.

Los dueños de diarios y sus periodistas, cuando son críticos, asumen allí un verdadero riesgo de vida. Israel Márquez, director de "Diario 2001", crítico del régimen de Hugo Chávez, fue asesinado en plena calle, en Caracas, la urbe más insegura de toda la región. Gracias al "progresismo" chavista, por supuesto. Según las autoridades, se trata de delincuentes comunes. Lo que, de ser cierto, no sirve de excusa.

David Natera, presidente de la empresa dueña del medio cuyo director fue asesinado, había escrito el día anterior a la muerte de Márquez una columna en la que denunciaba la falta de voluntad política para proteger a los ciudadanos.

Ocurre que desde el poder se intimida constantemente, de mil maneras, a los medios. Igual que entre nosotros. En Venezuela operan unas 300 emisoras sin licencia alguna. Pero cuando una radio o televisora es crítica del gobierno, simplemente se la saca del aire y se le dice que reclame ante la Justicia, sabiendo por cierto que muchos jueces no son independientes.

Surge la pregunta: ¿hasta cuándo y hasta donde podrán los "bolivarianos" y sus compañeros de ruta deformar las estructuras democráticas de sus respectivos países sin provocar reacciones sociales? Por ahora, lo cierto es que siguen impunes en su notoria tarea de demolición de la democracia.

Los dueños de diarios y sus periodistas, cuando son críticos, asumen allí un verdadero riesgo de vida. Israel Márquez, director de "Diario 2001", crítico del régimen de Hugo Chávez, fue asesinado en plena calle, en Caracas, la urbe más insegura de toda la región. Gracias al "progresismo" chavista, por supuesto. Según las autoridades, se trata de delincuentes comunes. Lo que, de ser cierto, no sirve de excusa.

David Natera, presidente de la empresa dueña del medio cuyo director fue asesinado, había escrito el día anterior a la muerte de Márquez una columna en la que denunciaba la falta de voluntad política para proteger a los ciudadanos.

Ocurre que desde el poder se intimida constantemente, de mil maneras, a los medios. Igual que entre nosotros. En Venezuela operan unas 300 emisoras sin licencia alguna. Pero cuando una radio o televisora es crítica del gobierno, simplemente se la saca del aire y se le dice que reclame ante la Justicia, sabiendo por cierto que muchos jueces no son independientes.

Surge la pregunta: ¿hasta cuándo y hasta donde podrán los "bolivarianos" y sus compañeros de ruta deformar las estructuras democráticas de sus respectivos países sin provocar reacciones sociales? Por ahora, lo cierto es que siguen impunes en su notoria tarea de demolición de la democracia.

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