10 Marzo 2010 Seguir en 
SANTIAGO.- La presidenta Michelle Bachelet, que mañana entrega su cargo a Sebastián Piñera, llega con un histórico 84% de popularidad al fin de un mandato de cuatro años complicadísimo, donde debió capear la crisis financiera y especialmente el devastador terremoto que arrasó dos regiones en Chile. Carismática, considerada una especie de "mamá de los chilenos", esta médica pediatra deja la presidencia en lo más alto de una popularidad que, paradójicamente, cayó en la época de bonanza y luego trepó vertiginosamente cuando apretó la crisis económica.
Llegada al poder en 2006 tras derrotar en las urnas al propio Piñera, Bachelet tuvo un comienzo difícil, con las protestas de los estudiantes de colegio -los llamados pingüinos por el color de sus uniformes-, que la jaquearon con su reclamo por una mejor educación. A ello se sumó el Transantiago, un sistema de transporte para la capital que fue muy caótico en su comienzo. En ese momento su imagen cayó al 35%, el peor registro en su presidencia, pero reveló una faceta poco común en los políticos: asumir la responsabilidad de los errores.
Todo el inicio de su gobierno se vio marcado por una bonanza económica que le causó más problemas que beneficios: Bachelet se mantuvo en una disciplina fiscal para las vacas flacas, y cuando la crisis llegó a fines de 2008, Chile estaba preparado. Crecimiento negativo, caída en las exportaciones... todos los índices caían menos la popularidad de la mandataria. Un crédito político que sin embargo no le pudo endosar a su candidato presidencial, el ex mandatario Eduardo Frei, con lo cual la derecha volvió a ganar en las urnas después de 50 años.
Y 12 días antes de dejar el cargo, un terremoto y un tsunami, que dejaron unos 500 muertos y desaparecidos, marcan el final de su período. Le criticaron la tardanza en enviar ayuda y en militarizar zonas donde el saqueo era generalizado pero aún así su popularidad se mantuvo intacta. Según politólogos, Bachelet tiene tres grandes eventos negativos: terremoto, Transantiago y pingüinos. Pero instaló la protección social con cosas concretas en torno a la niñez, a la tercera edad y a la mujer.
Hacia 2014
Con todo el gobierno de Piñera por delante, el tema del terremoto se le puede atravesar a Bachelet en el camino en la próxima contienda, en 2014. "La situación post catástrofe le resta proyección para una elección presidencial, porque el terremoto instala la reconstrucción nacional como tema prioritario de la agenda, y con ello los liderazgos políticos quedan limitados a la espera de los resultados de la reconstrucción", dice el politólogo Guillermo Holzmann.
Entre tanto, ayer asumió anticipadamente un funcionario de Piñera. Se trata de Rodrigo Ubilla, que asumió en lugar del subsecretario del Interior, Patricio Rosende. Este admitió que el gobierno hubiera querido entregar el mando "en otras condiciones", al dar un último reporte del sismo y tsunami, en el cual se mantuvo la cifra de víctimas en 497. Al respecto, en Valparaíso, la Cámara de Diputados aprobó ayer en forma unánime la creación por 90 días de dos comisiones investigadoras de la catástrofe, una de ellas en lo relativo a las construcciones. ( AFP-NA-Télam)
Llegada al poder en 2006 tras derrotar en las urnas al propio Piñera, Bachelet tuvo un comienzo difícil, con las protestas de los estudiantes de colegio -los llamados pingüinos por el color de sus uniformes-, que la jaquearon con su reclamo por una mejor educación. A ello se sumó el Transantiago, un sistema de transporte para la capital que fue muy caótico en su comienzo. En ese momento su imagen cayó al 35%, el peor registro en su presidencia, pero reveló una faceta poco común en los políticos: asumir la responsabilidad de los errores.
Todo el inicio de su gobierno se vio marcado por una bonanza económica que le causó más problemas que beneficios: Bachelet se mantuvo en una disciplina fiscal para las vacas flacas, y cuando la crisis llegó a fines de 2008, Chile estaba preparado. Crecimiento negativo, caída en las exportaciones... todos los índices caían menos la popularidad de la mandataria. Un crédito político que sin embargo no le pudo endosar a su candidato presidencial, el ex mandatario Eduardo Frei, con lo cual la derecha volvió a ganar en las urnas después de 50 años.
Y 12 días antes de dejar el cargo, un terremoto y un tsunami, que dejaron unos 500 muertos y desaparecidos, marcan el final de su período. Le criticaron la tardanza en enviar ayuda y en militarizar zonas donde el saqueo era generalizado pero aún así su popularidad se mantuvo intacta. Según politólogos, Bachelet tiene tres grandes eventos negativos: terremoto, Transantiago y pingüinos. Pero instaló la protección social con cosas concretas en torno a la niñez, a la tercera edad y a la mujer.
Hacia 2014
Con todo el gobierno de Piñera por delante, el tema del terremoto se le puede atravesar a Bachelet en el camino en la próxima contienda, en 2014. "La situación post catástrofe le resta proyección para una elección presidencial, porque el terremoto instala la reconstrucción nacional como tema prioritario de la agenda, y con ello los liderazgos políticos quedan limitados a la espera de los resultados de la reconstrucción", dice el politólogo Guillermo Holzmann.
Entre tanto, ayer asumió anticipadamente un funcionario de Piñera. Se trata de Rodrigo Ubilla, que asumió en lugar del subsecretario del Interior, Patricio Rosende. Este admitió que el gobierno hubiera querido entregar el mando "en otras condiciones", al dar un último reporte del sismo y tsunami, en el cual se mantuvo la cifra de víctimas en 497. Al respecto, en Valparaíso, la Cámara de Diputados aprobó ayer en forma unánime la creación por 90 días de dos comisiones investigadoras de la catástrofe, una de ellas en lo relativo a las construcciones. ( AFP-NA-Télam)
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