Destruyen una efigie simbólica

"El ocupa ahora su lugar al lado de Hitler, Stalin y Lenin".

10 Abril 2003
BAGDAD.- La gran estatua de Saddam, que él mandó construir hace un año en la céntrica plaza Farduss, fue derribada ayer por un blindado estadounidense con una grúa, luego de infructuosos intentos por parte de un centenar de civiles iraquíes. La escena, televisada y contemplada en directo en todo el mundo, evocó la caída del Muro de Berlín en 1989 e incluyó un simbólico -y polémico- "amordazamiento" de la cabeza de la estatua con una bandera estadounidense. Este hecho representó para muchos un molesto signo de ocupación y no de liberación de Irak, por lo que la enseña de las barras y estrellas fue reemplazada por una iraquí, que posteriormente también fue retirada.

Con sogas y a mazazos
El blindado, al que se le acopló una grúa para alcanzar los 25 metros de altura que tenía la estatua, intervino para ayudar a quienes, espontáneamente y durante unas dos horas intentaron derribar la mole con sogas y a mazazos. La estatua, de metal, representaba a Saddam de pie, con el brazo derecho levantado, sobre un pedestal de piedra. La furia se apoderó del gentío, que pisoteó a la estatua abatida (gesto ofensivo en el mundo árabe), mientras otros bailaban con los brazos en alto.
En casi todos los países árabes, la gente que observó por televisión los sucesos en Bagdad reaccionó con una mezcla de estupor, incredulidad, disgusto y desprecio, tanto por Saddam como por los estadounidenses. En la Casa Blanca, casi todos estuvieron atentos a las dramáticas imágenes de la televisión. El propio presidente George W. Bush observó la caída de la estatua. También su aliado en la guerra, el primer ministro británico, Tony Blair, vio las escenas con entusiasmo, dijo un portavoz. La nota más triunfalista provino de Donald Rumsfeld, el arquitecto de la guerra. "Saddam ocupa ahora su lugar al lado de Hitler, Stalin, Lenin y Ceausescu en el panteón de los dictadores brutales caídos". (Reuter/EFE)

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