Hallaron drogas hasta debajo de las gallinas

La Digedrop arrestó a 10 personas y secuestró cocaína, marihuana y armas durante un operativo en el barrio San Antonio del Bajo. Tras cinco allanamientos en una de las zonas más "calientes" de la provincia, los policías se incautaron de $ 27.000. Preocupación

EN UNA DE LAS GUARIDAS. Tras el operativo, los Policías recopilaron lo secuestrado en una de las viviendas. Tardaron varios minutos en contar todo. LA GACETA/JORGE OLMOS SGROSSO
EN UNA DE LAS GUARIDAS. Tras el operativo, los Policías recopilaron lo secuestrado en una de las viviendas. Tardaron varios minutos en contar todo. LA GACETA/JORGE OLMOS SGROSSO
07 Marzo 2010
La siesta recién comenzaba. Mientras los niños jugaban en las calles del barrio San Antonio del Bajo, en la zona este de la Costanera, "La Luchy" vendía drogas, sentada en la vereda de su casa.

Quizás distraída, quizás confiada, la mujer se dio cuenta tarde de que había llegado la Policía. Fue la primera de los 10 detenidos ayer, en el marco de una serie de allanamientos concretados por la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop). Los investigadores se incautaron de casi un kilogramo de cocaína, de 50 gramos de marihuana, de armas, de $ 27.000 y de otros elementos de interés para la causa.

Con las órdenes de allanamiento firmadas por el juez federal Mario Agustín Racedo en mano, personal de la Digedrop ingresó a las casas indicadas a fin de desbaratar la banda de dealers que operaba en la zona. Los policías, a cargo de los comisarios Fabián Salvatore, Jorge Nacusse, Hugo Bustamante, Federico Toledo y Oscar Juárez, llegaron escoltados por equipos de Infantería, del grupo CERO, del Comando Radioeléctrico y de Patrulla Urbana.

Cuando irrumpieron, "La Luchy" estaba lista para vender su "mercadería". Al ver el alud de uniformes azules, la mujer tiró una bolsa hacia un costado y entró corriendo a su casa. Al registrar la vivienda los efectivos encontraron 15 "tizas" de cocaína. Además, cuando dos oficialas la requisaron, le hallaron tres "tizas" más y $ 180 en el corpiño.

A "Queso", dueño de la propiedad, le secuestraron $ 1.500, que aparentemente había obtenido como fruto de la venta de estupefacientes.

Un horno

El calor se hacía cada vez más intenso y a los oficiales les quedaba toda una jornada por delante. Encontraban droga por doquier. Bafles, zapatillas y armarios eran los escondites favoritos de los dealers. Incluso, cuando el operativo finalizaba, un oficial se acercó a un gallinero ubicado al fondo de una de las viviendas. Allí se sorprendió al ver cómo una gallina empollaba algunas "tizas" de cocaína.

"Es verdad: yo vendo droga. Pero si la quieren llevar, encuéntrenla", gritó desaforada "La Chela", de 35 años, cuando los oficiales ingresaron a su morada. La fachada era sencilla: un almacén con poca mercadería y algunas verduras disimulaban que su verdadero negocio era la venta de marihuana y cocaína.

De la vivienda de al lado, donde vive el cuñado de "La Chela", "Charly", la Policía secuestró $ 20.385, un revólver calibre 22 y una carabina con un cartucho en recámara lista para disparar. Según el dueño, conservaba las armas para defenderse de los ladrones que asechan en el barrio. Sin embargo, algo no olía bien en opinión de los investigadores. Según ellos, el sospechoso era quién manejaba la "movida" dentro del barrio. En su habitación se hallaron planillas con el dinero que, al parecer, le correspondía a cada vendedor.

Los oficiales quedaron sorprendidos por la organización con la que trabajaban los "transas". Al ingresar a la cuarta casa, se encontraron con "El Flaco", quien tenía 32 porros y $ 56 en sus calzoncillos. Una mujer que lo acompañaba, "La Loca Adriana", entregó voluntariamente 10 "tizas" de cocaína y $ 126 que tenía ocultos.

Otros de los detenidos son conocidos como "El Tetudo", de 29 años, "La loca Adriana", de 27, y "Chela", de 35. Los sospechosos deberán prestar declaración en los próximos días ante Racedo.

Según los vecinos, los compradores llegaban de los alrededores. Algunos del barrio La Milagrosa, otros de Lastenia o del Palomar. El valor de la droga era de $ 150 por cada "tiza" de cocaína, y $ 15 por cada porro.

Reclamo

"Estamos cansados de que éstos malvivientes les vendan drogas a nuestros hijos". El reclamo fue directo. Las madres de decenas de adolescente que viven a lo largo de la Costanera expusieron su preocupación por la situación que se estaba viviendo en el lugar. Algunas, incluso, recordaron cuando a comienzos del año pasado la Policía "reventaba" guaridas en la zona cada semana.

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