Siria coopera con Irak, denuncia EE UU

Según Rumsfeld, el gobierno de Damasco ayuda a funcionarios y sus familias a escapar por su territorio. Cautela de Bush y de Blair.

IMAGEN VICTORIOSA. Un soldado norteamericano controla un sector de la capital iraquí, tomada desde ayer por los aliados.
IMAGEN VICTORIOSA. Un soldado norteamericano controla un sector de la capital iraquí, tomada desde ayer por los aliados.
10 Abril 2003
Washington.- Estados Unidos tiene evidencia de que Siria está ayudando a altos funcionarios iraquíes y a sus familias a huir de Irak, informó el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld.
Ante la prensa en el Pentágono, Rumsfeld indicó que informes de inteligencia recibidos por Washington señalan que Siria ha cooperado en facilitar el movimiento de gente desde Irak hacia su territorio. Agregó que algunos funcionarios se quedan en Siria o utilizan el país como lugar de tránsito hacia terceras naciones. "No estoy hablando de altos, altos funcionarios", aclaró, descartando implícitamente la posibilidad de que se trate de Saddam Hussein, de sus hijos o de algunos de sus más altos colaboradores.
Tras el inicio de la guerra, Estados Unidos ha acusado a Siria de proveer equipamiento militar a Irak, lo cual generó tensión entre los dos países. Damasco ha negado los cargos.
Rumsfeld, por otro lado, prometió a los iraquíes que Saddam no volverá. El responsable del Pentágono reconoció ante representantes de los medios de comunicación que Estados Unidos sigue sin conocer el paradero de Saddam, y explicó que es difícil encontrar a una persona sola. "Tanto si vive, si no está en buenas condiciones físicas o si está muerta y enterrada bajo escombros", agregó.
Señaló que no sabe qué pasó con Saddam, pero apuntó que el hecho es que "no está presente y no está activo". Eso significa, según el funcionario, que o está muerto o ha sufrido lesiones físicas o que se esconde en un túnel. En cualquier caso, los iraquíes pueden estar seguros de que Saddam no volverá. Rumsfeld afirmó que el aparente desmoronamiento del régimen de Irak y la consiguiente alegría de muchas personas en la capital iraquí le recuerda la caída del Muro de Berlín.
"El régimen de Saddam ha recibido un golpe duro, pero las fuerzas de la coalición no se detendrán hasta que terminen su trabajo", aseguró, aunque advirtió que todavía quedan batallas en el interior de Bagdad y en los alrededores de la capital iraquí.
La Casa Blanca se mantuvo ayer en un tono cauto, ajeno al triunfalismo y a las manifestaciones de alegría por la derrota del enemigo. Tanto el presidente George W. Bush como el vicepresidente Richard Cheney evitaron todo gesto de euforia. El portavoz presidencial Ari Fleischer dijo que el mandatario había reaccionado con alegría, pero también con mucha prudencia, porque sabe que todavía pueden aguardarles muchos peligros.
El primer ministro británico Tony Blair se mostró contento mientras veía las escenas en Bagdad, donde una estatua de Saddam era derribada, afirmó su portavoz. Previamente, Blair manifestó a la Cámara de los Comunes: "este conflicto aún no finalizó; aún quedan cosas muy difíciles por hacer". (DPA-Reuter)

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