07 Marzo 2010 Seguir en 
Poco antes de las 22, cuando el público estaba terminando de acomodarse, los músicos realizaban los últimos aprestos esperando el comienzo de la función. Se bajaron las luces y con la primera señal de Jeff Manookian, el director de la Orquesta Estable de la Provincia, comenzó la temporada con "El figarillo", un minué de Juan Bautista Alberdi.
En un completo silencio que permitía escuchar hasta la articulación de una mano que se acomodaba en el apoyabrazos, el público mostró su respeto a los músicos, que recibieron un fuerte aplauso, que sirvió de introducción a otro mayor cuando la violinista Sofía Cativa subió al escenario. Con un vestido rojo y la humildad que la caracteriza, la artista se apoyó el violín en el hombro y comenzó a tocar "Camilla", Saint Saens.
En una entrevista con LA GACETA, Cativa destacó que para inspirarse en el momento de tocar evocaba imágenes, cuadros y colores que la inspiraban. En esta ocasión parecía ser que su violín no sólo desprendía virtuosas melodías, sino que llenaba el teatro con sensaciones que llegaban al público y las hacía suyas.
"Fue muy lindo, me emocionó mucho. Era mi compañera en el instituto de música, se nota que se esforzó y creció mucho", comentó Solana Burgos, miembro de la Orquesta Juvenil.
"Sin palabras. El sentimiento con el que toca es impresionante", remarcó Jorgelina Acosta, destacando la emoción con la que Cativa toca el violín. "La conozco desde que éramos bien chicos, se nota que se consagró a la música, pero a la vez sigue siendo la misma que uno conocía y esta muy bueno ver eso", comentó Juan Benedicto. "Es puro talento, pero además es un hierro trabajando. Y eso es lo que importa, porque el talento solo no sirve", dijo llena de orgullo Emma Valdez, profesora de piano de Cativa en el Instituto Superior de Música, quien señaló que también era muy buena pianista. "Imaginate si se dedicaba al piano...", apuntó.
Terminada su presentación, el público la ovacionó, con silbidos y vítores incluídos, que no sólo mostraron su admiración a Cativa, sino el orgullo y la alegría de tener este joven talento entre los músicos tucumanos. "Escuchar buena música te mueve, es una gran alegría para la gente. Se notó el cariño mutuo que había cuando ella tocaba y la gente la aplaudía. Es un referente para los artistas tucumanos", señaló Natalia Ledesma cuando terminó la función. Luego vinieron los reconocimientos oficiales para Cativa, y más aplausos.
"Estoy conmovido. Y esto te lo digo como músico. La orquesta sonó muy bien, estoy gratamente sorprendido. Las obras de Schumann son muy difíciles y la formación alcanzó un gran nivel. Creo que el aplauso del público lo dijo todo", concluyó Mauricio Guzman, titular del Ente Cultural, sobre una apertura de temporada que dejó contentos a muchos y emocionados a otros.
En un completo silencio que permitía escuchar hasta la articulación de una mano que se acomodaba en el apoyabrazos, el público mostró su respeto a los músicos, que recibieron un fuerte aplauso, que sirvió de introducción a otro mayor cuando la violinista Sofía Cativa subió al escenario. Con un vestido rojo y la humildad que la caracteriza, la artista se apoyó el violín en el hombro y comenzó a tocar "Camilla", Saint Saens.
En una entrevista con LA GACETA, Cativa destacó que para inspirarse en el momento de tocar evocaba imágenes, cuadros y colores que la inspiraban. En esta ocasión parecía ser que su violín no sólo desprendía virtuosas melodías, sino que llenaba el teatro con sensaciones que llegaban al público y las hacía suyas.
"Fue muy lindo, me emocionó mucho. Era mi compañera en el instituto de música, se nota que se esforzó y creció mucho", comentó Solana Burgos, miembro de la Orquesta Juvenil.
"Sin palabras. El sentimiento con el que toca es impresionante", remarcó Jorgelina Acosta, destacando la emoción con la que Cativa toca el violín. "La conozco desde que éramos bien chicos, se nota que se consagró a la música, pero a la vez sigue siendo la misma que uno conocía y esta muy bueno ver eso", comentó Juan Benedicto. "Es puro talento, pero además es un hierro trabajando. Y eso es lo que importa, porque el talento solo no sirve", dijo llena de orgullo Emma Valdez, profesora de piano de Cativa en el Instituto Superior de Música, quien señaló que también era muy buena pianista. "Imaginate si se dedicaba al piano...", apuntó.
Terminada su presentación, el público la ovacionó, con silbidos y vítores incluídos, que no sólo mostraron su admiración a Cativa, sino el orgullo y la alegría de tener este joven talento entre los músicos tucumanos. "Escuchar buena música te mueve, es una gran alegría para la gente. Se notó el cariño mutuo que había cuando ella tocaba y la gente la aplaudía. Es un referente para los artistas tucumanos", señaló Natalia Ledesma cuando terminó la función. Luego vinieron los reconocimientos oficiales para Cativa, y más aplausos.
"Estoy conmovido. Y esto te lo digo como músico. La orquesta sonó muy bien, estoy gratamente sorprendido. Las obras de Schumann son muy difíciles y la formación alcanzó un gran nivel. Creo que el aplauso del público lo dijo todo", concluyó Mauricio Guzman, titular del Ente Cultural, sobre una apertura de temporada que dejó contentos a muchos y emocionados a otros.
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