Una atmósfera creada con ternura

Novela
Desde mi cielo
Alice Sebold - (Debolsillo - Buenos Aires)

07 Marzo 2010
En la vida real Alice Sebold sufrió una violación. En su primer libro, Lucky, hizo catarsis tratando el tema. Pero fue la aparición de su novela parcialmente autobiográfica Desde mi cielo -cuya primera edición data de 2003, reeditada en el 2008 y ahora llevada al cine- el acontecimiento que la catapultó al éxito.
La protagonista es una niña de 14 años, Susie Salmon, quien fue violada y asesinada en 1973. Muerta la niña, cuenta la pena. Desde su cielo, su alma tiene la facultad de ver todo lo que acontece en su familia, su colegio, sus amigos; incluso a su asesino -un vecino psicópata- y a un detective. Solo se encuentran un codo y ropas que presagian lo ocurrido.
De esa manera, y en primera persona, narra al detalle -con el lenguaje y los modismos de una persona de su edad- las costumbres familiares, la búsqueda frenética del asesino y la evolución de la historia. Uno de los logros indiscutibles de la novela de Sebold es la descripción del perfil psicológico de sus protagonistas principales: la niña, sus padres, hermanos, abuela, amigos, un detective y el asesino serial. Salvo este último, todos son víctimas.  La desestructuración familiar y su evolución, a la vista de Susie, constituyen la trama principal de la novela.
Así, el libro transcurre en dos planos. Uno es el temporal; el otro es el celestial, desde donde narra. Un ámbito extraño, bello, fantasioso, en el que hay fenómenos extrasensoriales que quizás muchos hemos escuchado citar alguna vez, en donde es posible el reencuentro con personas ya fallecidas desconocidas o familiares. De una u otra manera, todos hemos sufrido pérdidas; por ello el tema no nos resulta indiferente. Pero el cielo de Susie Salmon es muy especial y poético. Ella  trata de unir los dos planos, volviendo a la tierra, y de hecho lo logra su fantasmal espíritu, aunque en ocasiones. Lo que no puede es revelar quién fue el asesino.  Lo verá hablar tranquilamente con los suyos. Esto atrapa al lector desde el comienzo hasta el fin del libro.
Los méritos de la obra -además de lo mencionado anteriormente- estriban en la atmósfera creada por la ternura e inocencia de la protagonista y por el tratamiento de la muerte sin tremendismos. Con duelo, sí, pero con la visión esperanzadora con la que cada integrante buscará su propia redención y camino.  

Horacio Semeraro


© LA GACETA



FRAGMENTO

"Me llamo Salmón, como el pez; de nombre, Susie. Tenía catorce años cuando me asesinaron, el 6 de diciembre de 1973. Si ven las fotos de niñas desaparecidas de los periódicos de los años setenta, la mayoría era como yo: niñas blancas de pelo castaño desvaído. Eso era antes de que en los envases de cartón de la leche o en el correo diario empezaran a aparecer niños de todas las razas y sexos. Era cuando la gente aún creía que no pasaban esas cosas".

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