Buscarán incorporar a los líderes iraquíes al gobierno de transición

Los aliados se harían cargo de la administración hasta que se constituya la autoridad interina.

FESTEJOS. Kurdos iraquíes residentes en el pueblo norteño de Dohuk celebran la caída del régimen.
FESTEJOS. Kurdos iraquíes residentes en el pueblo norteño de Dohuk celebran la caída del régimen.
10 Abril 2003
WASHINGTON.- Estados Unidos planea celebrar una reunión de iraquíes exiliados y líderes que están en Irak como primer paso para la formación de un gobierno de transición en el país, tras la caída del régimen de Saddam Hussein. El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, confirmó ayer que el encuentro se hará el sábado próximo, en Tallil, cerca de Nasiriya, en el sur de Irak.
Los aliados tienen previsto administrar Irak hasta que haya tomado posición un gobierno de transición. La Autoridad Interina Iraquí gobernará ese país hasta la celebración de elecciones, según los planes de la coalición.
Por su parte, Turquía, Egipto e Irán se manifestaron contrarios a una intromisión extranjera en el Irak de la posguerra, al tiempo que señalaron que son los propios iraquíes los que deben decidir sobre su futuro.
A su vez, el primer ministro británico, Tony Blair, reiteró que las Naciones Unidas asumirán un rol decisivo en el Irak de posguerra. Lo hizo durante una comunicación telefónica con el presidente francés, Jacques Chirac. Blair y Chirac coincidieron en que Irak debe ser gobernada por los iraquíes tan rápido como sea posible, según un vocero del mandatario francés. Lo que no está claro, en cambio, es el papel de la OTAN. El secretario del organismo, George Robertson, dijo que aún no se alcanzó un consenso sobre una posible misión de paz en Irak que esté liderada por la OTAN, como había propuesto el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell.
Mientras tanto, las organizaciones internacionales de asistencia humanitaria enfrentan crecientes dificultades en Bagdad, Basora y otras ciudades que están convulsionadas por la guerra. El caos y los saqueos dificultan la reorganización. "Los intentos de nuestros colaboradores para entregar alimentos a mujeres y niños se ven impedidos", dijo ayer la directora de Unicef, Carol Bellamy.
De todos modos, hasta ahora apenas llegaron a Irak 1.000 toneladas de víveres, una cantidad demasiado insuficiente. (DPA-Télam-SNI-Reuter)


Curioso cambio de Saddam frente al Islam
WASHINGTON/BAGDAD.- ¿Tirano diabólico o aliado táctico? Saddam Hussein ha sido ambas cosas para Estados Unidos en los últimos 20 años, según donde se ubicaran los intereses de Washington. En la década de los ochenta, cuando el enemigo de Estados Unidos era el revolucionario líder espiritual iraní ayatolah Ruhollah Khomeini, e Irak luchaba contra Irán, Washington cortejó y consideró a Hussein como un freno al expansionismo de los iraníes.
El conocimiento de que Irak estaba usando armas químicas, además de las sospechas de que estaba tratando de fabricar una bomba nuclear, no impidieron una especie de matrimonio de conveniencia entre ambos países y miles de millones de dólares en garantías de préstamos agrícolas de Estados Unidos y créditos comerciales.
"Irak era el menor de dos males", justificó Raymond Tanter, quien trabajó para el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 1981 a 1982. "Los tiempos han cambiado; hay que adaptar las políticas a la naturaleza de la amenaza", añadió.
Ted Carpenter, vicepresidente de Defensa y Estudio de Políticas Exteriores del Instituto Cato de Washington, alegó que la política exterior de Estados Unidos necesita demonizar a los aliados de otro tiempo cuando devienen en adversarios. "Nunca se trata de una lucha por los intereses de Estados Unidos; siempre es una batalla contra un mal maniqueo", advirtió.

"Guerrero santo"
Pero no sólo Estados Unidos cambia de óptica. Cuando Saddam llegó al poder en Irak, hace tres décadas, era un fiero abogado de la secularización, del socialismo y del nacionalismo árabe. Por eso llamó la atención cuando ante la inminencia de la guerra, el líder iraquí, un musulmán sunnita, se presentó como un guerrero santo que empuñaba la bandera del Islam frente a infieles que querían derrocarlo debido a su fe. (Reuter)

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