02 Marzo 2010 Seguir en 
"Ibamos a tocar a Córdoba, amontonados, y creíamos que éramos un grupo comando, teníamos que cumplir una misión. Así nos fuimos metiendo y conquistando sueños", cuenta Darío Alturria, cantante de Kameleba.
La banda oriunda de Villa Mercedes (San Luis) es presentada como "la joven promesa del reggae argentino", pero lo cierto es que se formó hace una década. Aunque Kameleba debutó hace nueve años en Córdoba porque en sus pagos no había espacio para el estilo jamaiquino.
Ahora, con dos discos editados de manera independiente y miles de kilómetros recorridos por el país, Kameleba fichó con una compañía multinacional, con la que lanzó "Vibrasound", su nuevo trabajo.
"Nosotros seguimos con nuestra vida, con nuestro trabajo sin descanso... En 2009 hicimos alrededor de 70 shows, y ahora el sello nos abre nuevas puertas, más posibilidades", dice, y enumera: una edición de lujo para el disco, la producción y emisión de videoclips, más difusión y prensa...
"Conservamos nuestra esencia", aclara, como si después de escuchar "Vibrasound" hiciera falta.
Aunque el rastafarismo propio del reggae está presente, también cruzan sus canciones las denuncias y análisis de la realidad que duele.
El tema de difusión del disco, "Maldita herencia", habla de las cargas recibidas, del pantano en el que quedaron los habitantes de este país o de casi cualquier otro de la región. "Parece que reproducir el capital es prioritario, y primero deberíamos hacerlo con la vida y la cultura, para los hijos de nuestros hijos", afirma Darío cuando se le pregunta qué hacer con ese legado oscuro.
Lo que Darío dice en sus canciones o en la conversación telefónica que mantuvo con LA GACETA se funda en el estudio de la historia y el análisis del presente que hace con esas herramientas. Un discurso influenciado fuertemente por la cultura reggae.
"Tenemos cimientos del reggae de Bob Marley, de la cultura posmoderna... porque cuando pensábamos en romper para evolucionar, en revolución y en sumar ladrillos, nos aprovechamos de esa historia de música sencilla, física y popular", define el cantante.
Lo dice después de explicar que por razones sociopolíticas el reggae, en sus orígenes en Jamaica, trae consigo elementos de reivindicación social, racial y cultural. "No tenían cómo informarse, y empezaron a hacerlo a través de la música, así canalizaban el pensamiento y el sentimiento del pueblo oprimido -destacó-. Eso se mantuvo en el tiempo, y los que recibimos este género nos enamoramos también de eso, de esa idea de pararse y pelear por tus derechos, como decía Marley".
La banda oriunda de Villa Mercedes (San Luis) es presentada como "la joven promesa del reggae argentino", pero lo cierto es que se formó hace una década. Aunque Kameleba debutó hace nueve años en Córdoba porque en sus pagos no había espacio para el estilo jamaiquino.
Ahora, con dos discos editados de manera independiente y miles de kilómetros recorridos por el país, Kameleba fichó con una compañía multinacional, con la que lanzó "Vibrasound", su nuevo trabajo.
"Nosotros seguimos con nuestra vida, con nuestro trabajo sin descanso... En 2009 hicimos alrededor de 70 shows, y ahora el sello nos abre nuevas puertas, más posibilidades", dice, y enumera: una edición de lujo para el disco, la producción y emisión de videoclips, más difusión y prensa...
"Conservamos nuestra esencia", aclara, como si después de escuchar "Vibrasound" hiciera falta.
Aunque el rastafarismo propio del reggae está presente, también cruzan sus canciones las denuncias y análisis de la realidad que duele.
El tema de difusión del disco, "Maldita herencia", habla de las cargas recibidas, del pantano en el que quedaron los habitantes de este país o de casi cualquier otro de la región. "Parece que reproducir el capital es prioritario, y primero deberíamos hacerlo con la vida y la cultura, para los hijos de nuestros hijos", afirma Darío cuando se le pregunta qué hacer con ese legado oscuro.
Lo que Darío dice en sus canciones o en la conversación telefónica que mantuvo con LA GACETA se funda en el estudio de la historia y el análisis del presente que hace con esas herramientas. Un discurso influenciado fuertemente por la cultura reggae.
"Tenemos cimientos del reggae de Bob Marley, de la cultura posmoderna... porque cuando pensábamos en romper para evolucionar, en revolución y en sumar ladrillos, nos aprovechamos de esa historia de música sencilla, física y popular", define el cantante.
Lo dice después de explicar que por razones sociopolíticas el reggae, en sus orígenes en Jamaica, trae consigo elementos de reivindicación social, racial y cultural. "No tenían cómo informarse, y empezaron a hacerlo a través de la música, así canalizaban el pensamiento y el sentimiento del pueblo oprimido -destacó-. Eso se mantuvo en el tiempo, y los que recibimos este género nos enamoramos también de eso, de esa idea de pararse y pelear por tus derechos, como decía Marley".
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