En un lujoso hotel de Kuwait se define el futuro gobierno

Los responsables designados por EE.UU. son cuestionados y suena el nombre de un chiíta exilado.

SIN OPOSICION. Paracaidistas británicos ingresan por primera vez en el centro de Basora, apoyados por tanques y helicópteros de EEUU.
SIN OPOSICION. Paracaidistas británicos ingresan por primera vez en el centro de Basora, apoyados por tanques y helicópteros de EEUU.
08 Abril 2003
DOHA, Qatar.- La administración del Irak de la posguerra será una dura batalla en la que estarán en juego los intereses de EEUU, los de sus aliados y los de los países europeos.
En el Hilton Beach Resort, frente a la idílica plaza de una coqueta zona de Kuwait, el general estadounidense en retiro Jay Garner y un centenar de asesores, en su mayoría norteamericanos, se hallan abocados a armar el próximo gobierno.
Garner, quien dirigió a uno de los principales proveedores de tecnología militar en esta guerra, será el administrador civil de Irak una vez que termine el conflicto. Se encargará de todo lo que tenga que ver con la población civil, mientras que el general Tommy Franks, jefe del comando militar central, se ocupará de la seguridad y del orden. Garner fue comandante de las tropas aliadas en el norte de Irak durante la primera Guerra del Golfo.
Es hombre de confianza y amigo del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Según fuentes cercanas, la razón por la que fue elegido es su experiencia, ya que dirigió en 1991 la llamada "Operación Proporcionar Bienestar" en favor de los refugiados kurdos. Sin embargo, su nombramiento no deja de ser controvertido, debido a que fue elegido por el presidente George W. Bush como jefe de la Oficina de Ayuda Humanitaria y Reconstrucción. Otro punto cuestionado en su designación es que fue uno de los militares que apoyaron y firmaron en 2000 un manifiesto que aprobaba la política de Israel contra la Intifada en Palestina.
En cuanto al rol protagónico que tendría que tener la ONU en todos estos planes, es insistente el reclamo para que ello ocurra por parte de Inglaterra, Francia, Rusia y Alemania, entre otros países, apoyen o no la guerra.
En tanto, el Congreso Nacional Iraquí, compuesto por kurdos y chiítas, que es la organización opositora en el exilio más conocida, se considera a sí mismo como el futuro gobierno en Irak. Para liderarlo, se habla de uno de los principales referentes del Congreso, Ahmad Chalabi. Se trata de un intelectual chiíta, miembro de una adinerada familia de banqueros, que se exiló en EEUU; allí goza de un fuerte apoyo del gobierno, pero tiene pocos amigos en Irak. (DPA-Reuter)

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