Hollywood hace su apuesta
La ceremonia de entrega de los premios más preciados de la industria ya está en marcha y los tucumanos podrán verla por Canal 10 el 7 de marzo. Ese día se sabrá si "El secreto de sus ojos", de Juan José Campanella, se convierte en la segunda película argentina que conquista la dorada estatuilla.
21 Febrero 2010 Seguir en 
LOS ANGELES.- Hollywood puede llegar a ser muy siniestro, y los Oscar suelen ser un buen reflejo de ello. Este año hay entre los candidatos actores y actrices que interpretan a personas bastante desagradables y totalmente desequilibradas.
Hay un pedófilo asesino en serie que construye casitas para muñecas, un nazi que disfruta atormentando a judíos y una mujer detestable que maltrata a su hija y a su nieta, por citar algunos ejemplos.
Figuran Christoph Waltz por su escalofriante interpretación del coronel nazi Hans Landa, que odiaba a los judíos, en "Bastardos sin gloria"; Stanley Tucci por su papel como George Harvey, el pedófilo asesino de "Desde mi cielo"; y Mo'Nique por su actuación como Mary Jones, la pérfida madre de "Preciosa".
¿Por qué son tan atractivos estos "malos"? "Creo que en el fondo disfrutamos con las situaciones que plantean, con el dolor que producen, y también con su muerte o sufrimiento al final", respondió Stephen Lang, quien interpreta al vengativo oficial Miles Quaritch en "Avatar".
Los malos de la historia
Claro que esta no es una novedad ni una tendencia en desarrollo, sino una vieja y redituable costumbre del cine norteamericano.
Ya en 1932, Freddie Marcha ganó el Oscar al mejor actor por "Dr. Jekyll and Mr. Hyde". Y es también inolvidable la caracterización de Louise Fletcher como la despiadada enfermera Ratched en "Atrapado sin salida", por la que ganó la estatuilla de 1975. O la imborrable actuación de Anthony Hopkins en 1991 como Hannibal Lecter en "El silencio de los inocentes".
Tom O'Neill, crítico especializado del portal "theenvelope.com", cree que en los últimos años la Academia acentuó su predilección por estos siniestros personajes. "Hay una clara admisión de que estos papeles perversos son artísticos. Cada vez más películas abordan temas siniestros", comentó.
Sin ir más lejos, hay que tener en cuenta el Oscar póstumo que se le otorgó a Heath Ledger en 2009 como mejor actor de reparto por su interpretación del Guasón en la película de Batman "El caballero de la noche", un personaje tan malvado que le quitaba el sueño al propio actor, según contó el mismo Ledger. Un año antes esa estatuilla había quedado en manos del español Javier Bardem por otro villano, en "Sin lugar para los débiles".
La mejor actriz de reparto en 2007 fue Tilda Swinton, por su papel de abogada desalmada e intrigante en "Michael Clayton". Daniel Day Lewis ganó ese año su premio por haber representado a un malvado aventurero en "Petróleo sangriento". Antes, Forest Whitaker se llevó un Oscar por hacer de Idi Amin, el sanguinario y corrupto dictador de Uganda en "El último rey de Escocia".
"Todos tenemos un pequeño lado tenebroso", dijo Sara Colleton, productora de la serie televisiva "Dexter".
Waltz dice que no fue fácil interpretar al nazi Landa, para quien el bien y el mal no son demasiado relevantes. "Eso es lo que lo hace un reto, porque mi mente funciona con los parámetros del bien y el mal", acotó.
A Tucci le asustaba el papel de pedófilo asesino en "Desde mi cielo". "Es todo lo que uno odia y teme, y, por esa razón, resultaba interesante", confesó. "A la gente le gustan los personajes jugados", agregó.
La socióloga Karen Sternheimer, profesora de la University of Southern California, explicó que siempre ha habido un lado oscuro en la humanidad. Lo único nuevo es que ahora hay muchas más formas de observar estos personajes. (Especial)
Hay un pedófilo asesino en serie que construye casitas para muñecas, un nazi que disfruta atormentando a judíos y una mujer detestable que maltrata a su hija y a su nieta, por citar algunos ejemplos.
Figuran Christoph Waltz por su escalofriante interpretación del coronel nazi Hans Landa, que odiaba a los judíos, en "Bastardos sin gloria"; Stanley Tucci por su papel como George Harvey, el pedófilo asesino de "Desde mi cielo"; y Mo'Nique por su actuación como Mary Jones, la pérfida madre de "Preciosa".
¿Por qué son tan atractivos estos "malos"? "Creo que en el fondo disfrutamos con las situaciones que plantean, con el dolor que producen, y también con su muerte o sufrimiento al final", respondió Stephen Lang, quien interpreta al vengativo oficial Miles Quaritch en "Avatar".
Los malos de la historia
Claro que esta no es una novedad ni una tendencia en desarrollo, sino una vieja y redituable costumbre del cine norteamericano.
Ya en 1932, Freddie Marcha ganó el Oscar al mejor actor por "Dr. Jekyll and Mr. Hyde". Y es también inolvidable la caracterización de Louise Fletcher como la despiadada enfermera Ratched en "Atrapado sin salida", por la que ganó la estatuilla de 1975. O la imborrable actuación de Anthony Hopkins en 1991 como Hannibal Lecter en "El silencio de los inocentes".
Tom O'Neill, crítico especializado del portal "theenvelope.com", cree que en los últimos años la Academia acentuó su predilección por estos siniestros personajes. "Hay una clara admisión de que estos papeles perversos son artísticos. Cada vez más películas abordan temas siniestros", comentó.
Sin ir más lejos, hay que tener en cuenta el Oscar póstumo que se le otorgó a Heath Ledger en 2009 como mejor actor de reparto por su interpretación del Guasón en la película de Batman "El caballero de la noche", un personaje tan malvado que le quitaba el sueño al propio actor, según contó el mismo Ledger. Un año antes esa estatuilla había quedado en manos del español Javier Bardem por otro villano, en "Sin lugar para los débiles".
La mejor actriz de reparto en 2007 fue Tilda Swinton, por su papel de abogada desalmada e intrigante en "Michael Clayton". Daniel Day Lewis ganó ese año su premio por haber representado a un malvado aventurero en "Petróleo sangriento". Antes, Forest Whitaker se llevó un Oscar por hacer de Idi Amin, el sanguinario y corrupto dictador de Uganda en "El último rey de Escocia".
"Todos tenemos un pequeño lado tenebroso", dijo Sara Colleton, productora de la serie televisiva "Dexter".
Waltz dice que no fue fácil interpretar al nazi Landa, para quien el bien y el mal no son demasiado relevantes. "Eso es lo que lo hace un reto, porque mi mente funciona con los parámetros del bien y el mal", acotó.
A Tucci le asustaba el papel de pedófilo asesino en "Desde mi cielo". "Es todo lo que uno odia y teme, y, por esa razón, resultaba interesante", confesó. "A la gente le gustan los personajes jugados", agregó.
La socióloga Karen Sternheimer, profesora de la University of Southern California, explicó que siempre ha habido un lado oscuro en la humanidad. Lo único nuevo es que ahora hay muchas más formas de observar estos personajes. (Especial)
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