07 Abril 2003 Seguir en 
A Walter López sólo le vienen pantallazos del instante en el que cuatro o cinco patoteros le golpearon la cabeza y lo dejaron tirado en una calle del barrio Echeverría, tal vez dándolo por muerto. En la madrugada del sábado de la semana pasada, a Walter, de 20 años, lo golpearon casi hasta la muerte (tiene un coágulo en el lado derecho del cerebro) en pasaje Unamuno y Saavedra, en el límite con el barrio Juan B. Alberdi (Trulalá). "Yo había salido a comprar una gaseosa a un almacén que está abierto toda la noche. En la plaza que queda frente a mi casa estaba el grupo, al que conozco de vista, pero a los que nunca les había dado bolilla. Me hablaban, y yo no les contestaba. De pronto se me vinieron encima, y lo único que recuerdo fue el golpe de algo pesado, de vidrio, sobre mi cabeza", relató el joven.
Desde su cama del Hospital Padilla, donde fue intervenido por politraumatismo de cráneo, Walter contó que apenas recuerda lo que hizo mientras anduvo deambulando por las calles aledañas entre las seis de la mañana y las 11. Vagó con su rostro completamente desfigurado y el cuerpo y la ropa totalmente embarrados , hasta que un remisero accedió a levantarlo en la esquina de Necochea y Manuel Estrada. Lo llevó a su casa, donde su mamá Isabel, que lo buscaba con desesperación entre las casas de los amigos del barrio, no lo reconoció a primera vista. "Walter estaba mojado, lleno de barro, tenía el labio colgando. Sólo una madre puede entender lo que yo sentí en ese momento", sostuvo Isabel.
Terapia psicológica
Ahora, Walter, que está en un profundo estado de shock, tendrá que empezar una terapia psicológica, porque tiene "memoria selectiva". La mamá de Walter y su hermana, Nati, están muy agradecidas de la gente del hospital y del personal de la Brigada. "Me dijeron que ya los tienen identificados a esos criminales, pero no dicen sus nombres por secreto de sumario", dijo.
"Tanto en el Centro de Salud, a donde llegamos primero, como aquí en el Padilla, todos -médicos, enfermeras, residentes- nos atendieron con amor. Es increíble cómo trabaja esta gente, a pesar de lo que les pagan", dijo Isabel, en su testimonio.Precisamente, Isabel -una madre soltera que es el sostén de su hogar- confiesa que quiso dar testimonio de su drama para que a otras mamás no les pase lo que le pasó a ella. "O lo que les pasó a otras mamás que no tuvieron la misma ?suerte? que yo", concluyó la mujer.
Desde su cama del Hospital Padilla, donde fue intervenido por politraumatismo de cráneo, Walter contó que apenas recuerda lo que hizo mientras anduvo deambulando por las calles aledañas entre las seis de la mañana y las 11. Vagó con su rostro completamente desfigurado y el cuerpo y la ropa totalmente embarrados , hasta que un remisero accedió a levantarlo en la esquina de Necochea y Manuel Estrada. Lo llevó a su casa, donde su mamá Isabel, que lo buscaba con desesperación entre las casas de los amigos del barrio, no lo reconoció a primera vista. "Walter estaba mojado, lleno de barro, tenía el labio colgando. Sólo una madre puede entender lo que yo sentí en ese momento", sostuvo Isabel.
Terapia psicológica
Ahora, Walter, que está en un profundo estado de shock, tendrá que empezar una terapia psicológica, porque tiene "memoria selectiva". La mamá de Walter y su hermana, Nati, están muy agradecidas de la gente del hospital y del personal de la Brigada. "Me dijeron que ya los tienen identificados a esos criminales, pero no dicen sus nombres por secreto de sumario", dijo.
"Tanto en el Centro de Salud, a donde llegamos primero, como aquí en el Padilla, todos -médicos, enfermeras, residentes- nos atendieron con amor. Es increíble cómo trabaja esta gente, a pesar de lo que les pagan", dijo Isabel, en su testimonio.Precisamente, Isabel -una madre soltera que es el sostén de su hogar- confiesa que quiso dar testimonio de su drama para que a otras mamás no les pase lo que le pasó a ella. "O lo que les pasó a otras mamás que no tuvieron la misma ?suerte? que yo", concluyó la mujer.
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