No fue un partido, fue un parto de mellizos a la medianoche y en el asiento de atrás de un coche. Había que ver a Roldán, a los hinchas, hasta los insoportables bichos que pululaban en torno de las luminarias terminaron con el corazón en la garganta. No hay derecho a sufrir tanto, pero así es este San Martín. Y cuando las manos vienen mal barajadas, una y otra vez, un ancho y un tres son oro en polvo. Por eso, cortar la racha negativa y arrimar tres porotos a la tabla equivalen casi a una vuelta olímpica. Así se festejó. Y se hizo justicia.
Estaba cantado que el gol, más caprichoso que nunca, iba a manifestarse de la manera menos esperada. Demasiadas jugadas claras se habían desvanecido en el área, como fantasmas de glorias pasadas. La cuestión es que le tocó a Nievas Escobar ser el héroe en cuestión.
"El Colorado" pateó un tiro libre desde la izquierda y apuntó al corazón del área. En el momento del remate Serrano estaba en off-side, posición que se activó porque el volante incidió directamente en la jugada, más allá de que no haya tocado la pelota. Limia quedó mal parado y el balón se le escurrió. Para ser claros: Baliño debió haber anulado la conquista.
Hecha la salvedad, vale apuntar que San Martín mejoró considerablemente y que debió haber ganado con mayor holgura. Dos acciones son ilustrativas de la claridad con que el "santo" le llegó a Unión y de lo que le cuesta rubricar esas chances en la red. En una, Prichoda se cortó rumbo al área, con todo el tiempo del mundo. ¿Qué le pasó? ¿Fue la falta de oficio en la posición de delantero? ¿Se sorprendió por lo solo que estaba? ¿Lo confundió la seña que ensayó Limia para distraerlo? La cuestión es que definió mal y tiró afuera. La otra era gol de Alvarez, al cabo de una fluida maniobra colectiva, pero Oreja metió la cabeza -mejor dicho, el hombro- y arruinó la sopa.
Unión, un equipo ordenado y concentrado, también atacó en La Ciudadela, pero la defensa de San Martín ganó en solidez, y esa también es una buena noticia. Y eso que no fue la mejor noche de Noce.
La cuestión es que el "santo" sudó, raspó, las peleó todas, jugó algunas bien y otras mal, pero fue al frente. Y con algunos ramalazos de fútbol -cortesía de Prichoda, Alvarez y muy de vez en cuando Martínez- construyó sus merecimientos. Eso sí: tenía que padecer antes de revelar un festejo con gusto a liberación.
Nunca bajó los brazos
San Martín fue un justo ganador porque buscó el triunfo en todo momento. Si bien es cierto que por momentos utilizó recursos poco eficientes para llegar al área rival, no se le puede negar la vocación ofensiva.
Un problema para resolver
El "santo" creó varias situaciones de gol, la cuestión es que aparecieron llamativas fallas en la definición. De no haber sido por el tiro libre que embocó Nievas Escobar es probable que se hubiera marchado con un 0 a 0.
¿Donde estuvo el candidato?
Unión llegó a La Ciudadela con la chapa de candidato a pelear por uno de los ascensos directos. Tiene un gran plantel, pero ayer no rindió a la altura de sus mejores producciones. Por algo lleva nueve partidos sin ganar de visitante.
Estaba cantado que el gol, más caprichoso que nunca, iba a manifestarse de la manera menos esperada. Demasiadas jugadas claras se habían desvanecido en el área, como fantasmas de glorias pasadas. La cuestión es que le tocó a Nievas Escobar ser el héroe en cuestión.
"El Colorado" pateó un tiro libre desde la izquierda y apuntó al corazón del área. En el momento del remate Serrano estaba en off-side, posición que se activó porque el volante incidió directamente en la jugada, más allá de que no haya tocado la pelota. Limia quedó mal parado y el balón se le escurrió. Para ser claros: Baliño debió haber anulado la conquista.
Hecha la salvedad, vale apuntar que San Martín mejoró considerablemente y que debió haber ganado con mayor holgura. Dos acciones son ilustrativas de la claridad con que el "santo" le llegó a Unión y de lo que le cuesta rubricar esas chances en la red. En una, Prichoda se cortó rumbo al área, con todo el tiempo del mundo. ¿Qué le pasó? ¿Fue la falta de oficio en la posición de delantero? ¿Se sorprendió por lo solo que estaba? ¿Lo confundió la seña que ensayó Limia para distraerlo? La cuestión es que definió mal y tiró afuera. La otra era gol de Alvarez, al cabo de una fluida maniobra colectiva, pero Oreja metió la cabeza -mejor dicho, el hombro- y arruinó la sopa.
Unión, un equipo ordenado y concentrado, también atacó en La Ciudadela, pero la defensa de San Martín ganó en solidez, y esa también es una buena noticia. Y eso que no fue la mejor noche de Noce.
La cuestión es que el "santo" sudó, raspó, las peleó todas, jugó algunas bien y otras mal, pero fue al frente. Y con algunos ramalazos de fútbol -cortesía de Prichoda, Alvarez y muy de vez en cuando Martínez- construyó sus merecimientos. Eso sí: tenía que padecer antes de revelar un festejo con gusto a liberación.
Nunca bajó los brazos
San Martín fue un justo ganador porque buscó el triunfo en todo momento. Si bien es cierto que por momentos utilizó recursos poco eficientes para llegar al área rival, no se le puede negar la vocación ofensiva.
Un problema para resolver
El "santo" creó varias situaciones de gol, la cuestión es que aparecieron llamativas fallas en la definición. De no haber sido por el tiro libre que embocó Nievas Escobar es probable que se hubiera marchado con un 0 a 0.
¿Donde estuvo el candidato?
Unión llegó a La Ciudadela con la chapa de candidato a pelear por uno de los ascensos directos. Tiene un gran plantel, pero ayer no rindió a la altura de sus mejores producciones. Por algo lleva nueve partidos sin ganar de visitante.












