06 Abril 2003 Seguir en 
Cuando la doctora Susana Helguera escuchó los gritos en la sala 301 del tercer piso, ya era demasiado tarde para dar la voz de alarma. Dos delincuentes fuertemente armados amenazaban a enfermeras y a médicos mientras arrastraban escaleras abajo a un delincuente recién operado. La fuga fue inevitable.
Todo ocurrió en plena siesta. Carlos Alberto Movane (h), de 22 años, detenido por robo agravado, se encontraba internado en el sanatorio CIMSA (Jujuy y Crisóstomo Alvarez). Había ingresado el martes pasado por orden judicial, porque debía ser operado a causa de una herida en mal estado. La intervención se realizó el viernes, por lo que Movane permanecía en la habitación 301 hasta su recuperación, esposado al respaldo de la cama. Además, dos oficiales lo custodiaban: el sargento Carlos Celestino Díaz y el cabo Ramón Rodolfo Balbuena.
Visitas y movimiento
Alrededor de las 15, el detenido comenzó a recibir varias visitas, entre ellas la de su madre y la de su hermana. Pero cuando se presentó el padre, Carlos Movane, los policías sospecharon que algo no andaba muy bien. Es que el progenitor del detenido también está purgando una condena por robo y tráfico de droga y, al parecer, se encuentra bajo un régimen de libertad condicional. Por eso, el cabo Balbuena decidió bajar a la recepción para hacer una llamada a la Jefatura pidiendo refuerzos. Fue precisamente en ese momento cuando entraron en la sala dos delincuentes armados y, luego de golpear a Díaz en la cabeza con la culata de un revólver, le quitaron la llave de las esposas y liberaron a Movane. Díaz, en medio de un charco de sangre a causa del corte que le produjo el golpe, no pudo reaccionar y los delincuentes terminaron reduciendo también a enfermeras y médicos. "Todo sucedió muy rápido. Casi no tuvimos tiempo de hacer nada", señaló la doctora Helguera.
Una de las enfermeras, que regresaba de realizar una curación, se topó con la escena en medio de la escalera. "Los individuos la amenazaron con el arma y luego le ordenaron que se encerrara. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores", agregó.
A la calle
Con el herido que no podía caminar bien, los malvivientes, junto con los familiares de Movane, bajaron las escaleras y llegaron a la planta baja, donde volvieron a amenazar con las armas a las pocas personas que se encontraban en el lugar. Luego salieron a la calle, donde los esperaban tres vehículos. "Eso nos da la pauta de que todo fue cuidadosamente preparado; intervinieron más de diez personas", señaló el administrador del sanatorio, Pedro Salazar. Los autos partieron en varias direcciones.Efectivos del Servicio Penitenciario, comandados por el comisario general Raúl Pereyra, y de la Brigada de Investigaciones, realizan diversos operativos para dar con el prófugo. Al cierre de esta edición nada se sabía de Movane.
Todo ocurrió en plena siesta. Carlos Alberto Movane (h), de 22 años, detenido por robo agravado, se encontraba internado en el sanatorio CIMSA (Jujuy y Crisóstomo Alvarez). Había ingresado el martes pasado por orden judicial, porque debía ser operado a causa de una herida en mal estado. La intervención se realizó el viernes, por lo que Movane permanecía en la habitación 301 hasta su recuperación, esposado al respaldo de la cama. Además, dos oficiales lo custodiaban: el sargento Carlos Celestino Díaz y el cabo Ramón Rodolfo Balbuena.
Visitas y movimiento
Alrededor de las 15, el detenido comenzó a recibir varias visitas, entre ellas la de su madre y la de su hermana. Pero cuando se presentó el padre, Carlos Movane, los policías sospecharon que algo no andaba muy bien. Es que el progenitor del detenido también está purgando una condena por robo y tráfico de droga y, al parecer, se encuentra bajo un régimen de libertad condicional. Por eso, el cabo Balbuena decidió bajar a la recepción para hacer una llamada a la Jefatura pidiendo refuerzos. Fue precisamente en ese momento cuando entraron en la sala dos delincuentes armados y, luego de golpear a Díaz en la cabeza con la culata de un revólver, le quitaron la llave de las esposas y liberaron a Movane. Díaz, en medio de un charco de sangre a causa del corte que le produjo el golpe, no pudo reaccionar y los delincuentes terminaron reduciendo también a enfermeras y médicos. "Todo sucedió muy rápido. Casi no tuvimos tiempo de hacer nada", señaló la doctora Helguera.
Una de las enfermeras, que regresaba de realizar una curación, se topó con la escena en medio de la escalera. "Los individuos la amenazaron con el arma y luego le ordenaron que se encerrara. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores", agregó.
A la calle
Con el herido que no podía caminar bien, los malvivientes, junto con los familiares de Movane, bajaron las escaleras y llegaron a la planta baja, donde volvieron a amenazar con las armas a las pocas personas que se encontraban en el lugar. Luego salieron a la calle, donde los esperaban tres vehículos. "Eso nos da la pauta de que todo fue cuidadosamente preparado; intervinieron más de diez personas", señaló el administrador del sanatorio, Pedro Salazar. Los autos partieron en varias direcciones.Efectivos del Servicio Penitenciario, comandados por el comisario general Raúl Pereyra, y de la Brigada de Investigaciones, realizan diversos operativos para dar con el prófugo. Al cierre de esta edición nada se sabía de Movane.
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