"Salen a la calle desesperados por robar"
Dos delincuentes asaltaron a una joven que padece síndrome de Down y al chofer de su transporte escolar. La víctima quedó en estado de shock. "Si a estos tipos se les escapaba un tiro podría haber pasado cualquier cosa", dijo su madre. Afirman que la Policía nunca llegó.
09 Febrero 2010 Seguir en 
"Los delincuentes ya no respetan a nadie. Salen a la calle desesperados por robar. Pero, ¿qué le podían quitar a mi hija, que padece síndrome de Down? ¿Dónde se vio que el conductor de un transporte escolar lleve mucho dinero? Si a esos tipos se les escapaba un tiro, podría haber pasado cualquier cosa". María Azucena Mova quedó aterrada. La mujer presenció ayer a la mañana el violento atraco que sufrieron su hija, de 31 años, y el chofer Alejandro Herrera, de 38, en la esquina de República del Líbano al 1.700 del barrio Villa Urquiza. Los asaltantes, que tenían un arma de fuego, huyeron llevándose unos $ 50, el celular y los cigarrillos del transportista. "Lo peor de todo es que llamamos a la comisaría dos veces; ya pasaron ocho horas y nunca vinieron", dijo Mova, preocupada.
A las 6.40, Herrera estacionó la combi en la esquina de República del Líbano y pasaje Comandante Rosales. Caminó menos de 20 metros hasta la casa de Mova y buscó a la joven. "Cuando yo estaba cerrando la puerta de la verja, vi que pasaban dos muchachos y presentí que algo iban a hacer. Me quedé mirándolos, porque mi hija y Alejandro todavía no habían llegado al transporte. De golpe, estos tipos empezaron a correr hacia ellos. Yo pedía auxilio a los gritos, pero nadie salía", contó Mova, aún nerviosa. Según dijo, uno de los delincuentes sacó un arma de fuego y empezó a pedirle dinero a Herrera. "El les entregó algo, y trataba de explicarles que no tenía más. Entonces, estos tipos le quitaron el celular y otras cosas y se llevaron el maletín de mi hija. Después salieron corriendo por el pasaje, que es peligroso; conduce a una vía donde hay un asentamiento muy peligroso. Todos los que arrebatan y asaltan corren hacia allá", dijo la mujer.
Mova añadió que los minutos posteriores al asalto fueron terribles. "Mi hija entró en una crisis de nervios; hubo que sedarla, porque estaba muy mal. También tuvimos que consolar a los otros chicos que estaban en el transporte, porque se asustaron mucho", agregó. La mujer quedó indignada, pues cuando trató de hacer la denuncia -dijo, en la comisaría le contestaron que no podían ir. "Decían que estaban trabajando en otro caso, en un crimen o algo así. Para colmo, me contestaron muy mal. Le pedí el nombre al policía y lo anoté para hacer un reclamo después, porque esto no puede ser. Ni siquiera se comunicó con otra comisaría para avisar sobre lo que había sucedido", dijo, consternada.
Las vecinas de Mova, cuando se enteraron del asalto, se acercaron para ver cómo estaba la hija de la mujer. "Yo ni siquiera salgo por cómo están las cosas. Todos los días les roban carteras y cadenitas a mujeres; es terrible cómo asaltan en estas calles", protestó Elsa Ventruelli. Otra vecina, María J. -quien por temor a represalias prefirió no dar a conocer su apellido-, agregó: "lo que hicieron con esta chica no tiene nombre. Ni siquiera se fijaron en su enfermedad".
Acción policial
Fuentes de la comisaría 6ta consultadas por LA GACETA confirmaron que no se realizó ninguna denuncia formal respecto del robo. Sin embargo, al conocer el hecho, afirmaron que se comunicarán con la familia Mova para ponerse al tanto de la situación y brindarle ayuda.
A las 6.40, Herrera estacionó la combi en la esquina de República del Líbano y pasaje Comandante Rosales. Caminó menos de 20 metros hasta la casa de Mova y buscó a la joven. "Cuando yo estaba cerrando la puerta de la verja, vi que pasaban dos muchachos y presentí que algo iban a hacer. Me quedé mirándolos, porque mi hija y Alejandro todavía no habían llegado al transporte. De golpe, estos tipos empezaron a correr hacia ellos. Yo pedía auxilio a los gritos, pero nadie salía", contó Mova, aún nerviosa. Según dijo, uno de los delincuentes sacó un arma de fuego y empezó a pedirle dinero a Herrera. "El les entregó algo, y trataba de explicarles que no tenía más. Entonces, estos tipos le quitaron el celular y otras cosas y se llevaron el maletín de mi hija. Después salieron corriendo por el pasaje, que es peligroso; conduce a una vía donde hay un asentamiento muy peligroso. Todos los que arrebatan y asaltan corren hacia allá", dijo la mujer.
Mova añadió que los minutos posteriores al asalto fueron terribles. "Mi hija entró en una crisis de nervios; hubo que sedarla, porque estaba muy mal. También tuvimos que consolar a los otros chicos que estaban en el transporte, porque se asustaron mucho", agregó. La mujer quedó indignada, pues cuando trató de hacer la denuncia -dijo, en la comisaría le contestaron que no podían ir. "Decían que estaban trabajando en otro caso, en un crimen o algo así. Para colmo, me contestaron muy mal. Le pedí el nombre al policía y lo anoté para hacer un reclamo después, porque esto no puede ser. Ni siquiera se comunicó con otra comisaría para avisar sobre lo que había sucedido", dijo, consternada.
Las vecinas de Mova, cuando se enteraron del asalto, se acercaron para ver cómo estaba la hija de la mujer. "Yo ni siquiera salgo por cómo están las cosas. Todos los días les roban carteras y cadenitas a mujeres; es terrible cómo asaltan en estas calles", protestó Elsa Ventruelli. Otra vecina, María J. -quien por temor a represalias prefirió no dar a conocer su apellido-, agregó: "lo que hicieron con esta chica no tiene nombre. Ni siquiera se fijaron en su enfermedad".
Acción policial
Fuentes de la comisaría 6ta consultadas por LA GACETA confirmaron que no se realizó ninguna denuncia formal respecto del robo. Sin embargo, al conocer el hecho, afirmaron que se comunicarán con la familia Mova para ponerse al tanto de la situación y brindarle ayuda.
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