02 Febrero 2010 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 45 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en Bagdad durante el ataque de una mujer kamikaze contra peregrinos chiítas que se dirigían a la ciudad santa de Kerbala, sur de Irak. La mujer se había mezclado entre la multitud en un lugar de descanso y detonó la carga explosiva que portaba en su cuerpo. El hecho ocurrió en el barrio de Bab al Sham, 80 kilómetros al noroeste de la capital.
Se trata del segundo ataque terrorista más violento en Irak en 2010. Hace menos de una semana, tres grandes explosiones casi simultáneas contra hoteles dejaron al menos 38 muertos. Otra atacante suicida perpetró un atentado hace un año, el 4 de enero de 2009, con el que mató a 40 personas durante la peregrinación para conmemorar la Ashura. En abril de ese año, dos atacantes suicidas causaron la muerte de 60 personas durante el trayecto a un santuario chiíta en Bagdad.
Blanco fácil
Otros 11 peregrinos ya habían resultado heridos el domingo en una serie de pequeñas explosiones en la capital. Estos ataques, atribuidos a terroristas sunnitas de la rama iraquí de Al Qaeda, se producen en momentos en que decenas de miles de chiítas se dirigen a Kerbala, muchos de ellos a pie, para participar de las festividades conmemorativas del martirio del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, en 680. La fiesta de Arbain marca el fin de los 40 días de luto por la muerte de Hussein. Pese a las fuertes medidas de seguridad, las peregrinaciones chiítas se transforman cada año en blanco predilecto de los terroristas. Se prevé que la cercanía de las elecciones parlamentarias del 7 de marzo acentuará las actividades de terroristas. En la actualidad los chiítas constituyen la mayor comunidad de creyentes de Irak, con el 60%. Durante el régimen del sunnita Saddam Hussein, ejecutado en 2006, las procesiones chiítas estuvieron prohibidas. Luego de que Estados Unidos invadió Irak, lo que llevó a la caída de Saddam, los chiítas se fueron convirtiendo en objetivo de ataques terroristas sunnitas.
El resurgimiento de la violencia política y religiosa pone en riesgo la convocatoria electoral de marzo, así como las posibilidades del primer ministro chiíta Nuri al Maliki, que busca un segundo mandato de su gobierno. Al Maliki ha presentado como uno de sus principales logros la reducción de la violencia en los últimos dos años. El proceso eleccionario marcha en medio de tensiones entre chiítas y sunnitas, luego de que más de 500 candidatos, entre ellos prominentes árabes sunnitas fueran excluidos bajo sospecha de fidelidad al ilegalizado partido "Baath" de Saddam. (DPA-Télam)
Se trata del segundo ataque terrorista más violento en Irak en 2010. Hace menos de una semana, tres grandes explosiones casi simultáneas contra hoteles dejaron al menos 38 muertos. Otra atacante suicida perpetró un atentado hace un año, el 4 de enero de 2009, con el que mató a 40 personas durante la peregrinación para conmemorar la Ashura. En abril de ese año, dos atacantes suicidas causaron la muerte de 60 personas durante el trayecto a un santuario chiíta en Bagdad.
Blanco fácil
Otros 11 peregrinos ya habían resultado heridos el domingo en una serie de pequeñas explosiones en la capital. Estos ataques, atribuidos a terroristas sunnitas de la rama iraquí de Al Qaeda, se producen en momentos en que decenas de miles de chiítas se dirigen a Kerbala, muchos de ellos a pie, para participar de las festividades conmemorativas del martirio del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, en 680. La fiesta de Arbain marca el fin de los 40 días de luto por la muerte de Hussein. Pese a las fuertes medidas de seguridad, las peregrinaciones chiítas se transforman cada año en blanco predilecto de los terroristas. Se prevé que la cercanía de las elecciones parlamentarias del 7 de marzo acentuará las actividades de terroristas. En la actualidad los chiítas constituyen la mayor comunidad de creyentes de Irak, con el 60%. Durante el régimen del sunnita Saddam Hussein, ejecutado en 2006, las procesiones chiítas estuvieron prohibidas. Luego de que Estados Unidos invadió Irak, lo que llevó a la caída de Saddam, los chiítas se fueron convirtiendo en objetivo de ataques terroristas sunnitas.
El resurgimiento de la violencia política y religiosa pone en riesgo la convocatoria electoral de marzo, así como las posibilidades del primer ministro chiíta Nuri al Maliki, que busca un segundo mandato de su gobierno. Al Maliki ha presentado como uno de sus principales logros la reducción de la violencia en los últimos dos años. El proceso eleccionario marcha en medio de tensiones entre chiítas y sunnitas, luego de que más de 500 candidatos, entre ellos prominentes árabes sunnitas fueran excluidos bajo sospecha de fidelidad al ilegalizado partido "Baath" de Saddam. (DPA-Télam)
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