Se llama Colin James Farrell y a sus 27 años es ya la nueva estrella emergente de un Hollywood necesitado de héroes de acción con algo más que testosterona. Tiene la desenvoltura y el carisma de Brad Pitt y hay quienes lo consideran el nuevo Robert De Niro. Ya cobra ocho millones de dólares por película y se permite el lujo de robar planos a intérpretes de la talla de Al Pacino, Tom Cruise o Bruce Willis. Su carrera como actor comenzó cuando descartó dedicarse profesionalmente al fútbol en su Dublín natal. Y su llegada al firmamento hollywoodiense ha sido meteórica, al igual que su evolución salarial, costeada a base de trabajar sin parar. Lo suyo ha sido un ejemplo de ubicuidad: supo estar en el momento adecuado en el lugar correcto. No le importó ser la segunda opción de los grandes directores. Sustituyó a Edward Norton en "La guerra de Hart" (2002) y a Javier Bardem en "Sentencia previa" (2002).
Este irlandes, apasionado del fútbol y la cerveza, se dio a conocer en una película experimental de Joel Schumacher titulada "Tigerland" (2000), un título que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de todo el mundo. Pero la gran oportunidad le llegó al compartir cartel con Bruce Willis en "La guerra de Hart", filme que tampoco fue un éxito en taquilla, pero Colin insistió y decidió no descansar hasta conseguir el reconocimiento del público y de la crítica.
El año pasado rodó tres grandes producciones. Además de la ya mencionada "La guerra de Hart", se puso a las ordenes de Steven Spielberg para dudar del sistema pre-crimen y perseguir a Tom Cruise en la futurista "Sentencia previa" y acabó el rodaje de "Phone booth", de nuevo con Schumacher tras la cámara. Si en 2002 Farrell estrenó tres películas, para 2003 casi duplicó su trabajo. Así, estrenó "La prueba" junto a Al Pacino, una cinta en la que interpreta a un aspirante a agente del FBI. También, se enfrenta a Ben Affleck en "Daredevil" (que acaba de estrenarse en Tucumán) y en "Verónica Guerin" coincide de nuevo con Schumacher. Asimismo, formó parte del reparto de "Intermision" y, para finalizar, coprotagoniza junto a Samuel L. Jackson la versión cinematográfica de la serie "Los hombres de Harrelson, S.W.A.T". Por este papel ha cobrado cerca de 10 millones de dólares.
Recientemente, su intimidad saltó a las tapas de todas las revistas, luego de conocerse su romance con la cantante Britney Spears. Sin embargo, sus frecuentes escándalos amenazan con ensombrecer su fulgurante carrera. Se dijo incluso que su relación con la cantante era una estrategia para ocultar una manifiesta homosexualidad. Según publica el tabloide británico "The Sun", hace pocos días el actor se dejó caer por el neoyorquino club nocturno "Scores" y requirió los servicios privados de dos de sus rubias bailarinas de "strip-tease", Evelyn y Monica, con las que se encerró en un reservado del local.
Este irlandes, apasionado del fútbol y la cerveza, se dio a conocer en una película experimental de Joel Schumacher titulada "Tigerland" (2000), un título que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de todo el mundo. Pero la gran oportunidad le llegó al compartir cartel con Bruce Willis en "La guerra de Hart", filme que tampoco fue un éxito en taquilla, pero Colin insistió y decidió no descansar hasta conseguir el reconocimiento del público y de la crítica.
El año pasado rodó tres grandes producciones. Además de la ya mencionada "La guerra de Hart", se puso a las ordenes de Steven Spielberg para dudar del sistema pre-crimen y perseguir a Tom Cruise en la futurista "Sentencia previa" y acabó el rodaje de "Phone booth", de nuevo con Schumacher tras la cámara. Si en 2002 Farrell estrenó tres películas, para 2003 casi duplicó su trabajo. Así, estrenó "La prueba" junto a Al Pacino, una cinta en la que interpreta a un aspirante a agente del FBI. También, se enfrenta a Ben Affleck en "Daredevil" (que acaba de estrenarse en Tucumán) y en "Verónica Guerin" coincide de nuevo con Schumacher. Asimismo, formó parte del reparto de "Intermision" y, para finalizar, coprotagoniza junto a Samuel L. Jackson la versión cinematográfica de la serie "Los hombres de Harrelson, S.W.A.T". Por este papel ha cobrado cerca de 10 millones de dólares.
Recientemente, su intimidad saltó a las tapas de todas las revistas, luego de conocerse su romance con la cantante Britney Spears. Sin embargo, sus frecuentes escándalos amenazan con ensombrecer su fulgurante carrera. Se dijo incluso que su relación con la cantante era una estrategia para ocultar una manifiesta homosexualidad. Según publica el tabloide británico "The Sun", hace pocos días el actor se dejó caer por el neoyorquino club nocturno "Scores" y requirió los servicios privados de dos de sus rubias bailarinas de "strip-tease", Evelyn y Monica, con las que se encerró en un reservado del local.







