23 Enero 2010 Seguir en 
LA PAZ.- Hace cuatro años, Evo Morales arrancó su primer Gobierno nacionalizando empresas de hidrocarburos, de telecomunicaciones y del sector minero y desencadenó un proceso de "refundación" que puso un sello indígena no sólo en la nueva imagen del Estado sino también en los diferentes instrumentos del poder político y económico.
Morales comenzó el proceso de hacer realidad el viejo sueño de la alfabetización universal y lanzó una "revolución agraria" que golpeó a ricos terratenientes y benefició con tierras a millares de campesinos e indígenas. Además, calmó tensiones sociales entre los 10 millones de bolivianos, la mayoría de ellos muy pobres, con un exitoso sistema de subsidios para estudiantes, ancianos y madres.
Condición necesaria
A diferencia de Chávez, que ha purgado de opositores a casi todos los sectores de Venezuela, incluso el militar, el aymara boliviano ha dejado un respiro a sus adinerados adversarios locales, que le hicieron feroz resistencia pero terminaron apabullados en una seguidilla de elecciones. Según analistas, ya sin muchos activos más para nacionalizar ni fuertes opositores políticos que enfrentar, Morales tiene la necesidad de volverse pragmático para consolidar el relativamente buen momento económico del país y responder a las expectativas de vida mejor de los bolivianos. Ese giro podría comenzar dejando de lado el radical estilo Chávez, que copió durante gran parte de su primer mandato, para seguir en cambio el ejemplo del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva Lula, en busca de los capitales para acometer en su segundo mandato un crecimiento acelerado y la prometida industrialización del país del Altiplano.
Brasil no es sólo inspiración, sino también el principal mercado para el vital gas natural boliviano, producto hacia el cual Morales quiere dirigir la mayor inversión quinquenal en la historia del país: U$S 11.300 millones, cuyo financiamiento está asegurado sólo en parte. (Reuters)
Morales comenzó el proceso de hacer realidad el viejo sueño de la alfabetización universal y lanzó una "revolución agraria" que golpeó a ricos terratenientes y benefició con tierras a millares de campesinos e indígenas. Además, calmó tensiones sociales entre los 10 millones de bolivianos, la mayoría de ellos muy pobres, con un exitoso sistema de subsidios para estudiantes, ancianos y madres.
Condición necesaria
A diferencia de Chávez, que ha purgado de opositores a casi todos los sectores de Venezuela, incluso el militar, el aymara boliviano ha dejado un respiro a sus adinerados adversarios locales, que le hicieron feroz resistencia pero terminaron apabullados en una seguidilla de elecciones. Según analistas, ya sin muchos activos más para nacionalizar ni fuertes opositores políticos que enfrentar, Morales tiene la necesidad de volverse pragmático para consolidar el relativamente buen momento económico del país y responder a las expectativas de vida mejor de los bolivianos. Ese giro podría comenzar dejando de lado el radical estilo Chávez, que copió durante gran parte de su primer mandato, para seguir en cambio el ejemplo del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva Lula, en busca de los capitales para acometer en su segundo mandato un crecimiento acelerado y la prometida industrialización del país del Altiplano.
Brasil no es sólo inspiración, sino también el principal mercado para el vital gas natural boliviano, producto hacia el cual Morales quiere dirigir la mayor inversión quinquenal en la historia del país: U$S 11.300 millones, cuyo financiamiento está asegurado sólo en parte. (Reuters)









