17 Enero 2010 Seguir en 
PUERTO PRINCIPE.- Agua limpia y antibióticos están entre las mayores necesidades en Haití, cuya capital afronta la muerte de más de 120.000 personas. Muchos de esos muertos están aún en las calles.
Los socorristas están luchando por llegar a Puerto Príncipe, donde una inestimable cantidad de víctimas permanece enterrada bajo los escombros y miles están durmiendo en la intemperie. Josh Ruxin, un experto en salud pública de la Universidad de Columbia que vive y trabaja en Ruanda, dijo que Haití ya lucha contra el sida, la tuberculosis, enfermedades infantiles y desnutrición. A eso se suma la desnutrición y el cólera.
Algunas de las amenazas a la salud que socorristas y médicos deberán enfrentar en los próximas semanas y días son:
- Hallar sobrevivientes atrapados bajo los escombros y tratar a las personas con heridas graves.
- Diarrea, provocada por agua sucia. La diarrea puede ser tratada con agua limpia reforzada con sal y azúcar, pero esta no estará disponible, por lo que muchos pacientes ancianos e infantiles podrían morir rápido.
- Heridas infectadas provocadas por el terremoto. Antibióticos y vendajes limpios pueden ayudar, pero no hay manera de distribuirlos y los hospitales y farmacias han sido destruidos.
- Brotes de infecciones como el cólera, provocados no por los cadáveres, sino por la contaminación del limitado suministro de agua.
- El Comité Internacional de la Cruz Roja estima que hay cerca de tres millones de personas heridas o sin techo. La Organización Panamericana de la Salud cita varias fuentes que estiman que hay entre 50.000 y 100.000 personas muertas.
- Ruxin y la OPS dijeron que en el largo plazo, deberían construirse hospitales que resistan desastres, con cimientos robustos para mantenerlos operativos en catástrofes naturales como terremotos y huracanes, que son muy comunes en la isla.
- Entierros adecuados. El médico Jon Andrus de la OPS dijo que los cuerpos no representan una amenaza a la salud y que un sepulcro apropiado puede aliviar la angustia mental que ciertamente afecta a los sobrevivientes. Sin embargo, el abandono a la intemperie de cientos de cadáveres está provocando la proliferación de moscas y mosquitos, que son vectores de enfermedades peligrosas.
Los socorristas están luchando por llegar a Puerto Príncipe, donde una inestimable cantidad de víctimas permanece enterrada bajo los escombros y miles están durmiendo en la intemperie. Josh Ruxin, un experto en salud pública de la Universidad de Columbia que vive y trabaja en Ruanda, dijo que Haití ya lucha contra el sida, la tuberculosis, enfermedades infantiles y desnutrición. A eso se suma la desnutrición y el cólera.
Algunas de las amenazas a la salud que socorristas y médicos deberán enfrentar en los próximas semanas y días son:
- Hallar sobrevivientes atrapados bajo los escombros y tratar a las personas con heridas graves.
- Diarrea, provocada por agua sucia. La diarrea puede ser tratada con agua limpia reforzada con sal y azúcar, pero esta no estará disponible, por lo que muchos pacientes ancianos e infantiles podrían morir rápido.
- Heridas infectadas provocadas por el terremoto. Antibióticos y vendajes limpios pueden ayudar, pero no hay manera de distribuirlos y los hospitales y farmacias han sido destruidos.
- Brotes de infecciones como el cólera, provocados no por los cadáveres, sino por la contaminación del limitado suministro de agua.
- El Comité Internacional de la Cruz Roja estima que hay cerca de tres millones de personas heridas o sin techo. La Organización Panamericana de la Salud cita varias fuentes que estiman que hay entre 50.000 y 100.000 personas muertas.
- Ruxin y la OPS dijeron que en el largo plazo, deberían construirse hospitales que resistan desastres, con cimientos robustos para mantenerlos operativos en catástrofes naturales como terremotos y huracanes, que son muy comunes en la isla.
- Entierros adecuados. El médico Jon Andrus de la OPS dijo que los cuerpos no representan una amenaza a la salud y que un sepulcro apropiado puede aliviar la angustia mental que ciertamente afecta a los sobrevivientes. Sin embargo, el abandono a la intemperie de cientos de cadáveres está provocando la proliferación de moscas y mosquitos, que son vectores de enfermedades peligrosas.







