"Ven cariño, te vienes conmigo"

Un pequeño haitiano, de dos años, llevaba 52 horas junto a su abuelo muerto.

16 Enero 2010
PUERTO PRINCIPE, Haití.- Redjeson Hausteen, un pequeño haitiano de dos años, sollozaba desde hacía 52 horas bajo los escombros de su vivienda. Abrazado a él, yacía muerto su abuelo. Sus padres trataban con desesperación de liberarlo, implorando ayuda a las fuerzas de rescate que actuaban por la zona.

Alertados, se acercaron algunos miembros de los equipos de bomberos enviados por España y por Bélgica, que buscaban a 63 víctimas de entre las ruinas de la universidad. "Nos acercamos y oímos al niño. Entonces comenzamos a sacar las piedras con las manos, explica con emoción Oscar Vega, el socorrista español que lo levantó de entre los escombros.

Su imagen con el pequeño en brazos ilustra hoy las portadas de la prensa de todo el mundo. Durante las tareas de rescate, él y sus colegas vivieron un momento crítico. "Cuando ya teníamos hecho el agujero, hubo una réplica". Una vez que pasó el sismo, continuaron perforando para sacar al menor, que se hallaba a unos seis metros de profundidad.

Así, el hueco se fue haciendo más grande, hasta que lograron observar a Hausteen. "Susurraba... gemía. Entonces le dije: vamos cariño, te vienes conmigo", relata Vega. Mientras lo sacaban, estaba aturdido y asustado, pero cuando llegó a donde esperaba su madre, en su cara se dibujó una enorme sonrisa. Su rostro se convirtió en la imagen de la esperanza, en un país lleno de dolor y muerte. (Especial)

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