La política oficial quiere a la familia sentada a la mesa otra vez

Para abrir un centro de alimentación comunitario se debe contar con personería jurídica y someterse a los controles del Siprosa.

Por Redacción Política 15 Enero 2010

La política actual del Ministerio de Desarrollo Social está orientada a desalentar la apertura de nuevos comedores infantiles.

"No avalamos la apertura de nuevos comedores porque nuestra política, hoy, es la vuelta a la comensalidad familiar", hace hincapié la ministra Beatriz Mirkin, durante la entrevista con LA GACETA.

Por su parte, Gabriela González, secretaria de Políticas Sociales, aseguró que estas medidas se deben, entre otros puntos, a que la integración y el compromiso de la gente en los comedores comunitarias son relativos.

"Generalmente nos encontramos con que hay un par de personas que se asocian y arman una fundación. Al final, la manejan ellos y no se da una real participación comunitaria, que es lo que verdaderamente nos interesa", afirmó.

En este sentido, aseguró que la idea es generar más participación entre la gente y la forma en la que intentan materializar esta visión es a través de las cocinas comunitarias. "Los comedores infantiles que se organizan terminan fomentando situaciones y vínculos que no nos interesa porque generan una dependencia de la gente con la persona que lo arma", señaló González.

Requisitos
Contar con personería jurídica se ha convertido, prácticamente, en un requisito básico para cualquiera que solicite la asistencia del Gobierno para subvencionar un centro de alimentación comunitaria.

Complementariamente, los interesados tienen que cumplir con distintas medidas, que varían si el programa del que pueden conseguir financiación es de origen provincial o nacional.

"Si una persona es buen samaritano y quiere instalar un comedor autofinanciado, lo hace. El asunto cambia cuando solicitan fondos estatales", expresó Carolina Nacher, titular de Políticas Alimentarias de la provincia.

La instalación de comedores particulares debe contar con un control regular del Siprosa, ya que por cualquier inconveniente los responsables son pasibles de responder ante la Justicia.

"No avalamos la apertura de nuevos comedores porque nuestra política, hoy, es la vuelta a la comensalidad familiar", hace hincapié la ministra Beatriz Mirkin, durante la entrevista con LA GACETA.

Por su parte, Gabriela González, secretaria de Políticas Sociales, aseguró que estas medidas se deben, entre otros puntos, a que la integración y el compromiso de la gente en los comedores comunitarias son relativos.

"Generalmente nos encontramos con que hay un par de personas que se asocian y arman una fundación. Al final, la manejan ellos y no se da una real participación comunitaria, que es lo que verdaderamente nos interesa", afirmó.

En este sentido, aseguró que la idea es generar más participación entre la gente y la forma en la que intentan materializar esta visión es a través de las cocinas comunitarias. "Los comedores infantiles que se organizan terminan fomentando situaciones y vínculos que no nos interesa porque generan una dependencia de la gente con la persona que lo arma", señaló González.

Requisitos
Contar con personería jurídica se ha convertido, prácticamente, en un requisito básico para cualquiera que solicite la asistencia del Gobierno para subvencionar un centro de alimentación comunitaria.

Complementariamente, los interesados tienen que cumplir con distintas medidas, que varían si el programa del que pueden conseguir financiación es de origen provincial o nacional.

"Si una persona es buen samaritano y quiere instalar un comedor autofinanciado, lo hace. El asunto cambia cuando solicitan fondos estatales", expresó Carolina Nacher, titular de Políticas Alimentarias de la provincia.

La instalación de comedores particulares debe contar con un control regular del Siprosa, ya que por cualquier inconveniente los responsables son pasibles de responder ante la Justicia.

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