La droga empuja a delinquir a 2.000 chicos

Casi el 60 % de los menores que viven en los cuatro barrios marginales más conocidos de Tucumán no tiene contención. Acechan a automovilistas y a peatones.

01 Abril 2003
Los chicos que deambulan por los cuatro barrios marginales más conocidos de Tucumán son dueños y señores de las calles. Se calcula que entre "El Sifón", "La Bombilla", "Trulalá" y "El Chivero" hay unos 4.000 menores de entre 8 y 18 años. De ellos, casi el 60% (más de 2.000) se droga, no va a la escuela, vive en las calles y forma patotas que cobran "peaje" a automovilistas y peatones; o directamente los asaltan.
"Comienzan a drogarse a los 8 años; después terminan robando", expresó Nancy Zelarayán, agente sanitaria del CAPS de "El Sifón", ubicado al noroeste de la capital. "Siempre veo a niños drogándose. Los reto y se ríen. Hablo con sus familiares y no hacen nada", comentó la asistente. "Nosotros les tenemos más miedo a los niños que a los grandes", contó Isabel Rodríguez, quien vive enrejada en su casa. Precisamente en "El Sifón" es donde tres menores asesinaron el 11 de marzo a la empleada Ana María Campero.
La mayoría de las familias que habitan estos barrios es extremadamente pobre; muchos de los padres y tíos de los menores abandonados están en la cárcel.
Entre estos chicos aparecen algunos muy peligrosos; por ejemplo, "Jesusito", de 13 años -quien cobró notoriedad la semana pasada- o "Huevo" (de 17 años), quien está detenido por asesinato. Este fin de semana intentó, junto a otros dos menores, tomar como rehenes a los policías de la seccional 6ª para tratar de escapar. El viernes, otro muchacho, apodado "Tito", huyó de esa comisaría.
Las autoridades están desbordadas. No saben cómo tratar a los chicos que deambulan por las calles, y tampoco qué harán con los menores detenidos, que suman ya verdaderas bandas en las comisarías y centros de alojamiento.

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