EE.UU. reorganiza la ofensiva

Acciones de guerrilla. Preocupa a los mandos militares estadounidenses las contínuas emboscadas que sufren los soldados en su avance sobre la capital de Iraq. Hay problemas logísticos.

TRINCHERA EN EL DESIERTO. Dos marines británicos, fuertemente armados, observan un helicóptero aliado Chinook que lleva un camión antitanque hacia la península de Fao.
TRINCHERA EN EL DESIERTO. Dos marines británicos, fuertemente armados, observan un helicóptero aliado Chinook que lleva un camión antitanque hacia la península de Fao.
30 Marzo 2003
WASHINGTON-KUWAIT.- Las fuerzas británico-estadounidenses llevan adelante lo que dieron en llamar una "pausa táctica" en su ofensiva hacia Bagdad, mientras la capital de Irak continuó siendo blanco de intensos bombardeos y los kurdos consolidaban sus posiciones en el norte.
En el décimo día de la guerra, las unidades terrestres de la coalición marcaban su segunda jornada de pausa para reagruparse y reaprovisionarse, tras la avanzada en territorio iraquí y la multiplicación de emboscadas que perturbaron su apoyo logístico. Los combates en torno de "bolsones de resistencia" siguen ocasionando problemas en las líneas de aprovisionamiento.
Desde Basora, a cuyas puertas llegaron las fuerzas de la coalición en los comienzos de la ofensiva, hasta An Najaf, en el centro, donde los estadounidenses son acosados por los iraquíes, las fuerzas aliadas esperan de la llegada de refuerzos.El general William Wallace, jefe de las fuerzas terrestres norteamericanas en Irak, admitió que los problemas de logística y la táctica de guerrilla adoptada por los iraquíes hacían necesaria una detención en la ofensiva y probablemente prolongarían la duración de la contienda.
El propio presidente de EEUU, George W. Bush, se vio obligado ayer a defender la buena marcha de la guerra, aunque reconoció que la resistencia iraquí es feroz. Las declaraciones de Bush se producen en medio de las crecientes críticas que está recibiendo el Pentágono. Según todos los indicios, este no ha tenido en cuenta las tácticas de guerra de guerrillas impulsadas por los iraquíes para frenar el avance.
Pese al cambio en la ofensiva terrestre, EU.UU. y Gran Bretaña continuaron bombardeando Bagdad en forma devastadora. Ayer fue un día de sepelio de los casi 70 muertos que dejó un ataque sobre una zona residencial. Saddam Hussein contestó el bombardeo con un ataque suicida contra un puesto de control militar: cuatro soldados estadounidenses fueron muertos. (DPA-Télam)

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