Las lesiones a la democracia

El debate por el caso Barrionuevo mostró actitudes contrastantes de los senadores por la provincia.

30 Marzo 2003
Por Carlos Abrehu

La democracia, a casi 20 años de su restauración en la Argentina, muestra magullones por todos lados. Sin embargo, la sociedad no perdió la confianza en ella. El cambio de mandos presidenciales alienta, en ese sentido, una apuesta a la esperanza.
Tucumán participa de esa pérdida de calidad institucional en un alto grado. Ya pasaron dos años desde que se envió una granada a LA GACETA, sin que nadie haya ido preso. Otra agresión más reciente -como la golpiza del 21 de octubre de 2002 en la plaza Independencia- tampoco fue aclarada.
La impunidad protegió a sus autoridades materiales y a sus ideólogos. Súbitas excusaciones y silencios impenetrables de los fiscales provinciales en un caso, y laberínticas averiguaciones procesales en otro, empantanaron las investigaciones. La intervención del fuero federal no arrojó avances en el caso de la granada.
Esos no son, desde luego, los únicos hechos que permanecen sin esclarecer en Tucumán en los últimos cuatro años. Forman parte de la asignatura que quedará pendiente.
Con todo, el pico más agudo de la devaluación de las instituciones se focalizó durante la semana pasada en el Senado. Si algo caracteriza a una cultura democrática es el respeto a las reglas constitucionales, que contienen al sistema político.El senador Luis Barrionuevo demostró todo lo contrario cuando alentó la violencia para frustrar la elección del domingo 2 de marzo, porque no había aceptado la exigencia legal de cuatro años de residencia en Catamarca para ser candidato a gobernador.
Hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación reconoció que es una materia propia del Derecho público provincial regular los requisitos para la postulación a gobernador. Uno de ellos es la determinación del número de años de residencia.La conducta de Barrionuevo lo puso al borde de la expulsión, pero sus pares del peronismo lo salvaron.

El doble discurso
Los menemistas y el duhaldismo cerraron filas ante el chantaje de Barrionuevo. Este había amenazado en los días previos con exhibir carpetas que contenían papeles sospechosos de los senadores.
La circunstancia fue advertida por el ex republicano Pablo Walter durante el maratónico debate del dictamen que aconsejaba su expulsión.
El senador habló del "inadmisible silencio del Gobierno nacional y de la coincidencia de Carlos Menem y Eduardo Duhalde". Dejar sin castigo a Barrionuevo equivalía a "generarle impunidad" a quien demostró ser culpable, y posibilitaba que cualquier persona "esté habilitada para obstaculizar a su arbitrio un proceso electoral".
Los otros dos senadores por Tucumán no dudaron en seguir la corriente mayoritaria del justicialismo. Malvina Seguí busca su reelección en la banca y, a diferencia del caso del lobbista Carlos Bercún en 2002, no chocó con la ortodoxia del bloque. La actitud contrastó con los amagues preliminares, ya que en Tucumán había manifestado que Barrionuevo debía recibir algún tipo de sanción. Sentía, entonces, el peso de la reprobación social.
Para justificar su extraño viraje, la senadora citó el ruego implorante de su mucama catamarqueña y la necesidad de diferenciarse del voto de Walter. Seguí prefirió la cercanía de Barrionuevo y de su esposa, la influyente ministra de Trabajo, Graciela Camaño, antes que el rigor de la letra constitucional. La ministra es la omnipotente distribuidora de los planes Jefas y Jefes de Hogar -recursos políticos de altísimo valor estratégico en una provincia devastada por la pobreza y la desocupación-.
El candidato a gobernador José Alperovich, después de la sesión, desplegó un libreto parecido al del ministro del Interior, Jorge Matzkin. Explicó que había culpas compartidas entre el Gobierno del Frente Cívico de Catamarca y el justicialista Barrionuevo. Los cruces públicos del matrimonio Kirchner con Barrionuevo no agrietaron las relaciones de Alperovich, quien se postula para la presidencia del país por el Frente para la Victoria. Néstor Kirchner es también pragmático, como su principal patrocinante, Eduardo Duhalde.

Los reacomodamientos
La política de entrecasa experimenta los sacudones de los procesos nacionales.
El menemismo local concentra sus energías en la pelea del 27 de abril. Dentro de esa fracción del PJ, compiten por la ocupación de espacios los mirandistas y los cuadros de Olijela Rivas. Ricardo Maturana contrabalancea el despliegue de Roque Alvarez y de Sisto Terán. En conjunto, todos esperan capitalizar los réditos de una hipotética victoria electoral del ex presidente Menem.
El factor revulsivo del 27 de abril también alcanza al bussismo. Walter anticipó a dirigentes próximos que abandonará Fuerza Republicana dentro de pocas horas, y se lanzará de lleno a hacer campaña por el economista liberal Ricardo López Murphy.
Las divergencias con el máximo jefe partidario Antonio Domingo Bussi vienen de hace tiempo, y se agravaron últimamente ante la cercanía de las elecciones del 27 de abril. Walter cree que lo más conveniente habría sido declarar la libertad de acción, como aconteció en otras oportunidades.
El senador está convencido de que el bussismo pactó con el ex presidente Menem, con cuyo hermano Eduardo polemizó a propósito del escándalo catamarqueño, en la sesión del Senado de la semana anterior."No me imagino a Bussi sentado en el comando electoral menemista junto con Sisto Terán y Olijela Rivas", ironizó en la intimidad.
Ajenos aún a esos movimientos del ya ex republicano Walter, los más empinados dirigentes del bussismo adelantan que en esta semana saldrá a luz la fórmula partidaria y el candidato a intendente de la capital. El diputado Ricardo Bussi es quien tiene más probabilidades de ser el postulante a gobernador por FR.
Todo esto se desarrolla mientras el fiscal Esteban Jerez prepara su despegue del Poder Judicial. Abril presenciará su ingreso a la vida política, mientras se diseña un plan de alianzas de bases amplias. Hasta ahora, Jerez emerge como el favorito de una corriente de opinión pública que reclama una renovación del personal político con ambiciones de gobernar.
El fiscal anticorrupción se mueve con cuidado en el plano judicial, porque sabe que abundarán las lecturas políticas sobre su comportamiento. Quienes trabajan cerca de Jerez predican la necesidad de renunciamientos.
La lejanía relativa de los comicios del 29 de junio da tiempo todavía para las marchas y las contramarchas en la elección de aliados partidarios y en la confirmación de candidaturas.

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