30 Marzo 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- Se ha transformado en costumbre que los Estados Unidos, cada vez que se involucran en una guerra, envíen al frente a una gran cantidad de hispanos que ofician de "carne de cañón". Bajo la bandera estadounidense, 300.000 latinos pelearon durante la Segunda Guerra Mundial; y en la guerra con Vietnam casi un 20% de las tropas portaba apellido español. Actualmente hay alrededor de 15.000 hispanos en el frente de guerra en Irak.
Hay ya dos hispanos muertos y otros prisioneros en Irak, sirviendo en filas de las tropas estadounidenses, de acuerdo con el Pentágono. Según fuentes de ese organismo, el 10% de los soldados estadounidenses y el 20% de los marines destacados en Irak son hispanos. Uno de los latinos caídos por el fuego iraquí fue el guatemalteco José Gutiérrez, de 22 años, que tenía la residencia permanente (la famosa "Green Card"), pero no la ciudadanía.
El muchacho, huérfano, atravesó México viajando solo a los 16 años y fue acogido por una pareja de latinos en California, donde consiguió primero el asilo; después, la residencia, y luego cursó la secundaria.
Según Casa Alianza, unos 50.000 niños de México y América Central viajan solos a EE.UU. cada año. Muchos mueren en el camino, antes de pisar nunca el país de destino. Gutiérrez, en cambio, murió a punto de alcanzar su meta.
Con sus servicios como infante de Marina, iba a conseguir la ciudadanía estadounidense, según lo establece la ley. El joven puede convertirse ahora en ciudadano estadounidense post-mortem, una designación meramente simbólica porque no se traduce en un derecho para ningún familiar para residir o trabajar legalmente en Estados Unidos, ni obtener ningún tipo de visa ni permiso especial.
Muchos otros están dispuestos a arriesgar su vida para conseguir la ciudadanía o por cualquier tipo de visa que les permita residir y trabajar en EE.UU. Según versiones periodísticas, unos 50 jóvenes mexicanos se presentaron en la embajada de Estados Unidos ofreciendo alistarse en el ejército para combatir en Irak, a cambio de la residencia. Lo mismo sucedió en Bolivia, según informaron medios locales. Pero no hay muchas posibilidades de que eso suceda.
"Las únicas personas elegibles para unirse a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos son ciudadanos estadounidenses o quienes tienen residencia legal permanente", dijo Dane Kane, portavoz del Servicio de Inmigración y Naturalización. (DPA-Especial)
Hay ya dos hispanos muertos y otros prisioneros en Irak, sirviendo en filas de las tropas estadounidenses, de acuerdo con el Pentágono. Según fuentes de ese organismo, el 10% de los soldados estadounidenses y el 20% de los marines destacados en Irak son hispanos. Uno de los latinos caídos por el fuego iraquí fue el guatemalteco José Gutiérrez, de 22 años, que tenía la residencia permanente (la famosa "Green Card"), pero no la ciudadanía.
El muchacho, huérfano, atravesó México viajando solo a los 16 años y fue acogido por una pareja de latinos en California, donde consiguió primero el asilo; después, la residencia, y luego cursó la secundaria.
Según Casa Alianza, unos 50.000 niños de México y América Central viajan solos a EE.UU. cada año. Muchos mueren en el camino, antes de pisar nunca el país de destino. Gutiérrez, en cambio, murió a punto de alcanzar su meta.
Con sus servicios como infante de Marina, iba a conseguir la ciudadanía estadounidense, según lo establece la ley. El joven puede convertirse ahora en ciudadano estadounidense post-mortem, una designación meramente simbólica porque no se traduce en un derecho para ningún familiar para residir o trabajar legalmente en Estados Unidos, ni obtener ningún tipo de visa ni permiso especial.
Muchos otros están dispuestos a arriesgar su vida para conseguir la ciudadanía o por cualquier tipo de visa que les permita residir y trabajar en EE.UU. Según versiones periodísticas, unos 50 jóvenes mexicanos se presentaron en la embajada de Estados Unidos ofreciendo alistarse en el ejército para combatir en Irak, a cambio de la residencia. Lo mismo sucedió en Bolivia, según informaron medios locales. Pero no hay muchas posibilidades de que eso suceda.
"Las únicas personas elegibles para unirse a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos son ciudadanos estadounidenses o quienes tienen residencia legal permanente", dijo Dane Kane, portavoz del Servicio de Inmigración y Naturalización. (DPA-Especial)







