La mentira es una de las armas preferidas

Las estrategias. Las limitaciones a la hora de informar. Hay hechos que parecen absurdos. Las cifras inventadas. La noticia sobre la muerte de Saddam Hussein.

UNA PRUEBA DEL ATAQUE. Un iraquí muestra un fragmento de un misil que cayó sobre un edificio de Bagdad que mató a docenas de personas.
UNA PRUEBA DEL ATAQUE. Un iraquí muestra un fragmento de un misil que cayó sobre un edificio de Bagdad que mató a docenas de personas.
30 Marzo 2003
Washington.- "En tiempos de guerra, la verdad es tan valiosa que debe ser protegida por un guardaespaldas de mentiras", había dicho Winston Churchill. Y el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, dijo hace unos días: "estamos en guerra y, como ustedes comprenderán, vamos a mentir". Sin vueltas, el jefe del Pentágono advirtió que esta guerra que se ve en los medios, especialmente en la televisión, no es más que una parte del conflicto y no la esencial.
Hasta ahora, es evidente que se puede aplicar a ambas partes la frase: "la verdad es siempre la primera víctima de la guerra".
Más de 500 periodistas acompañan a las fuerzas de EE.UU. (y están sometidos a las limitaciones que les imponen a la hora de informar). Unos 70 envían datos e imágenes desde Bagdad. Toda esta cobertura no pudo evitar que las partes enfrentadas actúen frente a la verdad de manera muy ahorrativa y que utilicen la información y la desinformación como instrumentos de guerra.
Al comienzo, los estadounidenses trataron de infundir dudas acerca de si Saddam Hussein estaba muerto o no, o de si era él el que hablaba ante las cámaras. Mientras, el ministro de Información iraquí, Mohammed al-Sahhaf, aseguraba que las imágenes en directo de CNN de una formación de tanques adentrándose en el país eran una grabación que se repetía sin tener fin. Y cuando los militares norteamericanos dijeron que el jefe de la división 51 había desertado (algo que este desmintió creíblemente enseguida en la TV árabe Al Yazira), los iraquíes contraatacaron con cifras inventadas sobre tanques, helicópteros y aviones enemigos destruidos.
Estadounidenses y británicos, con sus informes precipitados sobre la toma de las ciudades Umm Qasr, Nasiriya y Basora, han recordado el inicio de la anterior Guerra del Golfo, lanzada por George Bush padre.

Desiertos vacíos
En 1990, tras la invasión iraquí de Kuwait, el Pentágono afirmó que había 250.000 iraquíes y 1.500 tanques en la frontera listos para entrar: fotos de satélites soviéticos mostraron en aquel momento sólo desiertos vacíos.
Lo cierto es que ambas partes se aprovechan de que, pese a la presencia de periodistas, muchas cosas no son comprobables. Es improbable que, como dicen los iraquíes, un agricultor haya derribado un helicóptero Apache con un viejo fusil o que los aliados hayan forzado a los habitantes de Fao a presentarse como prisioneros de guerra. En cambio, cuando va en interés de una de las partes, como ya saben los corresponsales experimentados, la búsqueda de información no plantea dificultades: los iraquíes no tienen problema en mostrar víctimas civiles en hospitales o enemigos muertos o bajo su poder; y estadounidenses y británicos presentan a sus soldados como amigos y cooperantes. (DPA-Especial)

Espanto en EE.UU. por las imágenes de la TV


Washington.- Las imágenes de civiles masacrados en un mercado de Bagdad y las fotos de los soldados asesinados o tomados prisioneros llevan a que muchos ciudadanos estadounidenses comiencen a evitar las noticias de la guerra en Irak, que les producen depresión. Una encuesta del centro de investigaciones PEW de EE.UU. divulgada ayer indica que el 58% de los televidentes consultados admitió que en los últimos tres días se han sentido "espantados" por las imágenes de la TV.
Pese a que las principales emisoras habían sostenido que el avance de las tropas norteamericanas sería un virtual paseo hasta Bagdad, la guerra que ahora refleja la pantalla se "ensució", pese a que las imágenes de la TV estadounidense son mucho más asépticas que en otros lugares del mundo, porque evitan mostrar cadáveres mutilados, niños muertos por las bombas o cuerpos destrozados. El 77% de los entrevistados dijo "sentirse triste" por las imágenes.
Andrew Kohut, director del centro de investigaciones PEW, advirtió que una guerra larga y sangrienta, que reflote los fantasmas de Vietnam, será un problema adicional para la Casa Blanca. (Télam-SNI)

Tamaño texto
Comentarios