29 Marzo 2003 Seguir en 
SULEIMANIYA, IRAK.- Combatientes kurdos apoyados por comandos estadounidenses tomaron ayer el control de localidades del norte de Irak que se encontraban bajo dominio de Ansar al Islam, un grupo islamista al que Washington vincula a la red terrorista Al Qaeda. Así lo informaron dirigentes kurdos.
Unos 8.000 peshmergas ("los que se enfrentan a la muerte") de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) tomaron el control de varios pueblos ubicados entre la ciudad kurda de Halabja y la frontera iraní, dijeron las fuentes. Ansar al Islam había impuesto en la zona un modo de vida igual al de los talibanes. Los alrededor de 800 combatientes islamistas (unos 100 son afganos) se refugiaron en las montañas de la frontera con Irán después de la ofensiva.
Estados Unidos y el Reino Unido sostienen que Ansar al Islam es el vínculo entre el gobierno iraquí que encabeza Saddam Hussein y la organización Al Qaeda de Osama Ben Laden, señalada como responsable de los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
Al revés
De todas formas, el retroceso de los hombres de Ansar al Islam no es lo que había planeado el Pentágono. En el diseño de los estrategas norteamericanos, era la IV División de Infantería, con sus 21.000 hombres, la que embestiría hacia el sur desde el Kurdistán. A estas alturas, después de haber arrollado a la Guardia Republicana y de tomar Mosul y Kirkuk, se suponía que estaría entrando en Tikrit, localidad natal y última guarida de Sadam Husein.
En lugar de eso, y debido a la negativa de Turquía de permitir el paso de tropas norteamericanas por territorio turco, la IV División surca el Canal de Suez a bordo de los barcos que la transportan hacia el Golfo Pérsico y el Kurdistán iraquí, con la misión de abrir el ansiado segundo frente. Lo que hay es un millar de paracaidistas y tres centenares de guerreros de las Fuerzas Especiales que llevan varios días estudiando el terreno con los peshmergas kurdos, marcando blancos y tomando posiciones.
Transcurridos 9 días desde que comenzó la guerra, y a pesar de que los blindados norteamericanos están a las puertas de Bagdad, las cosas no parecen fáciles para los aliados. Tampoco parece fácil repetir la operación en Kirkuk y Mosul, como luce en el papel.
La primera de esas ciudades es rica en petróleo y parte del ejército iraquí abandonó varias posiciones que fueron impactadas por los ataques norteamericanos.Los yacimientos también quedan sólo a unas decenas de kilómetros de las posiciones aliadas pero, a diferencia de lo que ocurría en Kuwait, el Pentágono no cuenta en el Kurdistán con una fuerza militar de gran envergadura. (Reuter-DPA)
Unos 8.000 peshmergas ("los que se enfrentan a la muerte") de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) tomaron el control de varios pueblos ubicados entre la ciudad kurda de Halabja y la frontera iraní, dijeron las fuentes. Ansar al Islam había impuesto en la zona un modo de vida igual al de los talibanes. Los alrededor de 800 combatientes islamistas (unos 100 son afganos) se refugiaron en las montañas de la frontera con Irán después de la ofensiva.
Estados Unidos y el Reino Unido sostienen que Ansar al Islam es el vínculo entre el gobierno iraquí que encabeza Saddam Hussein y la organización Al Qaeda de Osama Ben Laden, señalada como responsable de los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
Al revés
De todas formas, el retroceso de los hombres de Ansar al Islam no es lo que había planeado el Pentágono. En el diseño de los estrategas norteamericanos, era la IV División de Infantería, con sus 21.000 hombres, la que embestiría hacia el sur desde el Kurdistán. A estas alturas, después de haber arrollado a la Guardia Republicana y de tomar Mosul y Kirkuk, se suponía que estaría entrando en Tikrit, localidad natal y última guarida de Sadam Husein.
En lugar de eso, y debido a la negativa de Turquía de permitir el paso de tropas norteamericanas por territorio turco, la IV División surca el Canal de Suez a bordo de los barcos que la transportan hacia el Golfo Pérsico y el Kurdistán iraquí, con la misión de abrir el ansiado segundo frente. Lo que hay es un millar de paracaidistas y tres centenares de guerreros de las Fuerzas Especiales que llevan varios días estudiando el terreno con los peshmergas kurdos, marcando blancos y tomando posiciones.
Transcurridos 9 días desde que comenzó la guerra, y a pesar de que los blindados norteamericanos están a las puertas de Bagdad, las cosas no parecen fáciles para los aliados. Tampoco parece fácil repetir la operación en Kirkuk y Mosul, como luce en el papel.
La primera de esas ciudades es rica en petróleo y parte del ejército iraquí abandonó varias posiciones que fueron impactadas por los ataques norteamericanos.Los yacimientos también quedan sólo a unas decenas de kilómetros de las posiciones aliadas pero, a diferencia de lo que ocurría en Kuwait, el Pentágono no cuenta en el Kurdistán con una fuerza militar de gran envergadura. (Reuter-DPA)







