27 Marzo 2003 Seguir en 
NUEVA YORK-LONDRES.- A una semana del inicio de la contienda bélica en Irak, empresas de Inglaterra comenzaron una guerra de intereses comerciales con compañías de Estados Unidos. Las empresas británicas temen perder contratos en beneficio de las estadounidenses, dada la rapidez con la que el gobierno de George Bush adjudica el trabajo de reconstrucción en Irak.
Firmas vinculadas al vicepresidente de EE.UU., Dick Cherney; al secretario del Tesoro, John Snow; al ex secretario del Ejército, Kenneth Oscar, y de Estado, George Shultz, recibieron ya los primeros contratos para la reconstrucción de Irak.
Políticos demócratas se sumaron a las quejas de los ingleses, al manifestarse en contra de la "destrucción creativa" en Irak. "Están adjudicando la construcción de puentes que aún no se han destruido", dijo Maxine Waters, senador demócrata al diario "Los Angeles Times".
Sin licitarlo, se adjudicó a la empresa Halliburton (Cheney fue su primer ejecutivo) el sellado de los pozos petroleros incendiados. Esto sacudió al mercado bursátil de EE.UU. A la misma hora que se conocía el ingreso de soldados británicos a la ciudad petrolera de Basora, la acción de la empresa Boots & Coot (maltrecha en sus finanzas a fines de febrero pasado) cotizaba un 12% más. La firma ya fue subcontratada para reparar los pozos petroleros.
Contratos anticipados
Lo llamativo fue que mientras Boots recibía felicitaciones del mercado, la agencia de desarrollo de EE.UU. le adjudicaba a la compañía norteamericana Stevedoring Service of America, un contrato de reconstrucción del puerto de Umm Qasr (por unos U$S 5 millones), incluso antes de que las tropas anglo-norteamericanas lo hubieran tomado. John Waters, vicepresidente de Stevedoring, dijo que podrían estar trabajando en Umm Qasr "en tres semanas", pese a que los militares estadounidenses aún no han eliminado la resistencia iraquí.
En tanto, algunos reputados periodistas de EE.UU., como Seymour M. Hersh (premio Pulitzer) denuncian "negocios saudíes" de funcionarios de Bush. Para el caso, investigó los movimientos de Richard Perle (preside el Consejo asesor de Defensa de Norteamérica), a quien acusa de utilizar su cargo para hacer negocios poco éticos -y nada estéticos-, en su propio beneficio.
"Hace negocios con la guerra", denunció Hersh, quien mencionó que en enero pasado, Perle se reunió con un multimillonario y un traficante de armas saudí, y un industrial iraquí, en busca de inversores (por U$S 45 millones) para su empresa Trireme (financiera de firmas especializadas en tecnología y servicios de seguridad nacional). El objetivo era lograr ayuda de esos personajes para ganar contratos de seguridad nacional con la familia real saudí. Incluso, usando las influencias de Perle en el gobierno de EE.UU., según él mismo lo afirma en una carta. (Especial)
Retiran comidas francesas
Para evitar que el presidente George Bush se vuelva a atragantar con algún alimento, los responsables de la intendencia de la Casa Blanca decidieron retirar cualquier referencia a Francia (que se opone a la guerra) del menú que se sirve en el avión presidencial Air Force One, informó la agencia francesa AFP. El año pasado, Bush se había desvanecido brevemente tras atragantarse comiendo galletitas ("pretzels"), cuando miraba un partido de beisbol en la Casa Blanca. (TELAM-SNI)
Firmas europeas, sin chances
Gran Bretaña apoya a EE.UU. en la batalla para derrocar al presidente iraquí Saddam Hussein, pero los beneficios de la posguerra prometen ser pocos para las empresas británicas, y aun menores para sus pares europeas. Para ganar contratos, las firmas europeas (la comunidad está casi al margen del conflicto bélico) se enfrentan a una virtual muralla. Incluso, algunas empresas se abstuvieron de competir por los proyectos. (Reuter)
Firmas vinculadas al vicepresidente de EE.UU., Dick Cherney; al secretario del Tesoro, John Snow; al ex secretario del Ejército, Kenneth Oscar, y de Estado, George Shultz, recibieron ya los primeros contratos para la reconstrucción de Irak.
Políticos demócratas se sumaron a las quejas de los ingleses, al manifestarse en contra de la "destrucción creativa" en Irak. "Están adjudicando la construcción de puentes que aún no se han destruido", dijo Maxine Waters, senador demócrata al diario "Los Angeles Times".
Sin licitarlo, se adjudicó a la empresa Halliburton (Cheney fue su primer ejecutivo) el sellado de los pozos petroleros incendiados. Esto sacudió al mercado bursátil de EE.UU. A la misma hora que se conocía el ingreso de soldados británicos a la ciudad petrolera de Basora, la acción de la empresa Boots & Coot (maltrecha en sus finanzas a fines de febrero pasado) cotizaba un 12% más. La firma ya fue subcontratada para reparar los pozos petroleros.
Contratos anticipados
Lo llamativo fue que mientras Boots recibía felicitaciones del mercado, la agencia de desarrollo de EE.UU. le adjudicaba a la compañía norteamericana Stevedoring Service of America, un contrato de reconstrucción del puerto de Umm Qasr (por unos U$S 5 millones), incluso antes de que las tropas anglo-norteamericanas lo hubieran tomado. John Waters, vicepresidente de Stevedoring, dijo que podrían estar trabajando en Umm Qasr "en tres semanas", pese a que los militares estadounidenses aún no han eliminado la resistencia iraquí.
En tanto, algunos reputados periodistas de EE.UU., como Seymour M. Hersh (premio Pulitzer) denuncian "negocios saudíes" de funcionarios de Bush. Para el caso, investigó los movimientos de Richard Perle (preside el Consejo asesor de Defensa de Norteamérica), a quien acusa de utilizar su cargo para hacer negocios poco éticos -y nada estéticos-, en su propio beneficio.
"Hace negocios con la guerra", denunció Hersh, quien mencionó que en enero pasado, Perle se reunió con un multimillonario y un traficante de armas saudí, y un industrial iraquí, en busca de inversores (por U$S 45 millones) para su empresa Trireme (financiera de firmas especializadas en tecnología y servicios de seguridad nacional). El objetivo era lograr ayuda de esos personajes para ganar contratos de seguridad nacional con la familia real saudí. Incluso, usando las influencias de Perle en el gobierno de EE.UU., según él mismo lo afirma en una carta. (Especial)
Para evitar que el presidente George Bush se vuelva a atragantar con algún alimento, los responsables de la intendencia de la Casa Blanca decidieron retirar cualquier referencia a Francia (que se opone a la guerra) del menú que se sirve en el avión presidencial Air Force One, informó la agencia francesa AFP. El año pasado, Bush se había desvanecido brevemente tras atragantarse comiendo galletitas ("pretzels"), cuando miraba un partido de beisbol en la Casa Blanca. (TELAM-SNI)
Gran Bretaña apoya a EE.UU. en la batalla para derrocar al presidente iraquí Saddam Hussein, pero los beneficios de la posguerra prometen ser pocos para las empresas británicas, y aun menores para sus pares europeas. Para ganar contratos, las firmas europeas (la comunidad está casi al margen del conflicto bélico) se enfrentan a una virtual muralla. Incluso, algunas empresas se abstuvieron de competir por los proyectos. (Reuter)







