01 Diciembre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El presidente electo de Honduras, el conservador Porfirio Lobo, quien logró el domingo pasado una arrolladora victoria en Honduras, empezó ayer a trabajar hacia un "gobierno de unidad nacional" con el que espera zanjar la crisis política hondureña y granjearse el apoyo internacional.
En su primer discurso tras proclamarse vencedor en las elecciones organizadas por el gobierno de facto, Lobo ofreció una "mano abierta franca y sincera para formar un gobierno de unidad nacional, de reconciliación", que se pondrá en marcha el 27 de enero, fecha fijada para que asuma.
"No es tiempo de más divisiones, es hora de sumar y multiplicar, dejemos atrás las diferencias", dijo el candidato del Partido Nacional (PN, derecha), quien apenas tuvo tiempo para digerir su abrumadora victoria -cerca de 300.000 votos más que su rival "zelayistas" Elvin Santos del Partido Liberal (PL, derecha).
Uno de los primeros encuentros de ayer fue con el jefe del Estado Mayor del Ejército, Romeo Vásquez, responsable de ejecutar el golpe de Estado contra Manuel Zelaya y de enviarlo en avión a Costa Rica el 28 de junio pasado.
También manifestó su disposición para hablar con Zelaya, aunque éste dejó claro que no aceptará las elecciones aunque fuera restituido en el poder.
Según datos todavía parciales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Lobo obtenía el 53% con más del 60% de las mesas escrutadas, frente al 36% de Santos. Según el organismo, la participación del electorado fue del 61%, una cifra que fue cuestionada por Zelaya y sus seguidores, quienes afirmaron que hubo una abstención de entre el 65% y el 70%.
La abultada victoria de Lobo deja en claro que los hondureños están hartos de un conflicto político que fracturó al país y a muchas familias, y que agravó la situación económica ya de por sí difícil por la crisis internacional.
Los desafíos de Lobo serán sacar al 70% de los hondureños de la pobreza, crear empleo y hacer crecer de nuevo la economía que este año terminará con números negativos, y en lo inmediato buscar el reconocimiento de la comunidad internacional para su cargo. (AFP)
En su primer discurso tras proclamarse vencedor en las elecciones organizadas por el gobierno de facto, Lobo ofreció una "mano abierta franca y sincera para formar un gobierno de unidad nacional, de reconciliación", que se pondrá en marcha el 27 de enero, fecha fijada para que asuma.
"No es tiempo de más divisiones, es hora de sumar y multiplicar, dejemos atrás las diferencias", dijo el candidato del Partido Nacional (PN, derecha), quien apenas tuvo tiempo para digerir su abrumadora victoria -cerca de 300.000 votos más que su rival "zelayistas" Elvin Santos del Partido Liberal (PL, derecha).
Uno de los primeros encuentros de ayer fue con el jefe del Estado Mayor del Ejército, Romeo Vásquez, responsable de ejecutar el golpe de Estado contra Manuel Zelaya y de enviarlo en avión a Costa Rica el 28 de junio pasado.
También manifestó su disposición para hablar con Zelaya, aunque éste dejó claro que no aceptará las elecciones aunque fuera restituido en el poder.
Según datos todavía parciales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Lobo obtenía el 53% con más del 60% de las mesas escrutadas, frente al 36% de Santos. Según el organismo, la participación del electorado fue del 61%, una cifra que fue cuestionada por Zelaya y sus seguidores, quienes afirmaron que hubo una abstención de entre el 65% y el 70%.
La abultada victoria de Lobo deja en claro que los hondureños están hartos de un conflicto político que fracturó al país y a muchas familias, y que agravó la situación económica ya de por sí difícil por la crisis internacional.
Los desafíos de Lobo serán sacar al 70% de los hondureños de la pobreza, crear empleo y hacer crecer de nuevo la economía que este año terminará con números negativos, y en lo inmediato buscar el reconocimiento de la comunidad internacional para su cargo. (AFP)







