01 Diciembre 2009 Seguir en 
USHUAIA.- La Justicia fueguina intenta dar con un hombre que llamó a una radio de Ushuaia y aseguró que Sofía Herrera, la nena que lleva más de 14 meses desaparecida, habría sido asesinada por sus padres y que su cuerpo está enterrado en el fondo del domicilio familiar, en Río Grande.
El hombre, que no dio a conocer su identidad, indicó que ayudó a Fabián Herrera, el padre de la nena, a realizar un carpeta de cemento en la zona del patio donde estaría enterrado el cuerpo de la pequeña. El juez de Instrucción de Río Grande, Eduardo López, ya ordenó que se le tome declaración al periodista que realizó la entrevista y que se intente rastrear la llamada para dar con el denunciante.
En su diálogo con la emisora, el desconocido dijo que él y su familia estaban amenazados de muerte por Herrera para que no revelaran detalles sobre la desaparición de su hija, ocurrida el 28 de septiembre de 2008, cuando apenas tenía tres años, en el camping John Goodall, cerca de Río Grande.
"No quiero dar mi nombre; es algo serio, porque estoy amenazado y mi familia también. Es sobre el caso Sofía. Yo sé que los padres fueron los que la mataron y que la tienen enterrada en el fondito de su casa. Yo fui testigo de todo eso", manifestó el hombre. "Yo le ayudé a Fabián a tapar el pozo con una capa de cemento", aseguró.
Afirmó que rompió su silencio porque no podía dormir y porque el caso es un karma que está dentro de su cabeza. Sostuvo que la niña nunca fue al camping y que Alberto Urrutia, el cuidador del predio que está detenido como imputado, es inocente. (NA)
El hombre, que no dio a conocer su identidad, indicó que ayudó a Fabián Herrera, el padre de la nena, a realizar un carpeta de cemento en la zona del patio donde estaría enterrado el cuerpo de la pequeña. El juez de Instrucción de Río Grande, Eduardo López, ya ordenó que se le tome declaración al periodista que realizó la entrevista y que se intente rastrear la llamada para dar con el denunciante.
En su diálogo con la emisora, el desconocido dijo que él y su familia estaban amenazados de muerte por Herrera para que no revelaran detalles sobre la desaparición de su hija, ocurrida el 28 de septiembre de 2008, cuando apenas tenía tres años, en el camping John Goodall, cerca de Río Grande.
"No quiero dar mi nombre; es algo serio, porque estoy amenazado y mi familia también. Es sobre el caso Sofía. Yo sé que los padres fueron los que la mataron y que la tienen enterrada en el fondito de su casa. Yo fui testigo de todo eso", manifestó el hombre. "Yo le ayudé a Fabián a tapar el pozo con una capa de cemento", aseguró.
Afirmó que rompió su silencio porque no podía dormir y porque el caso es un karma que está dentro de su cabeza. Sostuvo que la niña nunca fue al camping y que Alberto Urrutia, el cuidador del predio que está detenido como imputado, es inocente. (NA)







